Este martes, bien temprano, saldré unos días de vacaciones; y estoy nervioso. No es, evidentemente, la primera vez que viajo por ahí, aunque sí la primera en mucho tiempo que mi destino es exclusivamente una gran urbe, en concreto la ciudad de Nueva York. Y creo que mi nerviosismo se debe a eso. No a que con la visita a esta ciudad -que me apetece- vaya a cumplir un sueño especialmente ansiado, o a que el largo trayecto suponga un hecho diferencial respecto a viajes pretéritos; sino a que con el viaje regreso a una gran urbe, a una de esas que figuran en las principales rutas turísticas y de las que decidí huir hace unos años. Me explico. Desde hace bastante tiempo mis periodos vacacionales se han venido a convertir básicamente en periodos de desconexión en los que me gusta, puntualmente, visitar ciudades, pero son básicamente localidades que no constituyen centros especialmente turísticos, por lo que uno entra a ellos sin esperar nada y, si es lo que encuentra, no sale decepcionado. En cambio, cualquier descubrimiento que uno haga en ellas, lo cual suele ser habitual, es un regalo. Además se visitan sin prisas, pues uno no ve pasar el tiempo en ellas sintiendo que le falta algo por ver. Hacer turismo así, para mí, se ha convertido en un verdadero placer.En cambio Nueva York creo que me ofrece ese otro turismo que había abandonado. El de las colas, las aglomeraciones de turistas, las prisas, la agenda medio cerrada y saturada de enclaves imprescindibles, y la sensación de que hay una ciudad y una vida que se te escapan detrás de la fachada que estás viendo. Eso último es lo que más me fastidia. Obviamente, a uno -al menos si no pertenece a esas clases medias de las que preocupan a Rajoy y que ganan 24.000 euros al año o más- no se le presentan muchas oportunidades para disfrutar de parajes tan especiales como Central Park, el bosque de edificios gigantescos que es en sí la isla de Manhattan, o de ver las joyas que albergan algunos museos de la ciudad, pero lo que más me fastidiaría sería irme de allí sin callejear al menos dos tardes sin rumbo, o entrar a tomar unas cervezas en algún lugar auténtico que no figure en las guías y entablar conversación allí con algún paisano que me hable de la realidad que palpita detrás de los escaparates y las luces de neón. Lo intentaré, pese a todo. Por cierto, ¿tengo algún lector en Nueva York? ¿Algún consejo de última hora?
3 comentarios:
Disfrute amigo
Buff... tantos. Supongo que tendrás contratado un par de excursiones. La de alto y bajo manhattan el primer día esta chula para que te hagan una visión general de la ciudad. La de contrastes es imprescindible.
Otros: atosiga al guia a preguntas. ¿Donde se puede comer la mejor hamburguesa de la ciudad? ¿Que sala de jazz te recomienda? (Tienes que ir a ver jazz) Guia para seguir rutas: la del País Aguilar. Guía para encontrar sitios para comer: La del trotamundos.
Ropa barata: 21th Century, junto a la zona cero. Los dos museos de Central Park intentad verlos el mismo dia, uno por la mañana, cruzais Central Park disfrutando del paisaje, fotos, etc, y veis el otro por la tarde. Centraros en lo que quereis ver en ellos, porque TODO es imposible.
Comprad la segunda maleta en NY. En las tiendas están baratas y os servirá para traer toda la ropa que querais. Dejan dos maletas de 21 kilos por persona (mas o menos).
Desayunad mucho. Los desayunos completos llenan una jartá :-D. Comed donde podais y cenar fruta o en algún restaurante que os hayan recomendado. Teneis que probar la carne. Allí esta buena hasta la de las hamburguesas del McDonald.
Zapatillas comodas. Andareis mogollón...
Y se me olvidan muchísimas cosas. Pero muchisimas. Ah, si. Id a alguna obra de Broadway.
Que s'ho passe molt bé vosté!!!
(de NY no li dic res, que ni sé ni vull saber-ho, que per al turisme sóc com això que explicaves al principi però portat a l'extrem, intente fugir al màxim de les ciutats)
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