Dicen que es para dar libertad de elección y que "son todo ventajas", pero lo que persiguen es lo contrario: segregar a las personas desde bien pequeñas entre privilegiadas y desfavorecidas, ganadores y perdedores. En definitiva, separar a los suyos de la plebe. Eso es lo que fomenta y persigue la implantación por parte del gobierno valenciano en manos del PP de una medida como la del distrito único para la escolarización de las niñas y niños a partir del próximo curso en Valencia y otras grandes poblaciones de la autonomía. Una medida que, unida al trato preferente de la administración a los centros concertados (por lo general, de enseñanza confesional católica), consagra las facilidades para que algunos progenitores puedan llevar a sus hijos a centros que a su vez llevan años poniendo todo tipo de trabas para que acceda a ellos alumnado que, por motivo de raza o posibles de la familia, no les interesa mezclar con la descendencia de familias con posibles.
