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| Foto: Furlin |
Leo y percibo, también a través mayoritariamente de la prensa que consumo, mucho optimismo y entusiasmo sobre cómo se hacen las cosas. Es "de manera pacífica", "asamblearia", con "grupos de trabajo", leo entre otras muchas cosas, que suenan de maravilla. Es más, leo las propuestas aprobadas en las asambleas de Sol y València, y me parecen —aunque difíciles de conseguir sin la existencia de un gran consenso social ahora inexistente— estupendas. Ese, creo, es el principal logro de las concentraciones hasta ahora: haber introducido en el debate público grandes temas, grandes problemas (energía nuclear, sistema electoral poco representativo, laicidad del Estado, eliminación del negocio de la política, etc.), que los dos "grandes partidos", con la complicidad de los medios de comunicación de masas, ni cuestionaban.
