Dado que la situación que nos rodea parece haber entrado en un bucle del que todo apunta que solo podremos salir hecatombe mediante, hoy les propongo un juego. Imagínense que ustedes pueden especular con la deuda de países extranjeros. Yo les voy a hablar de uno, al que llamaremos X, y al final decidimos si es atractivo para invertir en él.
Según las informaciones que nos llegan de X, el país está atravesando un mal momento. El sector económico principal de X es —debido a su posición geográfica y clima privilegiados— el turismo, siendo uno de los destinos preferidos por determinados ciudadanos del norte de Europa para acudir durante unos días a emborracharse. El otro pilar económico en el que ha apoyado su crecimiento durante los últimos años ha sido la construcción, un sector finito y no competitivo, el de poner un ladrillo encima del otro, en el que cualquier gobierno avanzado descartaría apoyar sus finanzas. Tras el estallido de la burbuja especulativa en torno a este sector, la riqueza artificial del país se ha venido abajo y actualmente X registra el índice de personas sin empleo más alto de su entorno con creces.
