Cuando alguien osa apuntar que el periodismo está en crisis, generalmente suele aparecer algún gurú diciendo que no es cierto; que o bien el periodismo siempre ha estado en crisis o bien está en una momento de transformación. Bueno, pues si no se nos permite decir que ese gurú miente, al menos que se nos permita matizar que —efectivamente— el periodismo se está transformando, pero definitivamente en algo más mediocre de lo que era.
Porque si la brillante idea de regalar los contenidos con la llegada de internet y la consiguiente pérdida masiva de ingresos de los medios (¿a qué lumbreras se le ocurrió semejante idea?) no hubiera hecho suficiente daño al periodismo, la estúpida fiebre de Twitter, parece haber llegado para rematarlo.



































