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28 febrero 2014

Un pijo en cada clase

Los progenitores de las alumnas del colegio Guadalaviar de Valencia, generan cada día varios atascos a la puerta del colegio al llevarlas en sus 4x4. A estos, como a los del fútbol, no les cae ni una multa.
Dicen que es para dar libertad de elección y que "son todo ventajas", pero lo que persiguen es lo contrario: segregar a las personas desde bien pequeñas entre privilegiadas y desfavorecidas, ganadores y perdedores. En definitiva, separar a los suyos de la plebe. Eso es lo que fomenta y persigue la implantación por parte del gobierno valenciano en manos del PP de una medida como la del distrito único para la escolarización de las niñas y niños a partir del próximo curso en Valencia y otras grandes poblaciones de la autonomía. Una medida que, unida al trato preferente de la administración a los centros concertados (por lo general, de enseñanza confesional católica), consagra las facilidades para que algunos progenitores puedan llevar a sus hijos a centros que a su vez llevan años poniendo todo tipo de trabas para que acceda a ellos alumnado que, por motivo de raza o posibles de la familia, no les interesa mezclar con la descendencia de familias con posibles.

14 julio 2008

Nunca es tarde... "Palestina. En la Franja de Gaza" de Joe Sacco

Si ustedes son lectores habituales seguro que habrán percibido alguna vez -no muchas- mientras leían un libro, la sensación de encontrarse ante algo realmente especial. No es esa sensación placentera, de euforia, que tienes cuando disfrutas de la lectura, sino algo diferente, como si hubieras asistido a una revelación. A mí me ha pasado en pocas ocasiones (ahorma mismo sólo podría vincularlo a alguna obra de Kapuscinski), y la última de ellas ha sido con la lectura de este Palestina. En la Franja de Gaza, un cómic del dibujante/periodista Joe Sacco, cuya lectura me ha conmocionado. Y no porque lo que cuente no sea algo que no conozca en mayor o menor medida, sino por el modo en que está contado.

Centrado en la época inmediatamente posterior a la primera intifada palestina, el cómic (publicado por primera vez en España en 2004) relata en primera persona, el periplo que su autor realizó por los Territorios Palestinos con el fin de describir el origen del conflicto palestinoisraelí desde un punto de vista diferente al que mostraban los grandes medios de comunicación occidentales y especialmente los norteamericanos (empeñados en deshumanizar a la población palestina, frente a la judía, que matiene el rol de víctima pese a ser el verdugo en la mayoría de los casos, además de la causante del origen del conflicto). Así, desde las primeras páginas el lector acompaña a Sacco en la multitud de entrevistas que realiza, en diferentes puntos de la región, a ciudadanos que han padecido incidentes derivados de la instauración por parte de Occidente del estado de Israel (de origen divino) sobre terriotorio palestino. Obviamente, testimonios dramáticos no le faltan, y en las casi trescientas páginas de la novela asistimos a un compendio de relatos que explican en buena medida lo que el pueblo palestino padeció antes de que se produjera aquél primer levantamiento civil (y que fue originando, sin que Sacco lo oculte, una espiral de violencia sin aparente fin).

Pero lo que hace enorme a Palestina no es solo lo que cuenta, sino la capacidad y la maestría de su autor para contarlo. Como si de las mejores fotografías se tratara, Sacco aúna una excelente narración con unas ilustraciones realmente asombrosas y descriptivas, y nos embuye en un relato que gana verosimilitud tanto con la cantidad de detalles que acumula en sus textos y dibujos, como con la autocrítica que el mismo autor realiza, al confesar en ocasiones su búsqueda del morbo porque es el material que necesita, o al confesar más de una falta de sensibilidad con sus interlocutores. Sin embargo todo ello sirve para construir la obra más lúcida y útil para describir -pese a los ligeros cambios que se han producido en la situación desde que la obra fue realizada- la que es, seguramente, la mayor vergüenza política generada por las naciones occidentales en el último siglo. Y es que frente a la acumulación de datos y detalles de obras de autores tan reputados como Chomsky, que se erigen en muros inaccesibles para el lector medio, Palestina logra su objetivo y hace accesible a cualquiera el relato del horror al que ha sido sometido el pueblo palestino bajo el yugo israelí con el amparo de las Naciones Unidas.

Es por ello que esta obra no solo me parece recomendable por su brillante construcción y perfecta forma (algunos dibujos de Sacco contenidos en esta novela gráfica son realmente excepcionales), sino que me parece fundamental para la divulgación de un suceso que explica en buena medida el conflicto político y social que vivimos oriente y occidente, y que pone además de manifiesto de un modo claro y sencillo que en este caso es "nuestro bando" el que tiene muchos más motivos para avergonzarse. Si se animan a leerlo por este texto, les agradecería que no dejaran de escribirme su comentario cuando lo acaben, porque me gustaría poder dar un pequeña respuesta a la pregunta que tantas víctimas le hacen al autor después de haber desnudado ante él sus tragedias: ¿pero todo esto va a servir de algo?. Sí, esta vez sí.

PD: Para que vean lo que son las cosas. Escribiendo este texto he visto que la wikipedia no tiene una entrada en inglés para el término "intifada", no sea que algún estadounidense descubra que los palestinos, aunque fuera con piedras (la primera vez) se levantaron contra la invasión judía de sus tierras.

PD2: Encontrarán más información sobre la obra, y seguramente mejor escrita, en esta página de la Guía del Cómic.

11 abril 2008

Nunca es tarde... "Sicko" de Michael Moore

A pesar de conocer las suficientes artimañas para poder acceder por la cara a buena parte del material cultural que circula por la red, un servidor, bien por romanticismo o bien por hacer constar a quien corresponda su interés por determinados materiales, tenía previsto aplazar el visionado del último documental de Michael Moore, Sicko, -a sabiendas de que estaba colgada en internet- hasta que se estrenara en los cines españoles. De los films de Moore había visto en el cine la excelente Bowling For Columbine, y en DVD, el inferior Farenheit 9/11 y sus predecesoras, por lo que suponía que una película suya -su incursión en la ficción Operación Canadá es la excepción- era garantía de calidad.

Pero pasaba el tiempo y Sicko no se estrenaba en cines. Por no aparecer, no salía al mercado español ni en DVD, mientras sí se reeditaban sus primeros largos documentales. Finalmente, no sé a cuento de qué, hará unas semanas recordé la existencia del film y harto de esperar, decidí que sería cuestión de verlo ya del modo que fuera. No me resultó nada difícil (aquí abajo les pego dos enlaces al film subtitulado, tal cuál lo he encontrado hace un rato tras buscar cuatro minutos). Y la experiencia fue excelente.

Enfocado en el sistema sanitario estadounidense, Sicko no sólo deja en evidencia las deficiencias norteamericanas en lo que respecta a una sanidad pública inexistente, sino que también pone sobre la mesa las técnicas mafiosas que aplican los seguros médicos privados norteamericanos para evitarse prestar la atención médica que requieren sus asegurados. Y todo ante la vista gorda de una clase política sobornada por estos mismos seguros. El espectáculo es vergonzoso, y Moore lo desmenuza pausa y quirúrgicamente, poniendo al descubierto las técnicas rastreras de manipulación de los políticos estadounidenses para defender la sanidad privada (simplemente decir que la pública es "cosa de comunistas", "franceses" o "canadienses"); mostrando cómo en EEUU son capaces de dejarte morir si no comprueban que dispongas de seguro privado, y cómo en oposición, en países como Canadá, Francia o Gran Bretaña, eso sería imposible; y recordando, a su vez, que la sanidad estadounidense no siempre fue así, sino que llegó a serlo ante la dejadez y pasividad de sus propios ciudadanos que se confiaron a la gestión de determinados políticos.

Esta última fue para mí la principal lección de un film que Moore articula como sus precedentes, con profusión de casos similares, amartillando las ideas que quiere comunicar, y evitando a veces entrar en detalles y matices que no habría que descartar (en este caso, el director habla de que en Canadá, Gran Bretaña o Francia la sanidad es gratuita y eso es falso; la sanidad pública se paga con los impuestos, cuanto más impuestos y mejor gestión, mejor sanidad; menos impuestos, peores servicios públicos). Sin embargo, esto no empaña (si lo hiciera, no sé a qué altura quedarían los "informativos" de muchas de nuestras televisiones y el 80% de los diarios), una película muy didáctica y francamente entretenida, aunque se visiones en varias ocasiones notando un nudo en el estómago.

Lo que cabe preguntarse ahora es por qué Sicko, una película valiente y veraz realizada por un creador que cada vez cuenta con más público a lo largo y ancho del planeta, no se ha estrenado a penas más que en un puñado de salas norteamericanas. ¿Es descabellado pensar que a determinadas corporaciones no les interesa que la población conozca cómo se las gastan? Les dejo que lo reflexionen. Yo, sinceramente, voy a hacer lo posible para que la gente a mi alrededor la vea, y trataré también de convencerles de que a su vez la den conocer a los demás. Quizás así no nos suceda como un pueblo estadounidense que, sin darse cuenta, un día se dio cuenta de que carecía de sanidad pública, y no sabía cómo había sido.

PD: Les dejo aquí con los diez primeros minutos del film tal cuál los he encontrado en YouTube (en versión original subtitulada en castellano, no está doblada). Son espectaculares. Si quieren verla entera aquí tienen la primera parte y la segunda (vistas en Picapiedra Digital).



PD2: Y del final, el más espectacular de todos los que ha realizado Michael Moore en sus films, debatimos si quieren en los comentarios. Porque tiene miga.

22 marzo 2008

Nunca es tarde... "Cita a Sarajevo" de Francesc Bayarri

En 1969 el general croata Vjekoslav Luburic, responsable de miles de asesinatos en el campo de concentración que comandaba durante la Segunda Guerra Mundial (en la que su ejército combatió junto a los nazis), llevaba años viviendo plácidamente en Carcaixent, una localidad cercana a Valencia. Hasta aquí había llegado a través de la Ruta de Ratas (como popularmente se conoce a las vías de escape que se tendieron desde diversos países -entre ellos el Vaticano- para refugiar a criminales de guerra nazis) con la ayuda de la iglesia y la connivencia del régimen franquista, que lo tenía como ejemplar luchador anticomunista. Pero aquél año también encontraría aquí su muerte. Su sirviente, el joven yugoslavo Ilija Stanic, que desapareció en el momento del asesinato, fue acusado inmediatamente como autor del crimen, pero nadie, ni la policía y los servicios de espionaje franquistas, ni la Interpol, lograron nunca encontrarle. Sin embargo, más de tres décadas después, un periodista valenciano al que impactó aquel suceso de su infancia, toma en sus manos la investigación de lo sucedido y emprende un viaje a Sarajevo detrás de una corazonada que le dice que allí encontrará al supuesto autor de los hechos.

Ése es el punto de partida de Cita a Sarajevo ('06, L'Eixam Edicions), un excelente libro, a mitad camino entre el gran reportaje periodístico y el ensayo, del periodista valenciano Francesc Bayarri. Una obra trepidante y atractiva en muchos sentidos. El primero y obvio es el de la resolución del misterio que investiga, que el autor desvela con notable pulso, dosificando los datos y cada uno de los pasos para mantener en vilo al lector. El segundo, la descripción de las realidades resultantes de la antigua Yugoslavia, a partir de la descripción de su pasado con la excusa de situar las historias de Luburic y Stanic (que no son sino una consecuencia de la historia de la zona), y también del viaje en busca del segundo al Sarajevo actual; aspectos que Bayarri introduce en la narración de un modo sutil, dándole gran importancia, pero sin parecer en ningún momento un anexo innecesario a la trama del relato. Y finalmente, como guinda de toda la obra, la introducción por parte del autor de su propia reflexión sobre la realidad informativa, motivada por la duda que le queda sobre lo vivido una vez concluida su investigación.

Poco más les puedo contar de este libro (si no se lo quiero fastidiar) cuyo principal misterio no es si hubo o no cita -la hubo, como en su día publicó la prensa (Levante-EMV, La Vanguardia, ambos en pdf)-, sino, en todo caso, saber si el periodista será capaz de encontrar la verdad de lo sucedido. O, más aún, si esa verdad, o cualquier otra, existe como tal.

PD: El libro actualmente sólo está disponible en valenciano, lo cuál me parece francamente sorprendente teniendo en cuenta la cantidad de tontadas que se publican. Por otra parte aprovecho para animar a leerlo especialmente a los "amantes del misterio", de los que me acordé en numerosas ocasiones mientras lo leía, pues en él encontrarán una trama enigmática, espionaje, conspiraciones entre nazis, franquistas, iglesia, etc. que, esta vez sí, tienen que ver con el mundo en que vivimos, y no con una sarta de sandeces.

25 enero 2008

Nunca es tarde... "Desaparecida"

Servidor no sabe de todo, aunque es aficionado a muchas cosas. Una de ellas es seguir alguna de las series de televisión de ficción dramática que se han producido -y se siguen produciendo- en los últimos años y que han cambiado el concepto y el estilo narrativo de este formato televisivo. Los Soprano es el máximo exponente, pero hay más, como la popular Perdidos (aunque haya perdido el rumbo y cada vez se sostenga menos), la policial The Wire, o la original fusión de géneros de Dexter. También veo otras, como House, The Closer, e incluso algunas más insustanciales como Shark, que voy abandonando a medida que sus tramas se reproducen una y otra vez cambiando únicamente los actores secundarios.

Sin embargo, son las primeras las verdaderamente notables y originales. Series que por el cuidado con que están hechas, tanto a nivel de realización como de guión e interpretación, tienen cargas dramáticas notables. Les cuento todo esto porque, hasta hace bien poco, en España no se había producido ninguna ficción de ese tipo. Aquí todo eran comedias familiares de enredo, con poca profundidad y trama insustancial. Sin embargo, desde hace unos meses, TVE viene emitiendo una serie que se llama Patricia Marcos: Desaparecida, y he de confesarles que me parece sencillamente espectacular.

Ambientada en un pueblo español de tamaño medio, narra la desaparición de una joven, su investigación por parte de la Guardia Civil y el drama familiar que todo el asunto supone. Hay tensión, intriga y drama, pero, sobre todo, hay buenas interpretaciones y una excelente realización, que, sin inventar nada, tampoco nada tiene que envidiar a productos similares venidos de fuera.

Poco más les quiero contar, excepto que sí, que parece que está encarando ya el final de la investigación. No obstante, este apartado en el que de uvas a peras les hablo de libros, música o cualquier cosa que me parezca interesante, lo llamo "nunca esta tarde", y esta vez tampoco lo es. Yo mismo, incrédulo respecto al hecho de que en España se pudiera facturar algo así, pude engancharme en marcha gracias a un amable desconocido que colgó los episodios en la red. Si sus gustos se parecen algo a los míos, péguenle un vistazo. Les garantizo que vale la pena.

PD1: Si no la quieren ver entera, pueden ver este episodio especial con las claves del caso que se emitió este lunes antes de retomar la historia tras las Navidades. Yo no lo he visto, pero les recomiendo de todos modos, verla entera.

PD2: Una crítica de la serie hoy en Las Provincias.

11 enero 2008

Nunca es tarde... "La Revelación" de Leo Bassi

Leo Bassi, tras la primera tanda de aplausos, regresaba al escenario, para agradecer a la Casa de Cultura de Picassent que por fin -tres años después de estrenarla- le hubiera permitido presentar en las cercanías de una capital de Valencia su obra La Revelación. Así están las cosas en España: una obra de teatro que hace humor inteligente a costa de aquellos que emplean las religiones como armas de poder terrenal y represión de la libertad es perseguida (su autor fue víctima de un atentado en Madrid) y censurada (la Iglesia presiona en todo el país muchas veces con éxito para que no se le alquile ningún teatro) con el beneplácito -cuando no por- del poder.

Y que quede claro, el que se ofende es porque quiere. Como Bassi dice en un momento de la función, "el que siente como su fe se resquebraja por lo que dice un payaso como yo, vaya mierda de fe tiene". Servidor, que entró cristiano en el teatro, salió igual de cristiano de él. Porque lo que el cómico (que recibía el aplaudo y la atención de los mass media cuando hacía humor escatológico y pasó al olvido cuando incidió en el inteligente y crítico con el sistema) presentó en el pase al que asistí ayer de La Revelación, es, primero, una puesta en evidencia de lo ridículo que resulta el tomar de un modo ortodoxo libros sagrados como la Biblia o el Torá, incidiendo en el caso del Antiguo Testamento, por ser el más conocido aquí (en Sudamérica la obra ataca a la Iglesia Evangelista, la que más daño ejerce en aquellas latitudes). Y después, la demostración también de cómo la Iglesia como institución ha desvirtuado y tergiversa a diario la figura de Jesucristo, cuyo testimonio, incluso a través del Nuevo Testamento, es olvidado a diario por la jerarquía eclesiástica.

Todo es abordado con notables dosis de humor en el que se intercalan momentos dramáticos, pues es inevitable que salgan a relucir hechos muy serios -el exterminio palestino por origen divino, el sometimiento y desprecio de la mujer en los textos sagrados, el cobijo a curas pederastas que lleva a cabo el Vaticano, etc...- consecuencia de la interpretación ortodoxa de algunas religiones. Como ven, para alguien informado, la obra no ofrece ninguna novedad más allá del disfrute de degustar su brillante planteamiento, la buena puesta en escena del actor y su cómica gestualidad, y algunos momentos de humor notable (el encuentro con el sacerdote no tiene precio).

Sin embargo, es evidente que, por desgracia, todavía queda mucha gente que no es consciente de los estragos que la religión puede provocar y provoca cuando está en malas manos, y a ellos es a los que algunos tratan de esconder una obra tan edificante como La Revelación. Y es que todavía hay gente que nos prefiere ignorantes, y aún peor, gente que prefiere no saber.

Si tienen la suerte de que se representa cerca de su casa no dejen de verla.

26 septiembre 2007

Nunca es tarde... "L'Esquerra al Sofà" de Ximo Ferrandis

Si nunca es tarde para leer un buen libro, tampoco lo es en el caso que me ocupa, aunque debido al momento en que se publicó y a su aparente objetivo todo parezca indicar lo contrario. Me refiero al ensayo de Ximo Ferrandis L'Esquerra Al Sofà, que publicó en octubre del pasado año la editorial Bromera, y que, en la antesala de la campaña para las pasadas elecciones autonómicas, se anunció como un análisis de cómo y en qué condiciones iban a afrontarlas los partidos de "izquierdas" -algunos lo son más, otros menos- en la Comunitat Valenciana.

No obstante, leído ahora -ya seguramente también me habría dado esa impresión atendido entonces-, es fácil apreciar que L'Esquerra Al Sofà no es un libro de contenido tan sincrónico como parece indicar, ni, por otro lado, tan amable como la atractiva portada de Enric Solbes invita a pensar. Porque lo que este ensayo del periodista Ximo Ferrandis contiene es un resumen serio y preciso de la trayectoria vital de las principales formaciones del espectro político valenciano -con especial atención a las de izquierdas, pero sin olvidar al desde hace mucho tiempo gobernante Partido Popular- desde la transición hasta nuestros días.

Así podemos ver como, a grandes rasgos, se explica el desencanto paulatino de la sociedad valenciana respecto a la oferta del PSPV, cómo el Partido Popular supo en su momento detectar cuáles eran sus puntos flacos, y cómo desde entonces los socialistas, más que "entrenarse" para que esos puntos dejen de jugar en su contra, ha esperado a que la providencia se pusiera de su lado mientras se batía en batalla interna por ocupar una buena posición cuando esto sucediera.

Y eso es algo que, como sabrán los lectores de -según qué- prensa diaria, tras la debacle de los últimos comicios ha vuelto, aunque con distintos protagonistas, a la plena actualidad. Es más, la pugna socialista difícilmente se entenderá sin conocer el pasado que, a grandes pero al tiempo precisas pinceladas, recoge la obra del periodista de la edición valenciana de El País. No obstante, como ya he señalado, L'Esquerra al Sofà también pone su mirada en el resto de partidos, recordando el titubeante camino de Esquerra Unida o la caída de Unión Valenciana (y su hábil absorción por el PP) frente al auge del Bloc, tantas veces frustrado por la barrera electoral del 5%.

De ese modo el ensayo de Ximo Ferrandis se erige como un más que interesante libro de consulta rápida sobre la realidad de la democracia valenciana reciente, al que cualquier valenciano curioso de saber en qué manos deja -o dejó- la Comunitat debería acudir. Haciendo un símil cinematográfico L'Esquerra Al Sofà sería como El Sexto Sentido: una vez conocido el final, no deja de ser un buen drama.

30 agosto 2007

Nunca es tarde... "La Fiesta del Chivo" de Mario Vargas Llosa

La novela histórica, ahora tan en boga, nunca me ha atraído. Quizás se deba a la propia denominación de "histórica", que editores y lectores emplean para dotar de un cierto halo de veracidad, de ejercicio cultural, a lo que en la mayoría de los casos no es más que mero entretenimiento en forma de historias convencionales de ficción; eso sí, ubicadas en contextos temporales señalados y en los que célebres personajes históricos aparecen, bien como actores secundarios o como protagonistas, infundados de unos rasgos de personalidad y realizando acciones que cualquier historiador no tardaría más de unos minutos en desmontar.

Digo esto porque, paradójicamente, La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa (publicada por en España por Alfaguara el año 2000) me ha encantado; pero, por las libertades que su autor se tomó al escribirla, habrá quien dirá que me debería parecer peor que las novelas históricas. Me explico para los desafortunados que, como yo hasta hace nada, aún no la hayan leído. En La Fiesta del Chivo el autor recoge un acontecimiento relativamente reciente: el atentado que acabó én 1961 con la vida del que fuera dictador de la República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo, y a partir de él, realiza una crónica de los últimos días de éste, en la que tanto él, como sus consejeros y sus verdugos, son los protagonistas y cobran viva voz. Bueno, al menos eso es lo que parece.

Porque si bien el atentado sucedió tal como lo relata Vargas Llosa, y sus artífices se llaman como los personajes que lo perpetran en la obra, el autor inventa consejeros a los que dota de un gran protagonismo en la trama y en los que carga buena parte de su crítica. Del mismo modo, repasando artículos publicados en el momento del lanzamiento de la novela, tampoco faltaron por parte de los familiares de los héroes/asesinos de Trujillo, críticas hacia las descripciones que de ellos hace el escritor peruano. ¿Es pues lícito que realidad y ficción se mezclen en una obra en la que en ningún momento se indica ese hecho? ¿Lo es cuándo, más bien al contrario, la obra en lo formal -me pareció ciertamente estupenda a nivel narrativo- parece por momentos un reportaje novelado?

Sinceramente, creo que igual hubiera sido recomendable que el autor hubiera introducido un epílogo final explicativo de hasta donde llega la verdad de su novela y dónde empieza la ficción; aunque seguramente Vargas Llosa consideró a sus lectores lo suficientemente inteligentes como para comparar a posteriori su obra con la realidad sin necesidad de advertencias. Por otro lado, creo que a La Fiesta del Chivo, más que ser medida por los defectos de la novela histórica, debería ser valorada de acuerdo a la principal virtud de la novela negra: utilizar un crimen como excusa para describir su contexto.

Eso es lo que hace Vargas Llosa en La Fiesta Del Chivo, establecer dos puntos de partida, el asesinato real de Trujillo y un hecho ficticio, pero inspirado en cientos de casos similares que sí sucedieron; que le servirán para describir a un dictador terrible, lo despreciable y cruel de su mandato, y mostrar su opinión acerca de los cánceres de este tipo de regímenes y sus consecuencias en la población. Y lo hace a mi parecer de un modo magistral.

Seguramente habrá quien considere que en algunos momentos Vargas Llosa se pase de la ralla, o también quien como yo, piense que en ocasiones -desde mi puto de vista su sucesor Joaquín Balaguer y futura lacra para el país, no sale mal parado- se queda incluso corto. Pero lo que principalmente me queda tras la lectura de La Fiesta del Chivo es un sentimiento de agradecimiento al autor; pues a pesar de las licencias del relato, por la gran parte de realidad que queda en la novela, es indudable que su historia, la de la terrible dictadura que sufrió la pequeña República Dominicana en el ecuador de este siglo y que afectó de modo irremediable a su actual situación, merecía ser contada. Y su protagonista, el abominable Leonidas Trujillo, retratado como lo hace Vargas Llosa.

Imprescindible.

30 julio 2007

Nunca es tarde... "Ensayo Sobre La Ceguera" de José Saramago

Aunque no me siento cómodo escribiendo sobre literatura, principalmente porque no tengo más idea de ésta que la necesaria para percibir si algo está mal escrito -el grado de bondad es difícil de matizar, pero la pobreza narrativa, habiendo leído un poco, es muy fácil de percibir-, rescato de nuevo el invento este del "nunca es tarde" para recomendar la lectura del último libro que he leído y uno de los que más he disfrutado en los últimos meses.

Seguramente muchos de ustedes ya habrán leído Ensayo Sobre La Ceguera, que es la obra en cuestión, aunque es posible que muchos no se hayan enfrentado a ésta u otras obras de su autor, entre otros motivos, por la expectativa de reto intelectual que puede generar que su autor sea todo un premio Nobel de literatura como lo es José Saramago. Sin embargo esta Ensayo Sobre La Ceguera, además de una excelente narración, me ha sorprendido por su fascinante y estremecedora historia, que se inicia con la inexplicable e inesperada pérdida de visión de un ciudadano, una ceguera que resulta ser tremendamente contagiosa, extendiéndose de inmediato con la rapidez de una plaga. Es a partir de esta premisa como Saramago establece lo que puede tomarse como una parábola de la despiadada e insolidaria sociedad actual, o -y no es poco- como una dramática novela de acción en la que caben tensión, humor negro (en el primer tercio es innegable), tragedia y aventuras; todo ello -puntuaciones estilísticas del autor al margen- narrado con un lenguaje sencillo y ameno.

No es extraño pues que, con semejantes mimbres, la novela se esté llevando ya al cine, en manos del director Fernando Meirelles (el autor de la magnífica Ciudad de Dios). No obstante, y más en estas fechas veraniegas, les recomiendo que se acerquen a la obra (no muy extensa, por otra parte), pues difícilmente la gran pantalla sea capaz de recrear lo que las palabras de Saramago generarán en su imaginación. Ya me contarán.

PD: Llegados a este punto aprovecho para pedirles que, si tienen a bien, me cuenten en un comentario lo que piensan leer o ya han leído este verano, a ver si me inspiran -a mí o a otros lectores- para meter un último ejemplar en la maleta. Venga, anímense.

15 julio 2007

Nunca es tarde... "La Torre Oscura VII" de Stephen King

"El hombre de negro huía a través del desierto , y el pistolero iba en pos de él". Quince años han pasado desde que leí por primera vez esta frase con la que se iniciaba la primera entrega de La Torre Oscura, la historia más ambiciosa jamás escrita por Stephen King. Al menos ése es el año que figura en la edición de bolsillo que acabo de encontrar rebuscando en la estantería de aquella novela que, siendo un teenager, seguramente escogí entre otras por su escaso volumen y las emociones que prometía el autor para una lectura de verano. No sabía entonces, obviamente, que la lectura se alargaría tanto en el tiempo: siete volúmenes, a cada cuál más extenso, en los que vería viajar a Roland De Gilead, el pistolero protagonista, en busca de una torre de desconocido significado, pero que parece sostener el universo.

Ése es el eje central de la historia que acabo de completar recientemente -el pasado año se publicó en España la última entrega, y yo esperé hasta su edición en bolsillo-. Una obra que, para King, supone no sólo la redacción de su propia novela épica de aventuras y fantasía al modo de El Señor De Los Anillos -no he leído la obra de Tolkien, pero el tipo de relato parece similar y las referencias a la obra del británico, claras-, sino el cierre de un proyecto que le ha acompañado prácticamente a lo largo de toda su carrera creativa y que ha impregnado buena parte del resto de sus obras, en las que ha aparecido, aunque el lector lo desconociera en el momento de leerlas, de modo a veces más que tangencial.

Hablarles exclusivamente de esta última entrega sería ridículo, pues no hay modo de comprenderla sin haber leído antes las seis entregas previas, algo que ahora sólo está al alcance de los usuarios de bibliotecas, ya que creo que las cinco primeras no están reeditadas. No obstante, después de tantos años siguiendo las aventuras de esa encarnación de Clint Eastwood -o su personaje habitual en las películas de Leone- que es Roland por el Mundo Medio, no quería dejar de escribir aquí que yo le acompañé hasta el final del camino.

Los que también lo hayan completado, seguramente compartirán mi impresión de que las tres primeras entregas son mucho mejores que el resto, pues las últimas coinciden con un King más ambicioso y detallista como escritor, mientras que las primeras, más sencillas y naturales en el relato, son un alarde de fantasía y de misterio, que se pierde luego a medida que el autor va saturando al lector de detalles (hasta convertir la obra en algo menos inocente pero más convencional). Sea como fuere, la lectura ha sido gratificante y eso, creo, es lo que cuenta.

Además, su primera parte me sirvió, hace quince años, para que mi verano fuera mejor. ¿Qué más puedo pedir? Espero que los libros que me acompañen éste tengan el mismo éxito. Aunque no me importará que sean más cortos.

20 marzo 2007

Nunca es tarde... "Milenio Carvalho" de Manuel Vázquez Montalbán.

A veces uno planea las cosas y no le salen como había calculado. En cambio, otras, todo parece encajar. Que justo hoy, cuatro años después del inicio de la última guerra de Irak recupere Milenio Carvalho, en la que el personaje de Manuel Vázquez Montalbán da la vuelta al mundo sin dejar de preocuparse de si el conflicto en Oriente Medio iba a iniciarse, no deja de parecer una casualidad. Aunque realmente no lo sea, porque como bien sabe todo aquél que haya leído varias de las novelas protagonizadas por el detective más famoso de la literatura española, las aventuras de Carvalho eran, en la mayoría de las ocasiones, una excusa para que el tristemente fallecido Manuel Vázquez Montalbán realizara su particular retrato de la realidad que nos rodea.

Y este póstumo Milenio Carvalho no fue una excepción. En él, Carvalho emprende junto a su eterno lugarteniente Biscuter, una huida hacia adelante, escapando por un lado de las consecuencias que tuvo la aventura relatada en el más flojo El Hombre De Mi Vida, y aprovechando por otro la coyuntura, en el caso del detective que se sabe con las horas contadas, para realizar su última vuelta al mundo. Es así como el escritor catalán -quizás también consciente de que podía ser una de sus últimas obras- hace recorrer a sus personajes por un mundo convulso, para que sea a través de sus bocas y las de otros personajes que se asoman a la trama, como se expresen sus ideas acerca del actual mundo globalizado y sus consecuencias. La trama argumental -bastante floja o deslavazada cuando aparece- es pues lo de menos en una extensa novela -830 páginas en su edición de bolsillo- que sitúa a Carvalho y Biscuter en la Italia de Berlusconi, Israel, la Afganistán tomada por la ONU, la India, Australia o Argentina, entre otros, haciéndoles congeniar con personajes tan variopintos como agentes del mossad o un ex-convicto de ETA.

"Si hay desigualdad pero no hay cultura, el comunismo no prosperará, pero si hay desigualdad y cultura, el comunismo renacerá, ya está renaciendo, con otras formas, pero renaciendo" dice Montalbán a través de uno de sus personajes en una de las numerosas reflexiones que el libro arroja, en un ejemplo de la citada excusa que supone para su autor. Así pues, este último viaje de Carvalho/Montalbán sigue a día de hoy de plena actualidad; aunque tanto como muchas de sus otras aventuras, testimonios de la época vivida por su autor y que se hacen cada vez más necesarios, especialmente en tiempos como los que vivimos en los que la memoria parece cada vez más breve.

Eso sí, una advertencia: si no han leído antes ninguna novela de Carvalho no empiecen por ésta. Milenio Carvalho no es una novela al uso, no presenta a sus personajes, sino que los traslada desde un pasado que, si es conocido, se presenta como un valioso puzzle, como un regalo para sus seguidores. Si no se afronta así, el libro no deja de ser testimonial, incluso como interesante libro de viajes -pues muchas de sus partes son descripciones de preciosos lugares del mundo-, pero no puede dejar de parecer una obra incorrecta. Sirva entonces este texto, si no han leído nunca una aventura de Carvalho, para que se atrevan con alguna de las novelas protagonizadas por el detective alter ego de Montalbán (yo les recomendaría las citadas o Los Pájaros de Bangkok o La Rosa De Alejandría, cronológicamente a poder ser), uno de los mayores disfrutes de la reciente literatura española.

21 febrero 2007

Nunca es tarde... "La Deshonra Rusa" de Anna Politkovskaya

La noticia del asesinato de Anna Politkovskaya conmocionó al mundo hace un par de meses, pero ya entonces era fácil prever que esta conmoción duraría bien poco. Al parecer la periodista rusa denunciaba en sus artículos y reportajes una supuesta tiranía del gobierno de Putin y cómo de injustificable era su ofensiva en Chechenia, y sus defensores apuntaban que esta militancia era la que seguramente habría motivado su asesinato. Politkovskaya ya no hablaría ni escribiría más, pero había dejado un testimonio, y fue movido por la crudeza de los acontecimientos, con la curiosidad de leer qué podía haber matado a la periodista, y también como homenaje, como me acerqué por primera vez a su obra.

Fue -o ha sido, porque lo acabé hace unos días- con La Deshonra Rusa (RBA '04) -La Rusia de Putin y Una Guerra Sucia: Una Reportera Rusa en Chechenia son las otras dos publicadas en español-, un ensayo en el que la periodista trata de reflejar todo el contexto en que se desarrolla, de fronteras rusas para adentro, el conflicto bélico en Chechenia; una tragedia cuyas consecuencias, a través de testimonios de la periodista, contaminan la vida de todos los rusos. El libro es duro, pero obviamente más por lo que cuenta que por la dificultad con que Anna lo expresa; pues ciertamente cada línea destila una pasión por narrar el horror de lo vivido, de lo visto, por hacer que la muerte de algún testigo que ha sido asesinado tras contarle a ella su verdad no sea en balde. Como imaginarán, con eso en la cabeza es difícil que uno se ajuste a las formas.

Se podría decir también que La Deshonra Rusa es un ensayo un tanto deslavazado, más bien como una reunión de reportajes, pues carece de un orden jerárquico de narración. No hay conducción de relato, pero igualmente es disculpable. Hay mucho que contar: desde el famoso secuestro del Nord Ost con final trágico que vivió en primera persona, hasta las amenazas de muerte a su persona a consecuencia de su esfuerzo por narrar la realidad de Chechenia más allá de la barrera hasta la que deja acercarse el ejército ruso. Una realidad que pasa por asesinatos sumarios de la población chechena, violaciones, saqueos... y, a consecuencia de ello, por la creación de dos nuevas clases: la de los humillados, los que ya no tienen más motivo para vivir que la venganza; y la de las "bestias" -por llamarla de alguna manera- que nace de enviar a jóvenes rusos a una guerra sin sentido en la que pueden desarrollar unos instintos básicos que son difíciles de borrar cuando regresan a la vida civil.

Manipulación estatal, deshumanización ciudadana, secuestros selectivos, amenazas, impunidad del ejército, propagación institucional del racismo, miseria, venganza, odio... Todos esos fenómenos se producen en Rusia ante los ojos de Politkovskaya, que trata de narrarlos siendo ella misma la principal testigo y fuente, aunque su asesinato, coincidiendo con el aniversario de Putin, refrende (en lugar de enmudecer) la validez y credibilidad de su testimonio urgente, narrado con la muerte en los talones. Empecé a leer La Deshonra Rusa como homenaje, como compensación a mi ignorancia del trabajo que había realizado esta periodista antes de su muerte, pero lo dejo con la sensación de haber recibido mucho más, pues lo que narra merece todavía ser contado y leído. Es necesario que se sepa, pues a día de hoy sucede y crece esa tragedia en Rusia. Y todo indica a que no nos lo van a contar en el telediario. El testimonio de Anna debe seguir vivo.

05 enero 2007

Nunca es tarde... "El Imperio" de Ryszard Kapuscinski

"Un ambiente de pasiva expectación reina entre la sociedad, que se ha vuelto apática y apolítica. Salen victoriosas las fuerzas que abogan por la consolidación del poder (sobre todo el central) y por un estado grande y poderoso. Se ha creado un clima favorable al fortalecimiento de los métodos autoritarios de ejercer el poder, un clima favorable a cualquier forma de dictadura."

Este párrafo, que retrata la situación social y política que vive la Rusia post-soviética, es uno de los últimos de El Imperio, obra escrita en 1993 por Ryszard Kapuscinski, y sólo él, aplicándolo a la situación actual de Rusia, ya da cuenta de la visión certera de su autor. Viene esto a cuento porque el contexto, la actual situación del gigante euroasiático y el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya, invitaban a leer al menos una de las obras de la periodista rusa, pero antes de hacerlo debía refrescar mis conocimientos sobre Rusia y su entorno, y no descubrí mejor manera de hacerlo que a través de este ensayo/reportaje de Kapuscinski sobre la caída de la URSS que ahora les recomiendo. Del polaco, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, había leído el libro de entrevistas Los cínicos no sirven para este oficio, y también Ébano, esa obra capital sobre África que debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios y por todo aquél que quiera forjarse una opinión sobre la realidad de ese continente.

Así no me pilló por sorpresa la magnificencia de esta obra más añeja, pero que recoge también el estilo tan peculiar de Kapuscinski para reflejar la realidad partiendo de lo anecdótico, del contacto con el pueblo, para llegar a sus certeras y complejas descripciones , pero que dejan de serlo por la habilidad discursiva del autor. De ese modo, a excepción de la más farragosa parte inicial, en la que el periodista relata sus primeros contactos con "el imperio" en los años sesenta, la obra mezcla al tiempo una descripción sincrónica de la situación previa al derrumbamiento de la URSS, con otra diacrónica para facilitar la comprensión de cómo se ha llegado a tal situación. De ese modo el periodista polaco repasa la instauración del terror por parte de Stalin -nunca descrito y condenado con la suficiente rotundidad, por ser sus víctimas pobres desgraciados y no propietarios de imperios mediáticos- a través de un camino que le lleva tanto por las principales capitales de la antigua URSS, como por la Siberia del gulag; y las consecuencias de este miedo a todos los niveles.

No obstante, El Imperio no deja de ofrecer, pese a la dureza de buena parte de lo relatado, esa mirada no sabría si calificar de positiva o más bien de dotada de empatía, que Kapuscinski sabe imprimir a sus narraciones; por lo que su lectura, además de increíblemente enriquecedora, es además fascinante y agradable. De ese modo, y teniendo en cuanta el día en que estamos, si quieren bien a alguien y todavía no saben qué regalarle, quizás esta sea una excelente opción.