29 abril 2013

#Olvidados a medias

Tras el ridículo televisado anoche en Salvados, Juan Cotino sigue sin dimitir en el momento de publicarse este post. Su intolerable actuación tras el accidente, sin embargo, es conocida desde hace mucho más tiempo. También sin consecuencias.

“Los programas del Follonero tienen la fuerza escénica de los documentales de Michael Moore. Pero muchos periodistas valencianos, con mi compañera de mesa Laura Ballester a la cabeza, llevan desde el 3 de julio de 2006 haciendo preguntas. A los que se escandalizan hoy les recomiendo que, aunque sea de vez en cuando, se compren un puto periódico valenciano. Levante-EMV, a poder ser. Está lleno de barbaridades todos los días”.
José Luis García Nieves. Periodista.

José Luis García Nieves escribía el comentario anterior en Facebook poco después de la emisión de Olvidados, el programa que anoche dedicó Salvados a exponer la conspiración llevada a cabo por la Generalitat para ocultar su responsabilidad en el siniestro del metro en Valencia en 2006 que costó la vida a 43 personas y dejó heridas a otras 47. El programa de Jordi Évole acababa de despertar una airada reacción ciudadana, visible a través de las redes sociales y dejaba a la vista varias verdades incómodas. 

24 abril 2013

Para desnudar al PP no hace falta esto


No habíamos alcanzado el mediodía cuando, al pegar un vistazo a Facebook, las páginas de los diferentes diarios progres con sede e intereses en Madrid, me ofrecían ver en sus webs cómo Joan Baldoví se había "desnudado" en el Congreso en defensa de la PAH. Me temí lo peor, pero como la profesión obliga, tras decidir a qué medio regalaba la visita (esta inmediatez irreflexiva a la hora de transmitir "la información" pone de manifiesto que, pese a los bonitos discursos de sus responsables, lo que les prima es la pasta, no el periodismo), dediqué tres minutos a ver la intervención del diputado de Compromís-Equo.

17 abril 2013

Rita entre amigos


"¿De qué medio es usted? ¿De qué medio es?". La pregunta, con cierto tono de enfado, la lanzó hace unas horas Rita Barberá a la última persona que le había preguntado, en medio de un coro de periodistas tras un acto en Castellón; y la cosa quedaría en una anécdota —como de hecho está quedando— si no fuera porque no debería serlo.

12 abril 2013

¿Quién teme al tripartito?


Imagino que lo desconocerán, pero una de las rutinas diarias a las que se enfrenta el periodista político es rebuscar en el granero de su buzón electrónico, al que a diario llegan decenas de notas de prensa de los diferentes partidos, para ver si entre la paja —la mayor parte de lo ofrecido— hay algo de grano. En el caso valenciano, no obstante, la tarea tiene un aliciente, pues uno puede reírse leyendo la nota diaria relativa a "la amenaza del tripartito" elaborada por las mentes menos privilegiadas del PP autonómico. No cabe señalar que las notas y los argumentos que aportan son siempre ridículos, partiendo de la base de que a estas alturas es muy difícil hacer imaginar una amenaza más terrible y dañina para los valencianos que el gobierno monopartito monopolizado por el PP durante las últimas décadas y que ha dejado la terreta como un erial.

Mientras un gobierno tripartito de izquierdas no sea capaz de originar un tsunami, difícilmente será peor que los gobiernos monopartitos de Zaplana, Camps y el inoperante Fabra. Sin embargo, produce estupor ver como buena parte de la prensa autóctona recoge estas notas y reproduce la terminología apocalíptica del PP sin apenas filtro. 

10 abril 2013

¿Aquí no pasa nada?


La noticia recibió solo unos segundos, apenas para sumar uno o dos minutos a lo sumo, en los informativos de los medios de comunicación corporativos estatales; y no fueron los más destacados. Francisco Camps —y Ricardo Costa, aunque su situación era distinta— quedaba absuelto definitivamente del caso de los trajes de la trama Gürtel, después de que cuatro de cinco jueces del Supremo consideraran ayer correcta la sentencia dictada por un jurado popular —en aquel caso, por cinco votos contra cuatro— que le declaró "no culpable" en el tristemente célebre juicio de los trajes.

El asunto, atendiendo a los medios y a la reacción de los partidos políticos con representación parlamentaria (aquí y allá) parece no tener importancia. Camps está amortizado, dicen; el juicio le apartó del gobierno y el expresidente pagó la condena del escarnio público escuchando infinidad de veces sus vergonzantes conversaciones con una panda de chorizos. Ahora ni en el PP le darán bola, sentencian. Esperan que estemos todos tranquilos y satisfechos, porque todo ha acabado bien. Y aparentemente lo han conseguido. ¿Pero es así?