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26 noviembre 2013

RTVV: inútil hasta el final


La leyenda —ampliamente extendida entre la ciudadanía valenciana y foránea durante las últimas semanas— aseguraba que los informativos de Nou (la versión maquillada del Canal 9 de toda la vida) eran, desde que se anunció el inminente cierre de Radiotelevisión Valenciana, un alarde de pluralidad frente al maniqueísmo propagandístico que —entre otros muchos factores— llevó al canal y al ente al abandono ciudadano y la ruina. 

Pero lo cierto es que en el informativo de mediodía de ayer lunes en Nou —a falta de 48 horas de que el PP pudiera ratificar en las Cortes Valenciana la ley que permita el cierre— la noticia de la condena de Carlos Fabra a cuatro años de prisión, solo se desarrolló después de media hora de iniciado el informativo, y la pieza dedicada al asunto duró menos que el resumen del partido de fútbol disputado entre "el Elche" y "el Valencia" el día anterior. 

30 enero 2013

De tetes, tetas y otros valencianos ejemplares

Una de las protagonistas del reportaje 'Tetes y tetas' de Callejeros.

Como cada viernes, la pasada semana el canal televisivo Cuatro emitió un nuevo programa de Callejeros, y en los últimos días me sorprendí leyendo en algunos medios valencianos artículos criticando la arbitrariedad del mismo. El reportaje emitido se tituló "Tetes y tetas", y según recogían esos mismos medios, pretendía señalar que "la Comunidad Valenciana congrega una estética y concepto de vida juvenil de lo más curiosa".  ¿Cómo? Siguiendo y mostrando una selección de imágenes de "jóvenes valencianos" que "se ganan la vida trabajando desde muy jóvenes" y "viven de cultivar su cuerpo, disfrutar del momento y por encima de todo, no pasar desapercibidos" (según las citas del espacio recogidas por la colega María Bonillo en Levante-EMV).

Les mentiría si les dijera que lo he visto, pero no lo hago cuando les cuento que me sorprendió, a estas alturas, encontrar reacciones a lo que un espacio que se caracteriza por ofrecer una imagen sesgada y negativa de las clases humildes y trabajadoras, pueda llegar a emitir. Callejeros es telebasura, al igual que El gato al agua es propaganda ultraderechista. Lo sorprendente sería que El gato al agua emitiera un día un debate plural, o que Callejeros ofreciera un reportaje que dignificara a las clases trabajadoras y denunciara los métodos con que las aplasta el sistema con la ayuda de los grandes medios de persuasión y espacios como el suyo.

19 julio 2012

La penúltima lección de RTVV


No por menos esperada, la noticia del ERE en Radiotelevisión Valenciana ha sido menos impactante. De sus casi 1.700 empleados, 1.300 se irán a la calle en breves semanas, y su lógico descontento se ha hecho sentir de inmediato: primero con el asalto de los estudios del ente en Burjassot, después con concentraciones, protestas y avisos de huelga. En el gremio y entre la clase política aparentemente progresista, este drama para centenares de personas ha despertado mayoritariamente reacciones de solidaridad indiscriminada. Sin embargo, en la calle solo hay que parar un poco la oreja para percibir que la ciudadanía no guarda hacia los trabajadores de RTVV la misma simpatía.

14 febrero 2011

¿El modelo de Rajoy?



Los informativos de TVE no son perfectos. Y su defecto fundamental es uno: parecen planteados para reforzar el modo de entender la realidad que conviene al sistema. En lo político estatal, se apuesta claramente por consolidar el bipartidismo, discriminando a terceras opciones políticas —con la salvedad de los partidos nacionalistas de corte conservador— que, si reciben atención, muchas veces es en condiciones en que se señale su inferioridad (ya sea mediante el uso de terminología adversa —la apostilla "minoritario" es un clásico— o de la misma imagen). En lo económico, mediante la interpretación de la economía desde una perspectiva ultraliberal, como si se tratara de la única opción posible. En lo internacional, mediante el refuerzo de los clichés que los españoles tienen de la política exterior de acuerdo a los intereses en otros países de las grandes corporaciones de raíz española (por ejemplo, preocupan los presos políticos cubanos, pero no los colombianos, lo que resulta absolutamente ilógico).

20 septiembre 2009

Los años amargos

Justo ayer comentaba con un amigo cómo Informe Semanal, tras haber sido durante lustros el programa informativo de referencia de la televisión española -pública y privada-, hacía tiempo que había perdido esa naturaleza (seguramente porque los responsables políticos del ente conociendo la "credibilidad" del espacio, lo habían usurpado para vender sus consignas). Quién me iba a decir que horas más tarde, un reportaje incómodo, al estilo de los que lanzaba antaño en relación a temas de actualidad, me reconciliaría con el espacio. Se trata de Los años amargos, primero de una serie de varios reportajes con los que Informe Semanal va a recuperar la memoria de lo sucedido en la cruenta posguerra civil española, ya en pleno régimen franquista. El reportaje, no lo duden, es valiente, pues el ente público lo ha preparado precisamente ahora que los altos tribunales españoles están demostrando que en su interior aún permanecen jueces cómplices y responsables de aquella dictadura, dispuestos a impedir que se investiguen sus crímenes. Y obviamente es útil, pues a día de hoy hay muchos españoles que ignoran que el drama en nuestro país no acabó con el fin de la Guerra Civil, sino que tras ella los vencedores asesinaron y explotaron a los vencidos durante décadas, mientras se honraba a los caídos por el bando golpista vencedor (en algunos casos con privilegios económicos a sus familiares que aún hoy disfrutan). Habrá que verlos -y difundirlos- todos.



PD: Del mismo modo, el programa de ayer también incluyó un reportaje bastante interesante sobre la apertura del juicio al asesino neonazi de Carlos Palomino. Pueden verlo aquí.

16 septiembre 2009

Eterno retorno

Gran Hermano es el formato televisivo perfecto. Siempre tendrán voluntarios para entrar en la casa porque la gente, los imbéciles en particular, se matan por salir en la tele. Y siempre tendrá espectadores porque a la gente le encanta ver a imbéciles haciendo el ridículo. Es el eterno retorno nietzscheniano en versión imbécil.
Este es sólo el principio de la espectacular columna que escribió José A. Pérez para el ejemplar de Público de la pasada semana. Lo rescato ahora, cuando lo he leído -a través de su blog Mi mesa cojea-, porque no tiene desperdicio. España es así.

26 julio 2009

"Periodismo" de Arte Dramático

Criticar la oferta que brinda la TDT se ha convertido en los últimos tiempos, primeros de este nuevo modo de ver televisión, en un lugar común. Sin embargo, yo he de decir que desde que tengo el decodificador en casa veo más tele que antes. Sí, por un lado se ha multiplicado en mucho el nivel de bazofia que puede entrar en el hogar a través de la caja tonta -y más si uno vive en una comunidad autónoma como la valenciana, en la que se ha concedido la mayoría de licencias al facherío afín-, pero también se han colado de refilón propuestas como el canal 24H de RTVE o CNN+, que, sin ser la panacea, suponen un refugio muy válido cuando uno busca un poco de distracción sin vísceras y, al tiempo, sin apenas anuncios.

Yo estoy enganchado, si es que se puede llamar así a optar por estos canales los 45 minutos que dedico a la tele convencional al día. Y es que, independientemente de la hora que te detengas, igual te ves un documental, que un debate, una entrevista, un informativo más aséptico que los que ofrecen las cadenas generalistas, o un reportaje. Eso sí, las buenas intenciones y el aspecto informativo no deben invitarnos a postrarnos indefensos ante estos canales. Hoy mismo coincidí en 24H con un espacio llamado Natural, que parecía tratar de recoger noticias relacionadas con el medio ambiente sucedidas en distintas autonomías. La idea es buena, pero por desgracia el resultado adolece de los mismos males que padece la televisión actual (al menos la española). Les explico con lo visto hoy: el programa inicia con un resumen de sus contenidos y tras él, vemos a la chica mona que lo conduce y que introduce el primero de sus minireportajes: la puesta en marcha en Cuenca de un sistema de recogida de aceites caseros. La noticia es importante y muy interesante, pero el tratamiento es infame. ¿Preguntan a los expertos por la razón que motiva la recogida? Qué va. ¡Preguntan a la gente de la calle! Y ésta, como no podía ser de otra manera, dice lo que le da la gana: que si es bueno para las tuberías, que si tal, que si pascual. Nadie, y menos una voz autorizada, indica el motivo real e informa, que es de lo que se supone que se trata. Luego, cuando concluye la pieza y el protagonismo regresa a la conductora, esta no apunta nada al reportaje cojo, pues los presentadores ya no están ahí para hacer periodismo, sino para lucir tipo. Así es la televisión de hoy, y en su mejor versión. Lo que me extraña es que las facultades de periodismo estén llenas de jóvenes que desean acabar presentando estos espacios, cuando a donde deberían ir es a Arte Dramático.

22 julio 2009

Laciana, Marinaleda... y otros documentales

Harto de asomarme por aquí para escribir "te lo dije" o algún comentario similar propio de un abuelo Cebolleta, hoy me asomo simplemente para dejarles un par de documentales que he visto hace escasas fechas en TVE y que me han gustado especialmente. Por un lado les dejo incrustado Laciana: territorio comanche, con el que El escarabajo verde cerró temporada de modo brillante hace unas semanas. Por otro lado, les recomiendo también que vean (a través de este enlace) el documental que Crónicas dedicó hace unos días a la localidad sevillana de Marinaleda y a su lucha social. Cuando tanto se habla de la crisis del periodismo, da gusto encontrarse con documentales como estos, que dignifican y ejemplifican lo que debe ser la profesión. A destacar, como dato curioso, la imagen que dan en ellos los políticos del PSOE implicados en los asuntos que tratan, imagen que no les deja muy bien parados. Documentales mostrando así al miembros del partido al mando, en televisiones públicas como Canal 9, habrían significado más de un despido. Pero, como he dicho en más de una ocasión, no todos los políticos son iguales; aunque algunos, que suelen ser los peores, traten de convencernos de ello. Les dejo con el documental.



PD: Ya se lo he comentado alguna vez, pero les recuerdo que, si se han perdido algún documental emitido por televisión, antes de tirarse de los pelos visiten este blog por si aún pueden remediarlo. Ahí están ahora mismo el dedicado a la trama Gürtel de Cuatro, el multigalardonado Los tiempos de Harvey Milk emitido recientemente en La noche temática, etc.

25 junio 2009

Entretenimiento y entretenimiento

Hoy hemos sabido que la Generalitat Valenciana ha decidido gastar 700.000 € de los valencianos a promover el turismo en la Comunitat en el programa Operación Triunfo. El modo, que los chavales aspirantes a estrellados perpetren e interpreten una horrorosa canción inspirada -al dictado- en las maravillas de nuestra tierra y su gente (descuiden, no se la voy a poner). Y dándole vueltas al asunto no he podido más que lamentar que esta reacción al batacazo del sector turístico al que nos ha conducido la gestión del Partido Popular en la última década, haya llegado una vez concluido el programa Casal Rock que emitía TV3; un espacio en el que, parodiando "academias" como la que ahora mantiene Telecinco, se reunía a un grupo de mayores -de setenta años- para que hicieran una gala cantando rock n' roll. ¿No habría sido más cool? Sí, habría llegado a menos público, pero para el rendimiento que se va a sacar a semejante desembolso, habría resultado mucho más barato. Vean, y luego les cuento algo más.



No sé qué les habrá parecido. Imagino que bien, aunque quizás a algún purista le ofenda que se bromee con el rock. No es mi caso. Al contrario, me parece un ejemplo muy interesante de las diferentes maneras en que se puede hacer televisión de entretenimiento: mientras en Telecinco se utiliza a los críos que participan en OT y se atonta a los espectadores insistiendo en el repertorio más mediocre de la música nacional e internacional; mientras que en TVE se sigue alimentando el mito de lo bien que vivíamos durante la dictadura con programas recordando canciones de aquella época (en lugar de explicar de una vez a los mayores -y también a los que no lo son tanto- por qué sonaba lo que sonaba y no otra cosa) en bodrios como Los mejores años; TV3 considera a los ancianos -y a su audiencia- gente con humor y capaz de romper tópicos, y los pone a cantar rock. Curiosamente, la noche de la gala de clausura TV3 reunió frente a la pantalla a más de 650.000 espectadores. Canal 9, al mismo tiempo, obtenía un share ridículo con un producto tan valenciano e iteligente como Gran Prix. Es lo que hay.

13 mayo 2009

TVE censura y manipula en la final de la Copa del Rey

Tardaron en iniciar la conexión y cuando llegó el momento, a los presentadores se les notaba nerviosos. La realización era torpe y sin sentido (saltan los jugadores al terreno de juego, ¿qué hacen emitiendo imágenes de un plató?). Entonces se retransmite la llegada de los Reyes de España al estadio. ¡Ah¡ Se trata de eso. Durante los últimos días se ha comentado que las aficiones de Barça y Athletic podrían recibir a Sus Majestades y al himno del país con una sonora pitada. Televisión Española, encargada de la retransmisión retiene al Rey antes de salir al palco y le realiza una entrevista reverencial que todos los espectadores ven. La imagen vuelve al campo, donde está la noticia, y entonces, cuando finalmente salen los monarcas y empieza a sonar el himno, que es respondido con una sonora y prácticamente unánime pitada. Es una expresión libre de ciudadanos españoles, pero los telespectadores de todo el país no pueden presenciarla, porque TVE conecta en ese instante con Bilbao donde pilla a un desconcertado corresponsal.

Es el último episodio de censura de la actual democracia española. Bochornoso y lamentable. Por lo visto en la dirección de RTVE se lo repiensan y emiten el momento tras el descanso, aunque no pudo decirles en qué condiciones (si con sonido o sin él). En mi opinión ya es demasiado tarde. Por un hecho tan triste como éste debería dimitir como poco el director del ente público. A menos que la libertad de expresión en nuestro país no sea un derecho de todos los ciudadanos. Si no es así que lo digan.

PS: Javier Alfonso da en su blog más detalles del asunto. Vale la pena leerlo.

24 marzo 2009

Ejemplos

Hasta hace cuatro días usted, como yo, no conocía a Jade Goody, pero hoy seguro que al menos podría contarme que era una impresentable petarda inglesa, muy popular por haber salido en varias ediciones de la versión británica de Gran Hermano -en las que llegó a provocar un conflicto diplomático a su país con la India por su actitud racista (esto quizás sí les sonara)- y que acaba de fallecer a causa de un cáncer. Y me lo contaría porque durante los últimos días, los medios españoles nos están bombardeando con la noticia de que esta persona vendió durante los últimos años toda su vida a los medios sensacionalistas, incluida su paulatina degeneración debida al cáncer; asunto que -se nos insiste- ha dividido a la sociedad británica porque, pese a ser una impresentable, su muerte y su comercialización "servirá para concienciar a muchas mujeres británicas de la importancia de un diagnostico precoz para evitar los posibles males del cáncer de útero". Les cuento todo este rollo, se lo prometo, sin recurrir a consulta alguna, tal ha sido la matraca que nos han dado estos días con la tal Goody (mentira, cómo se escribe su nombre es lo único que he comprobado).

Todo esta avalancha informativa se produce mientras dedicó mis momentos de ocio a leer El factor humano, un hasta ahora entretenido reportaje novelado escrito por John Carlin sobre la vida de un personaje tan trascendental como Nelson Mandela, de reciente publicación. Y no hay momento que deje el libro de lado en estas últimas horas en que no me acuerde de la falacia que argumentan los medios nacionales para justificar su bombardeo con el asunto. "Se ha convertido en un ejemplo" nos dicen por el rocambolesco hecho de haber muerto y ser una despreciable famosa vendedora de exclusivas. ¿Pero de cuántos ejemplos verdaderamente magníficos no nos hablan a diario? ¿No mejoraría nuestra sociedad si los informativos dedicaran el mismo entusiasmo empleado para hablar de la Nuria Bermúdez británica para recomendar la lectura del nuevo libro sobre Mandela? ¿Aprovecharon -por poner un caso- la reciente absolución de los únicos imputados por el asesino de la periodista rusa Anna Politkovskaya para machacar a la sociedad con el enorme ejemplo de humanidad y lucha por los derechos humanos que dejó como testimonio la periodista tanto en su vida como en su obra? Obviamente no. Quizás porque el de Politkovskaya era otro tipo de ejemplo. Y de periodismo.

14 noviembre 2008

Vistazos - 14 noviembre

  • El otro día me sorprendí escuchando, en emisoras de distinto signo -aparentemente-, el mismo comentario. "Qué gracioso estuvo anoche McCain en el programa de Jay Leno" (dijo entre otras gracias, que desde que perdió las elecciones dormía como un niño, despertándose cada dos hora para ponerse a llorar), apuntaban unos y otros, que no entendían que no hubiera sido tan comunicativo durante la campaña. No sé cuántas veces lo tuve que escuchar hasta que de repente irrumpió en mi cabeza la imagen de lo a favor que había navegado Obama en la campaña que decidía quién iba a gobernar EEUU en tiempos de crisis. Había sido todo tan favorable a su victoria que, pensé, sería posible que los que verdaderamente mandan, hubieran planeado todo para lograr el apoyo unánime a un personaje mesiánico que a la larga volviera a respaldar sus intereses en estos tiempos difíciles. "Es una estupidez", me corregí enseguida. Y es que es más lógico -o más sencillo- creer que el hasta ahora senador de Illinois, que ha protagonizado la campaña publicitaria más cara de la historia y ha contado con un respaldo mediático de tirios y troyanos, sea un hombre independiente y revolucionario que va a cambiar el mundo.

  • Mientras las masas se dejan asombrar por la mercadotecnia electoral estadounidense, en las democracias de Centroamérica y América del Sur siguen produciéndose cambios significativos y revolucionarios que en mayor o menor medida están afectando de modo significativo a los más desfavorecidos (vamos, lo que promete Obama, pero en vivo y ya). No todos los políticos que los protagonizan visten siempre de impecable camisa blanca (uno de los más interesantes fue vilipendiado en los mismos medios que adoran a Obama por el mero hecho de llevar un jersey típico de su país), ni plantean las mismas políticas, ni son igual de efectivas, pero están protagonizando un momento histórico que debería interesar a cualquier persona que quiera saber lo que sucede en el mundo que le rodea. Prometiendo hacérnoslo todo más comprensible, salió al mercado español hace escasas semanas de la mano de Paidós el libro El Sueño de Bolívar, del periodista Marc Saint-Upéry (Mouvements, Le Monde Diplomatique, etc.), que pretende en él explicar las características y diferencias de los nuevos líderes latinoamericanos. La pinta la tiene estupenda. En cuanto lo lea les cuento.

  • Volviendo a lo cercano y a como lo tratan los medios, en las últimas semanas me está llamando la atención -porque siempre me chirría- el tratamiento que los informativos de TVE dan a las cada vez más frecuentes manifestaciones que se reproducen por el país criticando diferentes aspectos de la política gubernamental. Las de los universitarios respecto al plan Bolonia -las que más recuerdo- siempre salen al final del bloque de nacional, con tratamiento consistente en breves imágenes sobre las que el/la presentador/a comenta la noticia, y sin declaraciones (casi nunca) de los manifestantes. No creo que sea el tratamiento correcto y justo para la importancia y el seguimiento que están teniendo esas protestas. Eso sí, cabe reconocer que, pese a la minimización, el tratamiento de las discrepancias contra el gobierno socialista que realiza la actual TVE, dista mucho del que había en la etapa popular y que pervive agravado en televisiones públicas como la valenciana. En ella, las manifestaciones semanales de padres, profesores y alumnos contra la enseñanza en inglés de Educación para la Ciudadanía o las de las miles de personas dependientes que no están recibiendo sus ayudas por culpa del Consell que dirige Camps, no han merecido un solo segundo de los informativos de Canal 9 (si quieren más datos pueden leer este certero artículo publicado hoy en Levante-EMV). Todos sus empleados, del primero al último, valdrían para el No-Do franquista.

  • Hoy la prensa recogía el anuncio del cierre de Localia, la red de televisiones locales del Grupo Prisa. El anuncio ahora no parece casual, pues coincide -y pone en entredicho- con las protestas de los grupos liderados por El Mundo y La Cope, debido a que sus televisiones han quedado fuera del reparto del pastel de licencias para emitir en la TDT catalana. Los propietarios de Localia aducen como motivo de su fin haber quedado fuera del reparto de comunidades como la madrileña o la valenciana, copadas por los que ahora claman al cielo por el "maltrato". Asco dabe escuchar ladrar su rabia por la "injusticia" a Pedro J. y Losantos el otro día en la Cope, y asco da también que todo esto suceda en España con el silencio cómplice de unos y otros cuando ellos son los beneficiados.

  • Para acabar, imagino que habrán visto la campaña a la que me he sumado con el banner ubicado en la parte superior de la columna de la derecha. Imagino que sabrán que Telecinco va a pagar 350.000 € a Julián Muñoz (y 50.000 a Luis Roldán, que acude hoy) para realizarle una entrevista. Eso, sin entrar en detalles, es sencillamente vergonzoso, por lo que desde hoy les ruego, si no quieren ser cómplices de la bazofia, que no sólo no vean las citadas entrevistas, sino que dejen de sintonizar en sus televisores Telecinco. Ni CSI, ni rollos macabeos. De sinvergüenzas, nada.

04 octubre 2008

Puro morbo

Para sus "informativos" querría Pedro Piqueras a los reporteros de Callejeros. A buen seguro que no deslucirían en Telecinco.

No soy espectador habitual de televisión, pero anoche, impelido por las numerosas advertencias recogidas en numerosos medios de comunicación (no sólo en los de la misma empresa matriz), de que lo que se nos mostraría sería un documento de primer orden, me senté ante la programación que Cuatro tenía preparada. El menú anunciado: un primer reportaje sobre el aumento de la maternidad entre menores de edad y sus dificultades, y de postre, un especial de Callejeros sobre el uso de las drogas que hacen actualmente "nuestros jóvenes"; temas ambos sin duda importantes, aunque evidentemente proclives a ser tratados desde el morbo.

Sin embargo no fue desde ese punto, sino desde el del mero espectáculo, como se trató el primer asunto. Nada de hablar de cómo se llegó al embarazo, nada de rememorar cómo se alcanzó la determinación de tener al bebé, nada de ver la implicación que padres y educadores habían tenido a la hora de educar a los jóvenes progenitores... nada. El programa realmente era un reality -no sé si de una única entrega o tendrá continuación, porque era un peñazo y no lo vi entero- en el que se había juntado en una casa a las jóvenes madres -los padres tenían una presencia fugaz- con sus bebés y un grupo de monitoras. Cámaras ocultas, planos a cámara lenta, virados a blanco y negro, músicas estridentes para enfatizar los momentos dramáticos... patéticamente morboso.

Segundo plato. Como siempre -que lo he visto, por lo tanto imagino que será así habitualmente-, Callejeros desgrana en un breve de uno o dos minutos, el resumen de su contenido: jóvenes mascachapas, carne de cadena de montaje o de peón de obra -sobre su trabajo se ha erigido la bonanza económica de España en la última década-, drogándose a las puertas de discotecas de polígono y exhibiendo sin pudor su material. Lo que muestra es tremendo, pero cuando empieza el programa, en lugar de abrirse el objetivo para analizar el tema en profundidad -sería lo lógico si se quiere hablar de drogas y juventud, que se viera su influencia en más espectros sociales (institutos, universidades, degustadores de otras ofertas de ocio, yo que sé, es un tema que tiene múltiples vertientes a tratar)-, a lo que asistimos es a la versión extendida de esos dos minutos: una exhibición de bolsitas con polvos de dudosa composición exhibidos con orgullo por sus propietarios, que se muestran sin pudor muchas veces ante la cámara animados por el influjo de las drogas consumidas y, como se pudo ver, porque éstas eran del programa Callejeros, uno de los que, según declaró más de un filmado, es uno de sus favoritos.

¿Cómo no iba a serlo si, en aras de una supuesta objetividad, los periodistas que acompañan al cámara no sólo simulan no valorar lo que se muestra, sino que además animan a que el filmado siga a lo suyo -"ale, ale" dice la presentadora con tono de admiración al que se mete unas rayitas- para poder exhibirlo a los espectadores? Eso no es periodismo de denuncia (pues no denuncia nada, y tanto puede sentirse el protagonista del reportaje atacado como alabado, como ayer mismo se pudo ver), ni muestra una realidad en profundidad (pues dos minutos suponen lo mismo que cincuenta diciendo lo mismo), ni es objetivo (desde el mismo momento que se monta y se buscan los momentos más pateticos de los interpelados, la imposible objetividad que da aún más lejos). Es periodismo del morbo, de cloaca o canalillo (si salía un escote ayer, ahí enfocaba la cámara, al igual que si entran en una casa lo primero que enfocan es la taza del váter), pura bazofia que apela exclusivamente al morbo del espectador y no trata de suscitar ningún debate. Lo tremendo del asunto es que este programa no para de recibir premios y cada vez más gente entiende que eso es buen periodismo. ¿Cómo se arregla eso?

27 mayo 2008

A la hora del documental

Una chica, que bien podría tener entre dieciséis y dieciocho años, arroja agua con una manguera sobre el pecho de otra chica de su misma edad, que sólo se cubre con un ceñido top blanco (resulta evidente a la vista) y unos shorts vaqueros. Mientras, un fotógrafo las retrata mientras les pide que pongan gesto sexy pero "no vulgar". O yo no entiendo mucho de moda, o el gesto no difería mucho de los que ilustran las portadas de las revistas para adultos que podemos ver en cualquier kiosko. Pero no se preocupen, seguro que es porque están empezando. Empezando, sí, en la academia para aprender a ser modelos que el canal televisivo Cuatro tiene instalada en su programación y que emite -al menos- de lunes a viernes sobre estas horas.

En el pase de hoy, tras la sesión de fotos, ha llegado el turno del desfile de lencería (no sé si en medio han hecho otra cosa, porque esos dos instantes los he encontrado zappeando), y tengo la impresión de que el común denominador de sendos instantes no es casual; la última vez que me crucé con el programa -hace semanas- fue en el momento de una pausa publicitaria, en la que, como si de una transmisión deportiva se tratara, mantenían la pantalla dividida y en un pequeño bloque mostraban a una "estudiante" duchándose sólo cubierta por un escueto bañador.

Sin entrar en lo oportuno o entretenido del programa, he de decir que sinceramente me ha extrañado que un canal como Cuatro emita este espacio, cuando esa franja horaria la podía dedicar a emitir óperas, documentales o, mejor aún, episodios de Los Simpson. Seguro que ellos no querían; se lo habrán ordenado.

25 enero 2008

Nunca es tarde... "Desaparecida"

Servidor no sabe de todo, aunque es aficionado a muchas cosas. Una de ellas es seguir alguna de las series de televisión de ficción dramática que se han producido -y se siguen produciendo- en los últimos años y que han cambiado el concepto y el estilo narrativo de este formato televisivo. Los Soprano es el máximo exponente, pero hay más, como la popular Perdidos (aunque haya perdido el rumbo y cada vez se sostenga menos), la policial The Wire, o la original fusión de géneros de Dexter. También veo otras, como House, The Closer, e incluso algunas más insustanciales como Shark, que voy abandonando a medida que sus tramas se reproducen una y otra vez cambiando únicamente los actores secundarios.

Sin embargo, son las primeras las verdaderamente notables y originales. Series que por el cuidado con que están hechas, tanto a nivel de realización como de guión e interpretación, tienen cargas dramáticas notables. Les cuento todo esto porque, hasta hace bien poco, en España no se había producido ninguna ficción de ese tipo. Aquí todo eran comedias familiares de enredo, con poca profundidad y trama insustancial. Sin embargo, desde hace unos meses, TVE viene emitiendo una serie que se llama Patricia Marcos: Desaparecida, y he de confesarles que me parece sencillamente espectacular.

Ambientada en un pueblo español de tamaño medio, narra la desaparición de una joven, su investigación por parte de la Guardia Civil y el drama familiar que todo el asunto supone. Hay tensión, intriga y drama, pero, sobre todo, hay buenas interpretaciones y una excelente realización, que, sin inventar nada, tampoco nada tiene que envidiar a productos similares venidos de fuera.

Poco más les quiero contar, excepto que sí, que parece que está encarando ya el final de la investigación. No obstante, este apartado en el que de uvas a peras les hablo de libros, música o cualquier cosa que me parezca interesante, lo llamo "nunca esta tarde", y esta vez tampoco lo es. Yo mismo, incrédulo respecto al hecho de que en España se pudiera facturar algo así, pude engancharme en marcha gracias a un amable desconocido que colgó los episodios en la red. Si sus gustos se parecen algo a los míos, péguenle un vistazo. Les garantizo que vale la pena.

PD1: Si no la quieren ver entera, pueden ver este episodio especial con las claves del caso que se emitió este lunes antes de retomar la historia tras las Navidades. Yo no lo he visto, pero les recomiendo de todos modos, verla entera.

PD2: Una crítica de la serie hoy en Las Provincias.

18 septiembre 2007

Informe Semanal para la "muchachada"

Hace años que no veo Informe Semanal. Hace unos minutos acabo de alucinar al encontrarme en internet (gracias a Chomsky Vids) un reportaje del pasado sábado que no es sino una telepromoción. Ya saben un anuncio del estreno de un espacio televisivo de la propia cadena, pero en forma de noticia o reportaje. Los habrán visto habitualmente degradando los informativos de las televisiones privadas y públicas (algunos ya sumidos en la zafiedad sin necesidad de incluirlos).

Ni siquiera el hecho de que el reportaje tenga al programa Muchachada Nui -la sucesión de una Hora Chanante de la que me confieso fan- como protagonista, sirve para aliviar la pena de ver un programa histórico como Informe Semanal rebajado a esas tretas. Como sé que habrá muchos fans más por ahí con curiosidad por verlo, y porque también es interesante que contrasten mi opinión, ahí les dejo el reportaje (por cierto, bastante pobre en su argumentación).

Muchachada Nui: este miércoles 19, sobre las 23:00 horas, en La 2. ¿Ven qué fácil?


15 febrero 2007

Los barracones de la Escola valenciana en CQC

Kurtz nos puso sobre la pista y en YouTube lo hemos encontrado. Con ustedes, el vídeo de CQC hablando de los barracones en los que han estudiado muchos niños de Catarroja durante los últimos 30 años. Años que se remontan pues, a la mismísima transición; aunque de su actual situación no creo que hubiera que acusar, ni al regimen franquista, ni a la UCD, ni siquiera al señor Lerma, quien tantos años gobernó aquí y ya fue castigado en las urnas, sino a los que han llevado su gestión durante los últimos 12 años sin hacer nada para cambiarlo: el señor Zaplana y su heredero Camps, éste último empeñado en hacernos creer que ha creado esta legislatura tropecientas escuelas en base a poner una primera piedra hoy allí y mñana allá.

Véanlo y rían si pueden un rato, pero no olviden que éste es sólo una de las 386 aulas prefabricadas en las que hoy estudian miles de niños en la Comunitat. Por suerte hoy el BEI nos ha prestado unos millones para tratar de solucionar el entuerto. Esperemos que acaben en las escuelas, y no en anuncios.

02 febrero 2007

Urdaci no hace bien ni el payaso

El programa es lamentable -además de cómplice del personaje, al prestarle su tiempo- pero merece la pena ver este fragmento para llegar al momento en que Urdaci, el sujeto al que me refería y protagonista del vídeo (gracias Zenvids, por colgarlo), trata de bromear con José Antonio Labordeta, que le espeta a su cara disfrazada cuatro verdades:

"Urdaci es un tío que estuvo manipulando la opinión pública durante muchos años y lo mejor que puede hacer es dedicarse a hacer el payaso"

Así es. Y aprovecho para corregir al programa y a la Sexta en general, que ampara a este sinvergüenza dándole espacio aunque sea para ejercer de bufón: Urdaci no es famoso por la condena que le oblogó a leer el "polémico" comunicado de CCOO, sino por manipulador al servicio de un poartido político al que servía de altavoz en la televisión que pagamos todos. Ah, y no es un monologuista de éxito. Más quisieran ellos.

Citando a Labordeta, "que se vaya a hacer puñetas".

PD: Como verán, el vídeo de Zenvids no funciona. Y es debido a que YouTube le ha tumbado la cuenta (por lo visto alguna televisión -o vete a saber quién- ha reclamado derechos de imagen para que se retiraran sus videos), por lo que nos quedamos sin la excelente videoteca que nuestro anónimo amigo (si lees esto ponte en contacto para decirnos donde recargarás el archivo) colgaba en la red para escarnio de muchos protagonistas de la televisión estatal. No obstante ya hemos encontrado en la misma YouTube otra grabación del mismo programa de Urdaci. Lo verán aquí.

10 enero 2007

House, un buen tipo

Gregory House ha vuelto a nuestras pantallas y creo que es motivo de alegría. Sí, nos lo han cambiado, al menos a mí, que me quedé fascinado cuando vi en Fox los primeros capítulos de la serie. Y es que, como sucediera con Los Simpsons, esos dibujos trampa amparados por la televisión de Ruppert Murdoch para atraer audiencia más progre a su canal (y sus informativos) de corte conservador, House en sus inicios no era para nada un programa para todos los públicos.

Que yo recuerde, hasta la fecha la televisión no había proporcionado el carácter de héroe a un personaje que ridiculizara los males de la sociedad occidental actual como lo hizo esta serie en sus inicios. El doctor machacaba con su honesta retórica a hipócritas, mentirosos, cínicos, falsos, convenencieros y demás ralea cuyo comportamiento veíamos reproducirse con fidelidad tal cual lo sufrimos en nuestra vida diaria. Y para colmo, salía ganando. Sí, se trataba de un superdotado cuya pericia le hacía tan imprescindible que le permitía atacar la estulticia tanto de jefes como de subordinados y pacientes, sin temor a perder su empleo o posición social; pero tratándose de una ficción televisiva, su mensaje, esa llamada a la rebelión sobre las convenciones sociales, no podía ser menos rompedor.

Sin embargo, como también vimos en Los Simpsons, donde a medida que avanzaban las temporadas se colaban esporádicamente mensajes puramente reaccionarios, nuestro héroe, Gregory House, se fue desdibujando y ya no sólo atacó la estupidez o la hipocresía de las personas, sino, en ocasiones, a las personas mismas, lo que proporcionó una coartada a todos aquellos espectadores incómodos por admirar la actitud del doctor, pero ser cobardes para aplicarla en su vida diaria. House acababa de traspasar la frontera entre el azote de la mediocridad y el mundo de los cascarrabias. Fue entonces cuando empezaron a arreciar aquellos que menospreciaban la serie y su mensaje primigenio apuntando que a ningún seguidor le gustaría toparse con un doctor como él en su consulta o sandeces similares (lo importante de la fábula no es que él sea médico o chapista, sino que es el mejor y eso le permite ser honesto sin límites); lo que unido a nuevos desaciertos en la trama de la ficción -como el enamoramiento de House por una pija petarda como su ex, de la que el personaje original no se habría quedado prendado en la vida- consiguieron que la serie dejara de ser un referente para convertirse en un buen entretenimiento.

Así pues, nos pusieron el caramelo en la boca, y poco a poco le fueron cambiando el sabor. Pese a ello, siendo conscientes de la trampa (si vieron los capítulos de ayer, se darían cuenta de detalles como que, cuando el protagonista era más feliz vestía como un burgués integrado, mientras que a medida que recuperaba el carácter más agrio volvían las camisetas negras y las zapatillas), disfrutaremos de los buenos momentos que seguro que sus creadores todavía nos puede proporcionar, esperando cualquier destello del primer House que estos puedan colar. A ver si hay suerte.