
Millones de ciudadanos de varios países árabes se manifiestan estos días en las calles en un intento por derrocar sus gobiernos autoritarios, y nosotros seguimos el bombardeo de noticias sobre las revueltas democráticas con los ojos pegados a las pantallas. Asistimos a un momento histórico se nos dice, y tiene toda la pinta de serlo. Pero, aunque nos alegramos enormemente por el alzamiento popular, atendiendo a lo que nos cuentan los medios de comunicación, resulta difícil entender qué está sucediendo exactamente. Obviando la lectura simplista y errónea —pero no por ello menos extendida— que establece un símil entre países árabes y países no democráticos, lo que resulta más curioso de todo el asunto para cualquier ciudadano occidental que se considere mínimamente informado, es observar cómo los medios de comunicación y nuestros gobernantes ven ahora tiránicos dictadores donde hasta hace escasas semanas había gobernantes con los que manteníamos una relación estupenda. ¿Cómo es esto posible? ¿No eran malos antes y ahora sí lo son? ¿Por qué? ¿Por qué los ciudadanos se han alzado en este preciso momento? ¿Y por qué en estos países y no en otros?