30 enero 2013

De tetes, tetas y otros valencianos ejemplares

Una de las protagonistas del reportaje 'Tetes y tetas' de Callejeros.

Como cada viernes, la pasada semana el canal televisivo Cuatro emitió un nuevo programa de Callejeros, y en los últimos días me sorprendí leyendo en algunos medios valencianos artículos criticando la arbitrariedad del mismo. El reportaje emitido se tituló "Tetes y tetas", y según recogían esos mismos medios, pretendía señalar que "la Comunidad Valenciana congrega una estética y concepto de vida juvenil de lo más curiosa".  ¿Cómo? Siguiendo y mostrando una selección de imágenes de "jóvenes valencianos" que "se ganan la vida trabajando desde muy jóvenes" y "viven de cultivar su cuerpo, disfrutar del momento y por encima de todo, no pasar desapercibidos" (según las citas del espacio recogidas por la colega María Bonillo en Levante-EMV).

Les mentiría si les dijera que lo he visto, pero no lo hago cuando les cuento que me sorprendió, a estas alturas, encontrar reacciones a lo que un espacio que se caracteriza por ofrecer una imagen sesgada y negativa de las clases humildes y trabajadoras, pueda llegar a emitir. Callejeros es telebasura, al igual que El gato al agua es propaganda ultraderechista. Lo sorprendente sería que El gato al agua emitiera un día un debate plural, o que Callejeros ofreciera un reportaje que dignificara a las clases trabajadoras y denunciara los métodos con que las aplasta el sistema con la ayuda de los grandes medios de persuasión y espacios como el suyo.

25 enero 2013

Carta abierta a Alberto Fabra

Fabra, Camps y Fabra, tras la celebre "inauguración" del aeropuerto de Castellón, impulsado por todos ellos.

Molt Honorable President Alberto Fabra.

Asisto alarmado a la falta de reacción por parte de su gobierno ante las últimas novedades conocidas en lo que respecta a la herencia que su antecesor en el cargo, Francisco Camps, ha dejado, tanto a usted como al resto de valencianos. 

A estas alturas, con un rescate ya solicitado al Estado, y con una hipoteca de gastos a pagar en años venideros que se eleva a casi 30.000 millones de euros (según el último informe del Síndic de Comptes), a nadie le cabe duda de que la gestión de Camps en sus ocho años al frente de la Generalitat fue sumamente perniciosa para la ciudadanía. No obstante, este hecho negativo, que podría atribuirse —de encontrarnos ante una situación normal— exclusivamente a la ineptitud del ex presidente y su entorno, se ha visto matizado y agravado en los últimos meses ante la evidencia de que su predecesor no actuó de manera casual, sino de modo continuado, lo que induce a pensar que sus actuaciones fueron premeditadas.


22 enero 2013

¿Qué puede hacer usted para acabar con esto?


Robados y estafados. Dudo mucho que, a día de hoy, queden muchos españoles que se sientan de otra manera al abrir un diario o encender la radio o la televisión. Seguramente los que lo sentirán con más intensidad serán los votantes del PP. A estas alturas resulta imposible negar que Mariano Rajoy no solo está incumpliendo cada una de sus promesas electorales, sino que también está llevando más allá todo lo que tanto criticó al diablo Zapatero (subidas de impuestos, recortes de servicios, precarización del mercado laboral, etcétera). Y sólo faltaba que saltara a la luz que la cúpula del partido que sostiene el gobierno está integrada por un puñado de mangantes que, o —presuntamente— se ha lucrado con dinero público extraído de los múltiples chanchullos realizados allí donde el PP ha gobernado, o ampara a los chorizos que así lo hicieron al no salir ni haber salido (en su día) públicamente a denunciarlos.

Ser hoy votante del PP es difícil. O bien reconoces que eres un ingenuo o bien que simpatizas con mentirosos, chorizos y cómplices de chorizos y harías exactamente lo mismo de estar en su lugar. No obstante, los que votaron a los popularistas de buena fe no son los únicos que tienen derecho a sentirse estafados. Atender a los medios de comunicación de masas españoles estos días es permitir que te tomen el pelo. 

17 enero 2013

La solución a la crisis del periodismo

A estos profesionales no los considero mis colegas. No son los únicos.
Hace tan solo unas horas un nuevo ERE dejó sin empleo a una veintena de trabajadores del diario Las Provincias. Como hace escasas semanas con el caso de los primeros despidos en RTVV, las muestras de solidaridad de sus colegas no tardaron en aflorar en las redes sociales. "Ánimo a los compañeros", "siempre pagan los mismos", "sin periodismo no hay democracia" y otros lemas similares se repetían en los mensajes lanzados por bastantes periodistas y muy poco (si no ninguno) ciudadano anónimo. Yo, como ya hice con RTVV y también en otros casos anteriores, guardé silencio, pero no por insolidaridad, sino para evitar echar —con mi opinión al respecto— más sal en la herida. Sin embargo, a la vista de que esta no se cierra y no percibo que —a pesar de la infinidad de artículos que se escriben sobre la actual situación del periodismo— nadie lance el mismo diagnóstico para determinar su origen, hoy me he sentido llamado a compartir el mío con ustedes.

¿Por qué los medios de comunicación despiden a periodistas por centenares y a la ciudadanía le importa un bledo? ¿Por qué despedir periodistas sale tan barato? Parecen preguntas complejas, pero la respuesta es bien sencilla: por culpa de la gran mayoría de los empleados de los medios. Más de un colega se rasgará las vestiduras al leer lo anterior, pero los casos de RTVV y Las Provincias son ideales para explicarlo con más detalle. El periodista es un profesional de la información que se debe a su audiencia y que pretende informarle con rigor de los acontecimientos que se producen a su alrededor, fruto de lo cuál obtiene su aprecio y su respeto. En cambio, desde hace mucho tiempo, la mayoría de medios —y RTVV y Las Provincias son dos ejemplos excelentes de ello— han ido relegando en sus redacciones a los periodistas, sustituyéndolos por empleados más dóciles que, con mayor o menor pericia, han relatado a sus respectivas audiencias una construcción artificial de la realidad a imagen de los deseos e intereses de sus propietarios. Si para ello ha habido en muchas ocasiones que distorsionar los hechos, mentir o atentar contra la información y el derecho de los ciudadanos a estar bien informados, a estos profesionales aparentemente no les ha importado.

15 enero 2013

En València no hay huelga del servicio de basuras


Este post es solo un aviso, por si usted es uno de los clientes del exclusivo Hotel Las Arenas y, al alejarse apenas un centenar de metros, se encuentra con los restos de la Cabalgata de Reyes vecinal celebrada hace nueve días, todavía en el suelo, junto a la mierda acumulada a lo largo de todo este tiempo. 

No, ahora mismo no hay en marcha ninguna huelga en el servicio de basuras de València, como el que padecen por ejemplo los granadinos. No, esto es lo normal en los barrios de la periferia de la ciudad cuyo destino comanda desde hace más de dos décadas Rita Barberá. Agotado el presupuesto municipal tras años de despilfarro en saraos de escasa o nula rentabilidad, hace meses que las consecuencias de los primeros recortes en servicios básicos empezaron a aflorar. 

07 enero 2013

Los 5.000 de Fabra

Alberto Fabra, en un momento de su discurso de Año Nuevo.
Le ha costado, pero finalmente Alberto Fabra ha dado un paso al frente y ha reivindicado como fruto de su ejercicio al timón de la Generalitat Valenciana algún dato macroeconómico. Casualmente ha sido la cifra del paro registrado durante el pasado mes de diciembre, que descendió en la Comunitat Valenciana en 5.024 personas, y que —curiosamente— el molt honorable adelantó personalmente vía discurso institucional de fin de año y vía twitter, cuando lo habitual es que ni el conseller del ramo se atreva a dar la cifra delegando la papeleta en un subordinado. Sí, ya sé lo que estarán pensando, que lo que ha hecho ha sido apuntarse un tanto después de esconder la cabeza durante un largo periodo de datos negativos en este y otros sentidos. ¿Pero por qué pensar que Fabra haya tenido una iniciativa tan vulgar?