Seguro que ya lo saben: el pasado sábado, centenares de policías y otros tantos jóvenes se enfrentaron por las calles de Madrid ofreciendo numerosas escenas de violenta explícita.
Sí, quizás les resulte extraña mi manera de contarlo, pero es la más aséptica que he encontrado. Y seguramente aún así les chirríe por el mero hecho de no poner exclusivamente a los jóvenes como sujeto activo de lo sucedido, lo que difiere rotundamente del modo en que los medios españoles de masas han abordado unilateralmente la noticia: criminalizándolos.

