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| Francisco Camps, escoltado por Rita Barberá y Milagrosa Martínez, en 2010. (Foto: Levante-EMV) |
Coincidiendo con la noticia de que ya hay fecha para el inicio del próximo juicio de la trama Gürtel en Valencia, varias cuestiones han comenzado a rondarme la cabeza y me he decidido a escribir para ver si me deshago de ellas. Les explico. El juicio en cuestión (porque va a haber más) es el referido a la contratación con la trama por parte de la Generalitat del stand de Fitur entre 2005 y 2009. Sí, aquel pabellón que cada año brillaba más que el sol, que era el más grande y también el más caro de toda la estúpida feria del turismo ("¿por qué no gastar a manos llenas el dinero público si una crisis es un horizonte imposible?", se preguntaban nuestros gobernantes haciendo gala de su buen tino) y que resulta que se contrataba —presuntamente— al entramado Gürtel tras un concurso amañado, avalado por las ex conselleres Milagrosa Martínez —alias 'La Perla'— y Angélica Such, y ejecutado por su equipo. Al menos eso es lo que considera la fiscalía anticorrupción, que acusa a ambas, a buena parte de su equipo y a los capos de la trama Gürtel de estos delitos, con la perspectiva en algunos casos de que su próximo destino sea una celda.
