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14 octubre 2014

Twitter mató al buen periodista


Cuando alguien osa apuntar que el periodismo está en crisis, generalmente suele aparecer algún gurú diciendo que no es cierto; que o bien el periodismo siempre ha estado en crisis o bien está en una momento de transformación. Bueno, pues si no se nos permite decir que ese gurú miente, al menos que se nos permita matizar que —efectivamente— el periodismo se está transformando, pero definitivamente en algo más mediocre de lo que era.

Porque si la brillante idea de regalar los contenidos con la llegada de internet y la consiguiente pérdida masiva de ingresos de los medios (¿a qué lumbreras se le ocurrió semejante idea?) no hubiera hecho suficiente daño al periodismo, la estúpida fiebre de Twitter, parece haber llegado para rematarlo.

26 noviembre 2013

RTVV: inútil hasta el final


La leyenda —ampliamente extendida entre la ciudadanía valenciana y foránea durante las últimas semanas— aseguraba que los informativos de Nou (la versión maquillada del Canal 9 de toda la vida) eran, desde que se anunció el inminente cierre de Radiotelevisión Valenciana, un alarde de pluralidad frente al maniqueísmo propagandístico que —entre otros muchos factores— llevó al canal y al ente al abandono ciudadano y la ruina. 

Pero lo cierto es que en el informativo de mediodía de ayer lunes en Nou —a falta de 48 horas de que el PP pudiera ratificar en las Cortes Valenciana la ley que permita el cierre— la noticia de la condena de Carlos Fabra a cuatro años de prisión, solo se desarrolló después de media hora de iniciado el informativo, y la pieza dedicada al asunto duró menos que el resumen del partido de fútbol disputado entre "el Elche" y "el Valencia" el día anterior. 

25 septiembre 2013

Mearse en nosotros sí sale barato


Parece mentira que seamos tan tontos, pero, a la mínima que te despistas, te giras y ves como el balón ha llegado al fondo de la red sin oposición, mientras el sistema lo celebra entre risas. Que Adif cobrará por usar los baños de la estación de Atocha  fue ayer una de las noticias más comentadas en España y el sentimiento general era de indignación. “Ya nos cobran hasta por mear” era el comentario más repetido en medios digitales y en redes sociales, mientras que en radios y televisiones no se abstenían de recoger testimonios de gente asegurando que, como alternativa, “habrá que mear en la calle”. 

07 junio 2012

¿Qué hay de lo mío?



La práctica totalidad de las farmacias valencianas han secundado hoy la jornada de cierre patronal como protesta por el desmesurado retraso de los pagos de la Generalitat que preside Alberto Fabra de los medicamentos con receta. Es la segunda vez que lo hacen, después de una primera jornada de protestas a finales del pasado mes de diciembre. Como recordarán, mientras Francisco Camps fue presidente autonómico, el pago a los farmacéuticos igual se retrasaba unos días, pero se realizaba con regularidad; sin embargo fue dejar el sillón este esposo de boticaria, y automáticamente pasar los propietarios de farmacias a engrosar la lista de afectados por los impagos del Consell.

Sin embargo, aunque el asunto que ha motivado el paro es tan alarmante como lo era en diciembre (la Generalitat no cumple con sus obligaciones básicas, genera inseguridad ciudadana, pone de manifiesto su insolvencia económica, e indirectamente genera despidos por su maltrato a los empresarios), esta vez me ha parecido percibir una menor simpatía o solidaridad ciudadana hacia la causa farmacéutica. En mi caso es así y el motivo se debe sencillamente a que, aunque el problema que les afecta es compartido con otros muchos sectores, a los propietarios de farmacias sólo les preocupa "lo suyo".

04 junio 2012

Y al tercer día no resucitó


Hace sólo tres o cuatro días y ya parece una eternidad. l'Informatiu irrumpió un lunes 30 de noviembre cuando apenas nadie lo esperaba y dos años y medio después se fue con la misma discreción. Para los que lo hacíamos a diario, ya muy menguados en fuerzas, no fue una noticia dura, pues llevaba tiempo digerida. En cambio sí nos entristeció percibir cómo afectó a muchos de nuestros lectores, que sentían de golpe lo que nosotros comprobamos durante meses.

"Tota comunitat mitjanament sana manté, per damunt o per sota dels seus antagonismes interns, uns nexes de solidaritat bàsics, gràcies als quals continua afermant-se en ella mateixa i és ella mateixa: són aquests nexes els que, entre nosaltres, van  relaxant-se de mica en mica, es debiliten, s'esvaeixen". Así lo dejó escrito Joan Fuster hace 50 años en el prólogo de Nosaltres els valencians y me parece oportuno para definir el porqué de la tristeza que muchos sintieron ante el cierre de l'Informatiu: no era por la pérdida de un medio modesto y que les caía simpático, sino ante la evidencia de que no existen en nuestra comunidad —y no me refiero a la del pueblo valenciano, como Fuster, sino simplemente a la de los valencianos presuntamente implicados en un objetivo de cambio— esos "nexos de solidaridad básicos" que habrían podido mantener, entre muchas otras cosas, algo tan simple como ese altavoz de sus causas en que se había convertido el diario.

23 diciembre 2010

De libertad de expresión, nada

'Los Soprano', 'The Wire', 'Weeeds', 'Treme', 'Entourage', 'Deadwood', 'El Ala Oeste de la Casa Blanca'... No habría visto ninguna de esas series, y muchas más si no hubiese sido descarga de internet mediante. También les puedo confesar que, desde que cerraron el videoclub que tenía a 200 metros de casa (el siguiente debe estar a más de un kilómetro) hace cosa de dos años, no he vuelto a alquilar una película. Es más, antes de que existiera Spotify no compraba un disco sin antes escucharlo y comprobar que me gustaba; e incluso ahora, antes de pasar a mp3 un CD que poseo para poder llevarlo en mi reproductor portátil, lo bajo de la red (por lo normal es más rápido y te evitas levantarte de la silla). Hago todo eso, sí, pero que lo haga y que me haya reportado satisfacciones no significa que considere que hago lo correcto.
Así empieza De libertad de expresión, nada, la columna que publiqué ayer en l'Informatiu y que todavía pueden leer siguiendo este enlace.

26 julio 2009

"Periodismo" de Arte Dramático

Criticar la oferta que brinda la TDT se ha convertido en los últimos tiempos, primeros de este nuevo modo de ver televisión, en un lugar común. Sin embargo, yo he de decir que desde que tengo el decodificador en casa veo más tele que antes. Sí, por un lado se ha multiplicado en mucho el nivel de bazofia que puede entrar en el hogar a través de la caja tonta -y más si uno vive en una comunidad autónoma como la valenciana, en la que se ha concedido la mayoría de licencias al facherío afín-, pero también se han colado de refilón propuestas como el canal 24H de RTVE o CNN+, que, sin ser la panacea, suponen un refugio muy válido cuando uno busca un poco de distracción sin vísceras y, al tiempo, sin apenas anuncios.

Yo estoy enganchado, si es que se puede llamar así a optar por estos canales los 45 minutos que dedico a la tele convencional al día. Y es que, independientemente de la hora que te detengas, igual te ves un documental, que un debate, una entrevista, un informativo más aséptico que los que ofrecen las cadenas generalistas, o un reportaje. Eso sí, las buenas intenciones y el aspecto informativo no deben invitarnos a postrarnos indefensos ante estos canales. Hoy mismo coincidí en 24H con un espacio llamado Natural, que parecía tratar de recoger noticias relacionadas con el medio ambiente sucedidas en distintas autonomías. La idea es buena, pero por desgracia el resultado adolece de los mismos males que padece la televisión actual (al menos la española). Les explico con lo visto hoy: el programa inicia con un resumen de sus contenidos y tras él, vemos a la chica mona que lo conduce y que introduce el primero de sus minireportajes: la puesta en marcha en Cuenca de un sistema de recogida de aceites caseros. La noticia es importante y muy interesante, pero el tratamiento es infame. ¿Preguntan a los expertos por la razón que motiva la recogida? Qué va. ¡Preguntan a la gente de la calle! Y ésta, como no podía ser de otra manera, dice lo que le da la gana: que si es bueno para las tuberías, que si tal, que si pascual. Nadie, y menos una voz autorizada, indica el motivo real e informa, que es de lo que se supone que se trata. Luego, cuando concluye la pieza y el protagonismo regresa a la conductora, esta no apunta nada al reportaje cojo, pues los presentadores ya no están ahí para hacer periodismo, sino para lucir tipo. Así es la televisión de hoy, y en su mejor versión. Lo que me extraña es que las facultades de periodismo estén llenas de jóvenes que desean acabar presentando estos espacios, cuando a donde deberían ir es a Arte Dramático.

25 junio 2009

Entretenimiento y entretenimiento

Hoy hemos sabido que la Generalitat Valenciana ha decidido gastar 700.000 € de los valencianos a promover el turismo en la Comunitat en el programa Operación Triunfo. El modo, que los chavales aspirantes a estrellados perpetren e interpreten una horrorosa canción inspirada -al dictado- en las maravillas de nuestra tierra y su gente (descuiden, no se la voy a poner). Y dándole vueltas al asunto no he podido más que lamentar que esta reacción al batacazo del sector turístico al que nos ha conducido la gestión del Partido Popular en la última década, haya llegado una vez concluido el programa Casal Rock que emitía TV3; un espacio en el que, parodiando "academias" como la que ahora mantiene Telecinco, se reunía a un grupo de mayores -de setenta años- para que hicieran una gala cantando rock n' roll. ¿No habría sido más cool? Sí, habría llegado a menos público, pero para el rendimiento que se va a sacar a semejante desembolso, habría resultado mucho más barato. Vean, y luego les cuento algo más.



No sé qué les habrá parecido. Imagino que bien, aunque quizás a algún purista le ofenda que se bromee con el rock. No es mi caso. Al contrario, me parece un ejemplo muy interesante de las diferentes maneras en que se puede hacer televisión de entretenimiento: mientras en Telecinco se utiliza a los críos que participan en OT y se atonta a los espectadores insistiendo en el repertorio más mediocre de la música nacional e internacional; mientras que en TVE se sigue alimentando el mito de lo bien que vivíamos durante la dictadura con programas recordando canciones de aquella época (en lugar de explicar de una vez a los mayores -y también a los que no lo son tanto- por qué sonaba lo que sonaba y no otra cosa) en bodrios como Los mejores años; TV3 considera a los ancianos -y a su audiencia- gente con humor y capaz de romper tópicos, y los pone a cantar rock. Curiosamente, la noche de la gala de clausura TV3 reunió frente a la pantalla a más de 650.000 espectadores. Canal 9, al mismo tiempo, obtenía un share ridículo con un producto tan valenciano e iteligente como Gran Prix. Es lo que hay.

28 mayo 2009

No de la nuestra

Hace ya más de dos semanas de la muerte de Antonio Vega y parece, si no se publica pasado mañana la consabida recopilación post mortem, que se han acabado ya los homenajes. Que nadie me confunda; ni me caía mal el hombre, ni su obra me parecía infame. Al contrario, sobre su persona no tenía una opinión formada, pues no me interesaba lo suficiente; y su obra, al menos la que llegó a mis oídos, a pesar de no quitarme el sentido, me parecía digna y muy por encima de la media de los subproductos con que se nos bombardea a diario. Sin embargo toda la reacción mediática de conmoción alrededor de su pérdida me produjo una sensación incómoda; y por lo que he podido comprobar en los últimos días hablando con amigos y conocidos no he sido el único en sufrirla.

No cabe duda de que el "clamor" fue exagerado solo haciendo cuentas. El propio Antonio habría alucinado de haber podido ver como, tras unos últimos años en que recorrió el país metiendo una media de 200 personas por concierto, después de muerto en los medios le salían fans que darían para llenar estadios. No obstante no creo que eso fuera lo más molesto para los que seguimos aquí, sino la gratuidad de los comentarios que acompañaron los elogios y la mercantilización de la figura del cantante que siguió a su muerte. Todavía hoy, aunque hayan pasado ya un buen puñado de días, recuerdo como se le llegó a igualar a Mario Benedetti aprovechando que el poeta uruguayo murió poco después, o cómo, con la excusa de que Vega compuso un tema para su último "musical", en la cadena Ser entrevistaban a Nacho Cano (teclista de los infames Mecano) y aprovechaban para repartir los méritos del fallecido entre los vivos ("vivos" se puede interpretar en un par de acepciones). Todo bastante mezquino.

Sin embargo, si hubo una cosa de todo el asunto que acabó de colmar la paciencia de muchos con los que he hablado del asunto fue una frase bastante repetida esos días: que Vega compuso tal o cual canción, que fue "la de una generación". Y eso sí que no. Porque si es cierto que con alguna canción de Antonio Vega, y centenares de Mecano, Duncan Dhu, Gabinete Caligari y sucedáneos, las radiofórmulas españolas y sus medios afines -públicos y privados- trataron de lobotomizar a la juventud española (lo hicieron entonces y lo siguen haciendo hoy), fuimos legión los chavales -y no me duelen prendas en hablar en primera persona- que, movidos por diversas inquietudes, nos buscamos la vida para escuchar a otros artistas que respondieran a ellas, tras comprobar que la inane opción que nos trataban de vender por todos los medios no era la nuestra. No lo fue entonces y sigue sin serlo ahora; aunque sigan tratando de hacernos pasar a todos por el mismo aro y de hacer creer a todos que lo hacemos. No, no pasamos. Y hay que decirlo; con todos los respetos a Antonio Vega.

La foto original (sin modificar) que encabezxa esta entrada es de Jorge Ontalba.

14 abril 2009

Republicanos en la encrucijada

El pueblo madrileño celebra la proclamación de la 2ª República el 14 de abril de 1931 (foto Luis Ramón Marín).

78 años se cumplen hoy de la proclamación de la Segunda República, el último momento histórico en el que la sociedad española se rigió por un sistema democrático, con sus virtudes y sus defectos, más moderno y libre que el resto del mundo. Y hoy, como viene sucediendo desde hace años, esta efeméride es pasada por alto por las instituciones del país para ser apenas recordada con pequeños actos organizados por partidos con escasa representación electoral, o reducidos grupos de personas que lucharon por defender aquella democracia de las garras de una dictadura que nos arrastró a una miseria social y ética cuyas consecuencias, a día de hoy, aún padecemos.

Ese contraste entre el olvido oficial y el mínimo y muchas veces cutre (especialmente en el caso de algunos partidos políticos sin medios y sin astucia para lanzar sus mensajes) recuerdo particular, provoca, por contraste, que la memoria de la República se asocie de cara a las nuevas generaciones -y también a las viejas, que ya han asistido a muchos años de lavado de cerebro- a un momento anecdótico, cuando no, por culpa de un falaz revisionismo, como una provocación "radical" que los fascistas tuvieron que "solucionar". ¿Pero qué hacer? ¿Renunciar al recuerdo? ¿Sumarse al olvido de quizás el último capítulo histórico del que los españoles podrían sentirse orgullosos? La decisión a nivel particular es sencilla, pero a nivel de partidos y organizaciones, una mala o endeble exposición de ese recuerdo y esa reivindicación, podría ser más contraproducente que favorable al objetivo de valorar aquel episodio y la futura restauración en España de una república. Una difícil encrucijada que se da, cabe recordarlo especialmente hoy, con un PSOE en el gobierno que, lejos de aprovechar la posición que le ha brindado la ciudadanía para reivindicar un hito como éste, dedica sus esfuerzos a reinventar la historia a más gloria del heredero por designación directa del dictador Franco. Es lo que hay.

PD: Mientras, como conocemos a través de Escolar, tiene que ser la alcaldía de Casares, un pequeño pueblo malagueño, la que salga a exigir la debida austeridad, y más en los tiempos que corren, con los gastos estatales para la Casa Real. Y tratan de convencernos de que la Transición ya acabó. Sería un consuelo si acabara de empezar.

08 abril 2009

De la procesión a las lecheras

La FACUA pide que los antidisturbios disuelvan las procesiones con lazos blancos. (Levante-EMV)
"La organización de consumidores Facua Castilla y León ha pedido que los antidisturbios disuelvan las procesiones en las que se muestren lazos blancos contra el aborto porque, a su juicio, dejarían de ser actos sociales y religiosos y se convertirían en manifestaciones no autorizadas", añade la información de EFE.
Una cosa esta clara: si se toma esta decisión acudiría más gente a ver las procesiones.

30 años

Cinco banderines del Bayern de Munich, un vetusto sofá en el que había reposado el "generalísimo" en una de sus últimas visitas a la ciudad (y por eso se conservaba como pieza venerada) y decenas de folios con el texto "los políticos pasarán pero nosotros quedaremos" dejados caer oportunamente por algún funcionario falangista, es toda la herencia de su predecesor franquista que Fernando Martínez Castellano encontró en el despacho del Ayuntamiento cuando accedió a él como primer alcalde de Valencia de la actual democracia. Una anécdota que, seguramente, se reproduciría con ligeras diferencias en multitud de municipios a lo largo y ancho del país.

Martínez Castellano la contó durante la presentación de un documental que, sobre aquél histórico día, está realizando el periodista valenciano Eduard Torres, lo que propició el recuerdo y el reencuentro. Fue una suerte para los que asistimos. Gracias a los testimonios recogidos en la filmación y al posterior debate, pudimos rememorar la complicidad que, al parecer, hubo en aquél instante entre socialistas y comunistas, que gobernaron en coalición para sacar la ciudad adelante desde la nada (por no encontrar no encontraron ni planos del alcantarillado, comentaron). Y gracias a sus testimonios pudimos escuchar -de nuevo o por primera vez- cómo este primer consistorio y sus integrantes, elegidos por la voluntad popular, fueron víctimas de atentados fascistas tanto en el Ayuntamiento como en sus hogares, y atacados en actos públicos por pequeños grupos organizados de exaltados, todo bajo la mirada cómplice y permisiva de las fuerzas de seguridad del Estado (la militar de la zona, en manos del tristemente famoso Milans del Bosch).

Éstas y otras historias, que hicieron de aquellos hombres unos héroes de la democracia, al asumir unos riesgos y un compromiso político que quisiéramos en sus colegas actuales, fueron recordadas en ese encuentro que, si no me equivoco, fue el único acto público realizado para conmemorar en la ciudad tan magna efeméride*. Lamentablemente, por una mala comunicación o por la dejadez generalizada y el ritmo de vida actual, menos de un centenar de valencianos (muchos de ellos protagonistas positivos de aquellos cambios) asistieron al evento. Dudo que hubiera más de cinco que no hubieran superado la treintena. Una magnífica noticia para que, poco a poco, siga extendiéndose la falsa leyenda de la modélica, plácida y conciliadora -por ambos bandos- transición española. Es lo que queremos, ¿no?

*La alcaldesa Rita Barberá realizó un pleno extraordinario el mismo día 3, en que se celebraba el 30 aniversario, pero se podría considerar anecdótico por la escasa repercusión que se le quiso dar. Sin duda fue más sonoro el homenaje que realizó al último alcalde franquista -el que conservaba el sofá- a su muerte, al que en su revisionismo histórico no duden que habría invitado en este aniversario como parte también del "proceso democrático".

01 abril 2009

Hipócritas

"El año 2005 fue un momento excepcional en la historia del grupo U2. La felicidad de haber ganado casi 300 millones de dólares se disipó de improviso cuando su país, Irlanda, derogó la ley que desfiscalizaba el trabajo de los artistas y comenzó a aplicar una nueva política impositiva. El líder del grupo, Bono –que era conocido por su militancia a favor de la anulación de la deuda del Tercer Mundo–, decidió confiar la gestión de los ingresos de U2 a la consultora financiera Promogroup, con sede en un paraíso fiscal de insospechable reputación: Holanda".

De ese espectacular modo abre Christian Riavale su artículo Ofensiva contra los paraísos fiscales por su rol en la crisis.

Visto en Halón Disparado.

24 marzo 2009

Ejemplos

Hasta hace cuatro días usted, como yo, no conocía a Jade Goody, pero hoy seguro que al menos podría contarme que era una impresentable petarda inglesa, muy popular por haber salido en varias ediciones de la versión británica de Gran Hermano -en las que llegó a provocar un conflicto diplomático a su país con la India por su actitud racista (esto quizás sí les sonara)- y que acaba de fallecer a causa de un cáncer. Y me lo contaría porque durante los últimos días, los medios españoles nos están bombardeando con la noticia de que esta persona vendió durante los últimos años toda su vida a los medios sensacionalistas, incluida su paulatina degeneración debida al cáncer; asunto que -se nos insiste- ha dividido a la sociedad británica porque, pese a ser una impresentable, su muerte y su comercialización "servirá para concienciar a muchas mujeres británicas de la importancia de un diagnostico precoz para evitar los posibles males del cáncer de útero". Les cuento todo este rollo, se lo prometo, sin recurrir a consulta alguna, tal ha sido la matraca que nos han dado estos días con la tal Goody (mentira, cómo se escribe su nombre es lo único que he comprobado).

Todo esta avalancha informativa se produce mientras dedicó mis momentos de ocio a leer El factor humano, un hasta ahora entretenido reportaje novelado escrito por John Carlin sobre la vida de un personaje tan trascendental como Nelson Mandela, de reciente publicación. Y no hay momento que deje el libro de lado en estas últimas horas en que no me acuerde de la falacia que argumentan los medios nacionales para justificar su bombardeo con el asunto. "Se ha convertido en un ejemplo" nos dicen por el rocambolesco hecho de haber muerto y ser una despreciable famosa vendedora de exclusivas. ¿Pero de cuántos ejemplos verdaderamente magníficos no nos hablan a diario? ¿No mejoraría nuestra sociedad si los informativos dedicaran el mismo entusiasmo empleado para hablar de la Nuria Bermúdez británica para recomendar la lectura del nuevo libro sobre Mandela? ¿Aprovecharon -por poner un caso- la reciente absolución de los únicos imputados por el asesino de la periodista rusa Anna Politkovskaya para machacar a la sociedad con el enorme ejemplo de humanidad y lucha por los derechos humanos que dejó como testimonio la periodista tanto en su vida como en su obra? Obviamente no. Quizás porque el de Politkovskaya era otro tipo de ejemplo. Y de periodismo.

11 marzo 2009

Esteban Beltrán: "No debemos acostumbrarnos a que los gobiernos no muestren principios"

En sus veinticinco años de lucha por los Derechos Humanos -los diez últimos al frente de la sección española de Amnistía Internacional- Esteban Beltrán debe haber visto mucho. Seguramente ése sea el motivo de que, después de tanto esfuerzo aún haya buscado un tiempo para, a titulo personal, resumir buena parte de lo que no puede decir desde su cargo en una de las oenegés más destacadas en la lucha a favor de estos principios universales. El resultado salió hace pocas semanas a la venta bajo el título Derechos torcidos. Tópicos, medias verdades y mentiras sobre pobres, política y Derechos Humanos (Debate '09), y supone una obra de lectura imprescindible para entender por qué determinadas cosas funcionan de un modo erróneo en nuestra sociedad (a pesar de que, según se nos da a entender, no se para de combatir para evitarlo), y barajar algunas de las soluciones que su autor propone para enmendarlo. Aprovechando su visita a Valencia para presentarlo, tuve hoy la suerte de poder entrevistarle, y lo que sigue es, prácticamente en su integridad, la transcripción de ese encuentro.

El motivo que propicia esta entrevista es el lanzamiento de su libro Derechos torcidos, aunque usted no es conocido como escritor. ¿Qué le impulsó a realizarlo?
Yo diría que fue una mezcla de rabia y rigurosidad. Seguramente su gestación responda también a mi necesidad de mostrar mi no conformidad con ciertas cosas. Si hay algo que he podido comprobar en los últimos veinticinco años es que no es cierto eso de que las cosas no pueden cambiarse. Ése sería el decimotercer tópico, pues sí se pueden cambiar, pero para ello primero deben enfocarse bien los problemas, pelear por ellos, y no temer ponerlos sobre la mesa, hasta si chocan contra las cosas más sagradas. Además creo haber contado con la ventaja de no ser un escritor habitual. El libro no está hecho por un entomólogo, sino por alguien que ha visto en directo aquello de lo que habla.

Ha comentado que el tópico de que las cosas no pueden cambiar sería el trece porque su libro recoge los que califica como otros doce “tópicos, medias verdades y mentiras” sobre los Derechos Humanos. Y repasando la lista, uno a la primera conclusión que llega es que son tópicos muy extendidos. ¿A qué cree que se debe su penetración social?
Se debe a una mezcla de factores. Por un lado están las que yo llamo “ideas muelle”, que no son sino ideas que la sociedad cree que necesita para asentarse sobre ellas. Una de estas podría ser la de que los políticos deben hacer siempre lo que les pide la gente. Otras tienen un carácter histórico, como en el caso español, la de que la Transición española fue modélica y modelo. También hay otras que se asumen por novedad, como la de que las ONG son todas fantásticas. Todas estas ideas son confortables para la sociedad, pero no sólo se asumen por su comodidad sino porque los poderes y los gobiernos de turno insisten en lanzarlas. Ellos emiten ideas muy poderosas y estas acaban calando, aunque no siempre de un modo negativo. En el capítulo Los asesinos deben morir vemos que la gente ya no opina de ese modo, o no al menos la mayoría. ¿Y por qué? Porque ni uno solo de los gobiernos europeos considera que la pena de muerte sea correcta.

Fueron los gobiernos los que hicieron cambiar de parecer a los ciudadanos...
Correcto. Pero en cambio también nos encontramos con ejemplos contrarios, como el de la Transición, en la que toda la clase política se puso de acuerdo para decir que fue un modelo. No obstante yo mantengo que no fue así porque dejó en la indefensión a miles de familias y además, porque la realidad nos demuestra que ese dejar en la impunidad a los criminales no ha servido de modelo para ninguna otra situación similar. Retornando al por qué del éxito de los tópicos se debería a la mezcla de “ideas muelle” y “falsas ideas con apariencia democrática", que son impulsadas a lo largo del tiempo y la historia por las élites gobernantes. De ese modo, aunque la gente tenga más información que nunca, también pueda recibir más información interesada de aquellos que la generan, por lo que estos tópicos acaban arraigando. El libro no sería más que mi modesto ejercicio de pedir a la gente, a las élites, a los gobernantes y a las oenegés, que piensen otra vez las cosas. En realidad el libro se podría haber llamado Piénselo otra vez.

"Los problemas sólo pueden resolverse poniéndolos encima de la mesa. En el caso de la tortura hay que asumir que existe. Una vez que eso se asume se podrá empezar a resolver"

En Derechos torcidos no evita los temas espinosos que deberían generar una gran polémica. Sin embargo, cuando cayeron en mis manos las primeras entrevistas que le realizaron, no me sorprendió ver como estos temas se pasaban por alto. ¿Le sorprendió a usted?
(Sonríe y hace una pausa) Yo creo que esto se debe a que hay temas que resulta difícil tocar, como los de la Transición, la oenegés o la Responsabilidad Social Corporativa; y otros que los medios de comunicación los enfocan desde el punto de vista de la actualidad, como la inmigración. Otros los tocan los medios más valientes, como el de la tortura, que está generando debate, lo cuál me gusta; y otros, como el de la pobreza, de la que digo que como la esclavitud debería ser abolida por ley, que los medios tocan porque piensan que nunca va a ocurrir. Les parece una idea exótica (ríe).

Ese silencio de determinados temas me ha recordado al que los medios autóctonos ofrecen cuando cada año hacen referencia a los informes anuales de Amnistía Internacional, en los que omiten la parte referida a España.
Correcto.

¿Hay que tolerar que suceda eso? ¿Hacer la vista gorda a ese silencio para poder seguir funcionando?
No, los problemas sólo pueden resolverse poniéndolos encima de la mesa. En el caso de la tortura hay que asumir que existe como problema. Una vez que eso se asume se podrá empezar a resolver. El problema es que hasta ahora no se asume como tal. O bien unos dicen que son casos aislados muy esporádicos u otros exageran diciendo que siempre ocurre. No, hay que mirarlo con naturalidad. La tortura existe, siempre ha existido, es la más clandestina de las violaciones de los Derechos Humanos. La única forma de superar el nivel y el volumen de tortura es reconocer que existe. Una vez reconocido, habría que poner videocámaras bajo auto judicial, abolir el regimen de incomunicación que las favorece... ¿Pero lo cómodo qué es? La tortura no es un factor de preocupación social, los medios de comunicación no lo tocan casi nunca...

Pero lo cierto es que el problema existe. En un caso muy reciente se reproducían todos los esquemas que da en el libro.
Es curioso que uno de los periodistas que me han entrevistado, simpatizantes con el libro, me preguntó al respecto: “¿y cuáles son sus fuentes sobre la tortura?”. A lo que le respondí, “sin problemas te las cuento, ¿pero por qué no me preguntas por las fuentes de los otros once temas?” (risas). Yo entiendo que la gente pueda pensar que esto puede deslegitimar nuestra acción antiterrorista, pero no es así. Los crímenes de ETA son crímenes terribles y delitos; y la tortura es un crimen terrible y delito.

Además, como apunta en la obra, acabar con la tortura supondría eliminar argumentos a la gente que apoya a los terroristas.
Pero es que es algo del todo ineficaz. La tortura no es sólo ilegal e inmoral, sino que es además ineficaz. Utilizando la tortura y los malos tratos cualquiera te cuenta cualquier cosa, y eso puede llevar una investigación hacia cualquier lado. Y las mismas fuerzas de seguridad lo saben. Lo que hay que hacer es investigaciones bien hechas, escuchas por orden de los jueces... la labor de policías normales. Si a todo ello se le suma que es utilizado como argumento por la otra parte es evidente que debería erradicarse ya.

"Yo vi en directo la rueda de prensa de Zapatero y Medvédev por televisión, y dos cosas me provocaron un rechazo brutal: por un lado que no se hablara de la situación que padecen allí los defensores de los Derechos Humanos; y por otro que ni uno solo de los periodistas que estaban presentes preguntara por ello."

Al principio de la entrevista me hablaba de la rabia y el rigor como motores para escribir el libro, y eso me ha recordado que hay algunos capítulos que le han salido más narrativos -por llamarlo de algún modo- que otros. Como si le hubieran salido del alma o quizás los tuviera más que reflexionados.
Puede ser. El de la transición por ejemplo, nace en los últimos años, por haber estado involucrado en todas las discusiones para la elaboración de la Ley de la Memoria Histórica y haber hablado con mucha gente. Una mujer en particular me recordó mi estancia en Guatemala, en Rabinal, que es posiblemente el lugar del mundo con más fosas clandestinas por habitante. Y es que es básicamente lo mismo. Todo eso me hizo pensar cuán injustos estamos siendo con esta gente. Después de haber estado peleando en la Audiencia Nacional para que Pinochet fuera extraditado a España, de haber identificado verdugos en otros lugares, a uno le indigna teclear en Google los nombres de las personas involucradas en las más terribles violaciones a los Derechos Humanos sucedidas en España (como Lorenzo Martínez Fuster, que es un señor que entre 1939 y 1945 iba a diario a desayunar con Franco para pasarle las sentencias de muerte) y apenas aparecen en internet. Ese doble rasero, esa impunidad, comparable a la de la Unión Soviética, es tremenda, y la indignación quizás me haya hecho escribir ese capítulo de otro modo. En el caso del dedicado a la pena de muerte, el enfoque de preguntar a la gente que está a favor de ella si sería capaz de aplicarla personal y fríamente, también me pareció interesante. Hay temas que he tratado tanto que seguramente sí me apeteció darles un enfoque diferente.

Hablaba de doble rasero y de la Unión Soviética, y me viene a la cabeza algo que tenía apuntado para preguntarle en algún momento y que tiene que ver, como casi todo, con la información. Se trata del tratamiento diferenciado que se da desde los medios españoles a determinadas actitudes, dependiendo de los gobiernos que las pongan en práctica. El caso más reciente es la amabilidad con que se ha recibido al primer ministro ruso, respecto a la vigilancia a la que se somete, poniendo el caso más notable, a Hugo Chávez.
Hay una cosa a la que no debemos acostumbrarnos, y es a que los gobiernos no tengan ni muestren principios. Me niego a acostumbrarme a eso. Yo vi en directo la rueda de prensa de Zapatero y Medvédev por televisión, y dos cosas me provocaron un rechazo brutal: por un lado que no se hablara de la situación que padecen allí los defensores de los Derechos Humanos; y por otro que ni uno solo de los periodistas que estaban presentes preguntara por ello. No hay que acostumbrarse a eso. En una democracia tenemos la ventaja de que los gobiernos deben enfrentarse a una reválida de los ciudadanos y uno no ha de permitir que sus gobernantes no tengan principios o que se renuncien a ellos a cambio de energía u otra cosa. Yo no tengo ningún problema en que se tengan relaciones -yo mismo he estrechado la mano de gobernantes con las manos manchadas de sangre-, pero no les recompensó. El tema de los Derechos Humanos, con este país y con los anteriores, es la guinda de un pastel que nada tiene que ver con la atención que se les dispensa.

"Es importante que los gobernantes asuman los Derechos Humanos como lo que son: imperativos legales. Pero a veces parece, como en el momento actual de crisis económica, que se dejan de lado. Es como si los Derechos Humanos fueran un artículo de lujo para épocas de prosperidad."

En el lado contrario nos encontraríamos las fotos anuales en las que los gobernantes comparecen leyendo cada uno de los Derechos Humanos como si los asumieran, cuando la mayoría se muestra a diario contraria a algunos como el de la libre circulación de personas.
Ahí hay una doble vertiente. Por un lado creo que es importante que los gobernantes transmitan una imagen de respeto a la Declaración de los Derechos Humanos. Pero es importante que los gobernantes los asuman como lo que son: imperativos legales. Pero a veces parece, como en el momento actual de crisis económica, que se dejan de lado. Es como si los Derechos Humanos fueran un artículo de lujo para épocas de prosperidad.

¿Tiene la impresión de que en los tiempos que corren se estén silenciando interesadamente las voces que proponen otras alternativas?
No lo sé. De todos modos yo no propongo un cambio de modelo, sino algo tan poco revolucionario pero tan necesario como cumplir la ley. En la Declaración Universal cada uno de los derechos es igual al resto. La pobreza no sé si requiere un cambio de modelo, pero sí requiere ley. En el libro mantengo que no se está dando una lucha contra la pobreza y que se transmita a los ciudadanos lo contrario es algo que me molesta especialmente. En la “lucha contra la pobreza” se dan varios hechos insólitos. Uno, que la mayoría del dinero no se destina a los países más pobres. ¿Por qué tiene que ir a América Latina? A no ser que se utilice para favorecer la posición de nuestro país desde el gobierno a nivel estratégico, político y económico.

"Ahora hay mucha gente involucrada y mucho más organizada, y todos ellos sirven de freno a los abusos del poder; un freno que antes no existía."

Como sucedió hace unos días con la visita de la Vicepresidenta del Gobierno a Gambia.
Otro tema. ¿Vamos a combatir la pobreza a Gambia? No, vamos a combatir la inmigración. Y de paso ayudamos a unos pobres. No hay un combate contra la pobreza porque si se diera no se dejaría indefensas a todas esas personas. Pero hay que decir una cosa respecto a lo que hablo: no se trata de utopías. Las nuevas constituciones que se están haciendo están incluyendo la salud, la educación y la vivienda como derechos ante un juez. En España, si yo no llevara a mi hijo al colegio en primaria, la policía se la llevaría a la escuela; sólo porque el derecho a la escolaridad está recogido como tal en la Constitución. Pero no la vivienda, la salud... No obstante esto está cambiando. En Sudáfrica, los enfermos más graves de SIDA tienen derecho a recibir sus medicamentos baratos porque está en su Constitución; Bolivia ha incluido en su nueva Carta Magna esos derechos como defendibles ante un juez; hay un debate actualmente en la Naciones Unidas sobre el Protocolo de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que, si se ratifica, será un avance hacia la consolidación de esos derechos... No se trata de una utopía, porque está habiendo avances, pero hay que ser claro desde un principio: la pobreza no la estamos combatiendo. Es una cuestión de voluntad política. Si la pobreza no disminuye, sino aumenta, es porque no estamos luchando contra ella.

Trataremos de terminar, pese a todo, con un mensaje positivo, pues creo que al fin y al cabo es su deseo cuando escribió Derechos torcidos. Si finalmente se derribaran estos mitos, si la gente consiguiera ver por encima de los términos engañosos para ocultar la realidad que recoge al final de libro, ¿tiene fe en que la lucharía para cambiar la situación?
No fe, que es algo religioso, pero sí la experiencia de que es posible. La sociedad hoy está mucho más humanizada que hace sesenta años. Hace más de seis décadas el ejército de El Salvador mató a 5.000 campesinos en una aldea remota y nadie lo supo hasta diez años después. Hoy es imposible que cosas como esa se oculten aunque alguien lo desee. Ahora tenemos también la leyes y no faltan ejemplos de cómo la sociedad avanza hacia la no domesticación. Ahí está la sociedad británica como ejemplo de cómo se ha de cuestionar constantemente a un gobierno. También el nacimiento y el desarrollo de las oenegés; no en España, que fue al calor del dinero fresco europeo, sino en otras partes del mundo donde se produjo al amparo de la libertad. Hay ahora mucha gente involucrada y mucho más organizada, y todos ellos sirven de freno a los abusos del poder; un freno que antes no existía. Eso es lo importante, saber que se pueden hacer las cosas. Quién habría pensado hace diez o quince años que Pinochet podría ser recluido en Londres por orden de un juez español debido a crímenes acaecidos en Chile; pero ahora ya hay centenares de personas procesadas por violación de los Derechos Humanos. ¡Por primera vez en la historia se ha procesado a un jefe de estado en ejercicio! No pueden hablar de utopía para referirse a la abolición de la pobreza cuando hace cien años la abolición de la pena de muerte también lo era. No, las cosas se pueden cambiar, las sociedades son más avanzadas, las democracias están más consolidadas -aunque en mi opinión limitadas- y el mundo en general está más preparado para enfrentarse a retos como estos. Eso es al menos lo que yo pienso.

Puede leer más sobre Derechos torcidos en Testigo accidental en este enlace.

09 marzo 2009

Algo bueno se está perdiendo

Estaba dando carpetazo a la jornada cuando escucho de fondo en la radio que se ha montado una buena porque Obama (Barack Hussein, no otro) ha declarado que apenas lee blogs. Ahora, cuando me reencuentro con el ordenador, entró en la red y no percibo que se haya montado ningún cirio, aunque sí que, como comentaba un periodista en el espacio, a algunos medios tradicionales les había faltado tiempo para celebrarlo como una bendición hacia ellos por parte de la figura del momento, y que incluso en la prensa española, traduciendo mal las declaraciones del presidente estadounidense (que vino a decir que no dedicaba casi tiempo a los blogs y no que no "pierde" el tiempo en ellos, como algún medio ha llevado a titulares) se había intentado sacar tajada. Lo cierto es que hasta el programa parecía pretender generar cierta polémica y llevar el ascua de la información a su sardina -la de los medios tradicionales-, pero en ningún momento la ha habido, pues ni los invitados, escritores en blogs, han dado la más mínima muestra de sentirse ofendidos por las declaraciones. Y es que, bien mirado, no hay ningún motivo para ella.

A mí, si nada me lo impide, además de repasar las noticias de prensa, me gusta leer cada día las interpretaciones y la opinión de decenas de periodistas, de otros tantos especialistas en distintas materias, y de voces que aporten puntos de vista frescos, independientes y carentes de vicios; y si el tiempo me lo permite, también disfrutar de grandes reportajes de los más diversos estilos y contenidos. Y si quieren que les diga la verdad, en líneas generales los blogs no ofrecen eso*. Básicamente, vamos. Eso al menos me dice mi experiencia, después de haber visitado seguramente varios miles de ellos y haber renunciado a leerlos prácticamente todos. Sin embargo también he de confesarles, que ahora mismo, después de quedarme con unas decenas y sin dejar de seguir explorando, me encuentro a diario más opiniones, reportajes y análisis interesantes publicados en blogs que en la prensa convencional. Al fin y al cabo, el blog no es más que un formato, un contenedor, como también lo es un periódico, que sólo por su papel, sus titulares y sus columnas no garantiza que lo que contenga sea información (seguro que no hace falta que les de ejemplos). Lo que cuenta en ambos casos es el contenido, y el bueno, indudablemente, es más difícil de encontrar en la inmensidad de internet que en un puñado de diarios. Todo es pues, cuestión de tiempo, un tiempo del que obviamente carece Obama. Lo lamento, porque algo bueno seguro que se está perdiendo.

PD: Blogs al margen, la cantidad de bobadas que se publican alrededor de la figura del presidente estadounidense está llegando a límites absurdos. El otro día el telediario de La Primera dedicó una pieza a hablar de que el cabello de Obama había encanecido desde que es presidente (y por lo que he visto al escribir esto, no fue solo materia televisiva). Lamentable (si no se nombra para señalar cómo los partidos utilizan elecotralmente la imagen de sus representantes, como ha sido en la inmensa mayoría de los casos).

*Lo que no significa que lo que ofrece la mayoría de blogs sea malo, sino simplemente que son otras cosas (una infinidad de cosas).

FOTO: La foto la firmó Peter Yang para la Rolling Stone en junio del pasado año según leo aquí.

26 enero 2009

¿Un euro y medio no es dinero?

Según el diario Público, no.

El diario sale a la venta de martes a jueves por 0'50 sin promociones, pero de viernes a lunes, acompañado de cedés, deuvedés, libros o suplementos, el precio varía entre uno y -desde ahora, los domingos- dos euros, aunque Público insiste que lo que acompaña al periódico son regalos. ¿Es que cobran más los que firman los fines de semana que los de martes a jueves? Si fuera así, por mí podrían emplear a los de entresemana, porque el periódico de ayer fue bastante malo. ¿Es así todos los domingos? No suelo comprarlo los domingos porque no se puede comprar sin "los regalos". El libro "gratis" de ayer, por cierto, me pareció bien editado.

11 julio 2008

Obsceno

Es hablar de crisis mientras se muestra y fomenta el entusiasmo con que muchos de sus ciudadanos se lanzan a comprar el último y carísimo modelo de teléfono móvil (sustitúyase teléfono móvil por videoconsola, televisor, videojuego, etc.).

Foto sacada de 20 Minutos

PD: Sirva la paliza que nos están dando en todos los grandes medios de comunicación para que la gente se de cuenta de quién impone las noticias que se nos dan o no, que no es otro que el anunciante (en este caso Telefónica Movistar).

ACTUALIZADO 18:01: Nsb me pone en los comentarios de esta entrada sobre la pista de la viñeta de Ricardo publicada hoy en El Mundo. Tiene razón, es tan desagradable y dura, como lúcida y real. Gracias.

27 mayo 2008

A la hora del documental

Una chica, que bien podría tener entre dieciséis y dieciocho años, arroja agua con una manguera sobre el pecho de otra chica de su misma edad, que sólo se cubre con un ceñido top blanco (resulta evidente a la vista) y unos shorts vaqueros. Mientras, un fotógrafo las retrata mientras les pide que pongan gesto sexy pero "no vulgar". O yo no entiendo mucho de moda, o el gesto no difería mucho de los que ilustran las portadas de las revistas para adultos que podemos ver en cualquier kiosko. Pero no se preocupen, seguro que es porque están empezando. Empezando, sí, en la academia para aprender a ser modelos que el canal televisivo Cuatro tiene instalada en su programación y que emite -al menos- de lunes a viernes sobre estas horas.

En el pase de hoy, tras la sesión de fotos, ha llegado el turno del desfile de lencería (no sé si en medio han hecho otra cosa, porque esos dos instantes los he encontrado zappeando), y tengo la impresión de que el común denominador de sendos instantes no es casual; la última vez que me crucé con el programa -hace semanas- fue en el momento de una pausa publicitaria, en la que, como si de una transmisión deportiva se tratara, mantenían la pantalla dividida y en un pequeño bloque mostraban a una "estudiante" duchándose sólo cubierta por un escueto bañador.

Sin entrar en lo oportuno o entretenido del programa, he de decir que sinceramente me ha extrañado que un canal como Cuatro emita este espacio, cuando esa franja horaria la podía dedicar a emitir óperas, documentales o, mejor aún, episodios de Los Simpson. Seguro que ellos no querían; se lo habrán ordenado.

01 mayo 2008

Entretenimiento sí. Cultura...

Ayer, Público hacía historia al ser el primer diario de tirada nacional en dedicar el tema de su portada a un videojuego, y doy a su equipo la enhorabuena por ello. La actualidad es variada y nos afectan muchos hechos, la mayoría de los cuáles no aparecen en la portada de los periódicos. Ayer, seguramente la salida del videojuego en cuestión, afectó a más españoles que la salida de Zaplana a Telefónica (el cartagenero ya había afectado bastante a su paso por los gobiernos nacional y valenciano), por lo que merecía mayor tratamiento que esa otra noticia, que encabezó las portadas de la mayoría de periódicos estatales.

Sin embargo, y a riesgo de parecer carca -más que parecerlo, seguramente lo sea-, no puedo sino matizar el entusiasmo que el director de Público mostró por lo que significaba la salida del juego. Y no por este en cuestión; me da igual que el entusiasmo se vuelque en esta cuarta entrega de un entretenimiento para adultos como el Grand Theft Auto -en el que el jugador asume el rol de un delincuente- o en la popular serie Brain Training, con la que supuestamente se ejercita la habilidad mental. Ambos me parecen correctos y lícitos modos de entretenimiento. Pero de ahí a significarlos como cultura al mismo nivel que la literatura, me parece que hay un trecho, y además peligroso.

Y es que Ignacio Escolar para revestir de dignidad el mundo de los videojuegos, asimila la incomprensión y las críticas que El Quijote recibió en su época, con las que algunos lanzan sobre la violencia contenida en el juego GTA, cuando unas y otras nada tienen que ver. Pero es que además, el ejemplo pone en evidencia la causa que él quiere defender, pues mientras el libro de Cervantes en su momento sirvió de revulsivo para hacer atractiva la lectura a las masas, facilitando el acceso una cultura que estaba hasta entonces en manos de unos pocos; los videojuegos, cada vez más, facilitan realizar el camino inverso, pues constituyen un universo paralelo sin a penas relación con la realidad (no proporcionando pues, ningún arma para afrontarla), a la que muchos de sus consumidores dócilmente se deja de prestar atención. Y eso -y no la violencia que pueda haber en un videojuego- no es que sea criticable: es alarmante.

Obviamente, la gente inteligente, como Ignacio Escolar, no dejará de leer un periódico o un ensayo, para dedicar todo su tiempo libre a meterse en el mundo de GTA, pero no puede extrapolar su caso al del resto de la sociedad. Una sociedad, la española, que como ya señalé en alguna ocasión, no ve reparos para desembolsar una media de 50 € por videojuego para los niños, pero que exige que los libros de texto (a 20 € el ejemplar) los pague el Estado, porque su dinero no es para "esas chorradas". Es por eso que me parece muy bien que se hable de videojuegos, como se habla de deporte y de tantas otras cosas que nos proporcionan entretenimiento y afectan a nuestras vidas, pero no dándoles un cariz que no tienen -aún recuerdo cuando se hablaba de la "cultura del dance"-. Y menos cuando la confusión puede servir de coartada para incrementar el adormecimiento social.

PD: En otro orden de cosas, me alegro de la decisión tomada por Público, no sólo de firmar un comunicado junto al resto de medios nacionales criticando las ruedas de prensa sin preguntas, sino de directamente no acudir a ellas. A ver si cunde el ejemplo.