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| El vicepresidente Ciscar, suscriptor y "vendedor" de todas las estratagemas del Consell de Alberto Fabra. |
"No hacen una a derechas". Desde el pasado viernes no consigo quitarme de la cabeza esa frase que —de estar aún con nosotros— mi iaia seguro utilizaría para definir las acciones del gobierno valenciano. Sí, mi abuela era muy de emplear esa construcción que a mí, a día de hoy, me suena retorcida, especialmente a la vista que "la derecha" hace pocas cosas precisamente bien. Pero para ella sí tendría sentido, pues aunque era muy conservadora y católica, también era muy recta, y no estaría para nada de acuerdo con cada una de las trapacerías en que se han convertido las acciones del gobierno que preside Alberto Fabra.
La penúltima fue el anuncio el pasado viernes de los resultados del "barómetro de abril de 2014". ¿Que qué es eso? Les cuento. Desde hace años, algunos partidos de la oposición y alguna prensa (si no me equivoco, el último artículo al respecto lo escribí yo en Público a mediados de abril) han denunciado que los diversos gobiernos del PP en la Generalitat desde 1995 han gastado centenares de miles de euros de dinero público —en total, más de 3 millones de euros— en la realización de encuestas de opinión para su uso privado. La cosa no cambió con la llegada del presunto renovador Alberto Fabra, pero pillado en fuera de juego, su gobierno decidió la pasada semana hacer públicos los resultados —no se sabe si completos o parciales— de la última de esas encuestas y bautizarla así: "barómetro de abril de 2014".



