02 diciembre 2008

Periodistas

Hace unos cuantos años, un veterano periodista que ejerció en mí como mentor, me comentó que lo último que debía hacer en esta profesión era meterme con el trabajo de un compañero. Quizás me lo dijo porque a lo largo de su carrera, él tuvo sus más y sus menos con algún colega y las heridas nunca cicatrizaron; o quizás fue por cualquier otra razón, pero lo cierto es que siempre he tratado de guardarme de dejar constancia pública de mi malestar por el trabajo de algunos compañeros. Sin embargo, en los días que corren, en los que ejercer el periodismo con relativa independencia y al tiempo vivir con dignidad se ha convertido en un privilegio del que muy pocos pueden presumir, hay determinadas actitudes y comportamientos que no cabe silenciar.

Les cuento esto a propósito de un artículo publicado ayer lunes en el diario Las Provincias* y que firma Joaquín Batista y que resume el tipo de periodismo que ha conducido a la profesión al estado en que se encuentra a todos los niveles. Y es que Batista firmaba ayer en ese panfleto con forma de diario una "información" a propósito de la masiva manifestación del pasado sábado contra la política educativa del Consell, que aseguraba que su celebración había ocasionado la pérdida del "7% de las ventas navideñas" en los comercios del centro de la ciudad. Ante una falacia de este calibre sólo cabe barajar dos posibilidades: que el firmante sea imbécil por dar por buena semejante estupidez; o bien que, bajo la presión de la posibilidad de verse de patitas en la calle, el juntaletras (la palabra periodista apela a una profesión que me merece tanto respeto que no la utilizo para mí mismo) aceptara escribirla al dictado obedeciendo órdenes de la dirección del diario, a sabiendas de que con ello es cómplice de la mentira que vende el tabloide.

Ante tal disyuntiva me inclino por creer que la realidad responde más a la segunda posibilidad. Sin embargo, y aquí es a donde quería llegar, que el redactor reciba esas presiones y el incumplimiento de las órdenes pudiera dejarle sin empleo, no le exime, si de verdad respeta esta profesión y la deuda que por ejercerla ha contraído con los lectores, de haber contribuido a que se publique semejante mentira con intención de desinformar. Y el caso es que esta noticia es una más de las decenas que se publican al día en ese diario, y ese diario otro más de los muchísimos que se manejan empresarialmente siguiendo el mismo mecanismo. Una situación a la que se ha llegado después de que los profesionales que se resistieran a estos chantajes acabaran en la calle y los medios, en lugar de encontrarse el desprecio de sus "colegas", se toparan con una legión de juntaletras dispuestos a escribir lo que fuera cobrando la mitad con el fin de aparentar que son periodistas, aunque no lo son. Lo más triste de todo es que, al final, los que se pliegan acaban muchas veces acompañando a los buenos en la calle*, aunque a diferencia de ellos, sin el honor y la dignidad de haber realizado un buen trabajo, ni el respeto de nadie.

*En el diario Las Provincias el índice de rotación de nuevos redactores es muy alto. Para alcanzar una plaza fija has de trabajar un primer año por 600 €/mes y renovar un segundo por 700. Superados ambos, librando cuando la empresa tiene a bien, el plumilla puede acabar entrando en plantilla de modo indefinido, y llegar a cobrar un salario digno a partir del quinto; aunque son muchísimos la mayoría los casos los que acaban su trayectoria en el tabloide después de esos dos años. Se lo comento por si quieren enviar a sus hijos a una universidad de pago para que acaben en esto. Universidad a la que, por cierto, no sé con que ánimo van a enseñar "periodismo" los que lo prostituyen a diario en medios como éste.

10 comentarios:

Comtessa d´Angeville dijo...

Espero que haga usted de buen periodista (musical) y nos ofrezca una detallada crónica del concierto de los Airbourne.

Too much, too young, too fast!

(y la ilusión que le hubiera hecho a mi madre enviarme a ESA universidad)

Benet dijo...

Totalmente de acuerdo, lo de ese diario es de chiste y lo triste es que la mayoría de la gente se cree esas falacias.

Juan E. Tur dijo...

Ay Comtessa! Marcado lo tengo en calendario pero me temo que el bolsillo me va a dejar en casa. ¿Va usted a ir? Seguro que aprende más viendo a Airbourne que en ESA universidad. ¿Qué día coincidiremos en un concierto? Tengo tantas ganas como rubor ante la posibilidad de encontrármela.

Y Benet. Sí que es triste sí. Leí el artículo gracias a su post y no dejó de darme vueltas en la cabeza hasta que me salió esto, que creo que es una respuesta a la frustración que supone para mí ver a mucha gente que no tiene vocación periodística ensuciando el nombre de la profesión al prestarse a este tipo de prácticas ruines. Por suerte, al contrario de lo que cree, cada vez son menos los que creen en diarios como éste, aunque por desgracia, es gente que deja de confiar en todos los medios y está, por tanto, más indefensa ante lo que sucede a su alrededor.

Anónimo dijo...

Ni entro ni salgo en lo tocante a ese periodista y su periódico, pero las dos posibilidades a que te refieres pueden hacerse por extenso. Sin temor a equivocarse. Valiente post. Saludos.

Comtessa d´Angeville dijo...

Vaya, me pareció entender en otro comentario que sí iba a asistir... Yo me quedo en casa porque cuando la semana pasada encontré con quién ir SE HABÍAN AGOTADO LAS ENTRADAS.

No me lo esperaba por nada del mundo eso, que se fueran a agotar. Me alegra, pero claro, me quedo sin verlos... Ya volverán... El día antes en la misma sala, Vince Neil... Que no me habría hecho yo los dos días bien a gusto, pero sólo por este (en solitario) no me compensa subir (y 35 leuros la entrada, quésehacreídoquees).

En alguno se coincidirá, digo yo.

Juan E. Tur dijo...

Hola Guillermo. No sé si el post es o no valiente (aunque algo tiene que tener porque no me he quedado tranquilo del todo tras escribirlo). Lamento que para contar algo que me bulle dentro a diario haya tenido que poner el ejemplo de una persona en particular de la que solo conozco algunos de sus artículos, cuando podría haber sido cualquier otro, pero al final lamento más que haya periodistas que, por no plegarse, estén trabajando ahora lejos de una redacción.

En Valencia conozco más de un caso de este tipo, de periodistas que han abandonado puestos de dirección antes de ser ellos los que vendieran la integridad de los medios en que trabajaban. Mi respeto por ellos (y por los que pelean por colocar sus noticias día a día, aunque deban escribir entre líneas y se pongan en el punto de mira de sus jefes) va por delante.

Anónimo dijo...

Más que valiente, yo diría libre, sin ataduras y con juicio de valor.
Eso no es nada fácil.

Entiendo que la gente, y me incluyo, no es que se trague cualquier estupidez, si no que ya no sabe distinguir entre quien dice la verdad y quien miente.

Un saludo.
Balanza ;-)

ALICIA MARTÍNEZ dijo...

Buenas Juan. A ver cuando cerveceamos y hablamos de éste y otros casos que, por cierto, deberían escandalizarnos. Sin embargo, no dejo de darle vueltas a tu última apostilla. Ahora más que nunca hacen falta periodistas comprometidos que salgan ala calle, no a escribir, sino a protestar. Mal nos va. Por cierto, ¿Leíste la interpretación de ese diario sobre la huelga de los collidors? ¡¡Le llamaban motín!! De ahí a aseverar que se trataba de esclavos va un paso. Dios! un beset.

Anónimo dijo...

Un dels grans mals d'esta professió des del meu punt de vista és el corporativisme. Sembla que ningú pot denunciar les negligències que fan altres companys de professió. Clar si un metge fa una nigligència, algú pot morir,però com que la paraula no mata... tot val!

Anónimo dijo...

Un dels grans mals d'esta professió des del meu punt de vista és el corporativisme. Sembla que ningú pot denunciar les negligències que fan altres companys de professió. Clar si un metge fa una nigligència, algú pot morir,però com que la paraula no mata... tot val!