El otro virus me afectó a mí. Creo que lo pillé en un edificio "inteligente" de esos en los que sus habitantes padecen temperaturas de 25 a 28 grados en invierno y de 15 a 17 en verano. No obstante, éste no impidió que servidor asistiera como invitado a una de las cenas de la Cretina Comèdia, tertulia
futbolero literaria -entre otras muchas cosas- mantenida por un grupo de amigos y blogueros unidos por ésas y otras pasiones. La compañía fue magnífica y la velada apasionada y con el toque justo y necesario de exceso. Además conllevó premio, pues Forlatti, sentimental y cabanyalero de pro, tiro la casa por la ventana y nos regaló a cada uno de los asistentes un ejemplar del magnífico libro Las casas del Cabanyal. Fue un verdadero honor.El sábado, aprovechando mi debilidad, el virus avanzó notablemente en mi cuerpo hasta que ayer lo dio por conquistado. Hoy parece que ha perdido un poco de interés por este ridículo territorio, por lo que no descarten que en breve pueda contarles algo. Gracias por la paciencia y la espera.
3 comentarios:
¡Que el virus acabe de perder el interés!
¡Nos vemos en próximas cretinas!
Vosté sempre diu això i després res de res...
Bentornat Juan!
El virus se llama Baselga?
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