01 junio 2009

Hasta ahora

Bueno amigos, ahora sí me despido por unos días. No obstante, si nada falla, este blog no se mantendrá mucho tiempo inactivo gracias al apoyo de algunos admirados colegas de la blogosfera que subirán el nivel habitual de este espacio con alguno de sus escritos. Me escapo así de una de las más lamentables campañas electorales de los últimos tiempos, merced básicamente al papel desempeñado por los dos "grandes" partidos y sus voceros habituales, así como del pasotismo imperante en mi tierra a pesar de la que está cayendo. Eso sí, espero regresar con energías renovadas, porque ya el sábado 13 de junio nos espera una apretada agenda: la primera concentración cívica en Valencia contra la corrupción en las instituciones públicas, convocada a la 18:30 en la Plaza de la Virgen; y el festival Rock Contra el Enderroc, a más gloria del barrio del Cabanyal y en contra de su destrucción, por el que desfilarán más de dos decenas de bandas valencianas, y al que todo valenciano de bien -que diría aquel- no dudará en sumarse tras demostrar su rechazo al mangoneo institucionalizado en la administración valenciana. Hasta entonces.

31 mayo 2009

Turismo

Este martes, bien temprano, saldré unos días de vacaciones; y estoy nervioso. No es, evidentemente, la primera vez que viajo por ahí, aunque sí la primera en mucho tiempo que mi destino es exclusivamente una gran urbe, en concreto la ciudad de Nueva York. Y creo que mi nerviosismo se debe a eso. No a que con la visita a esta ciudad -que me apetece- vaya a cumplir un sueño especialmente ansiado, o a que el largo trayecto suponga un hecho diferencial respecto a viajes pretéritos; sino a que con el viaje regreso a una gran urbe, a una de esas que figuran en las principales rutas turísticas y de las que decidí huir hace unos años. Me explico. Desde hace bastante tiempo mis periodos vacacionales se han venido a convertir básicamente en periodos de desconexión en los que me gusta, puntualmente, visitar ciudades, pero son básicamente localidades que no constituyen centros especialmente turísticos, por lo que uno entra a ellos sin esperar nada y, si es lo que encuentra, no sale decepcionado. En cambio, cualquier descubrimiento que uno haga en ellas, lo cual suele ser habitual, es un regalo. Además se visitan sin prisas, pues uno no ve pasar el tiempo en ellas sintiendo que le falta algo por ver. Hacer turismo así, para mí, se ha convertido en un verdadero placer.

En cambio Nueva York creo que me ofrece ese otro turismo que había abandonado. El de las colas, las aglomeraciones de turistas, las prisas, la agenda medio cerrada y saturada de enclaves imprescindibles, y la sensación de que hay una ciudad y una vida que se te escapan detrás de la fachada que estás viendo. Eso último es lo que más me fastidia. Obviamente, a uno -al menos si no pertenece a esas clases medias de las que preocupan a Rajoy y que ganan 24.000 euros al año o más- no se le presentan muchas oportunidades para disfrutar de parajes tan especiales como Central Park, el bosque de edificios gigantescos que es en sí la isla de Manhattan, o de ver las joyas que albergan algunos museos de la ciudad, pero lo que más me fastidiaría sería irme de allí sin callejear al menos dos tardes sin rumbo, o entrar a tomar unas cervezas en algún lugar auténtico que no figure en las guías y entablar conversación allí con algún paisano que me hable de la realidad que palpita detrás de los escaparates y las luces de neón. Lo intentaré, pese a todo. Por cierto, ¿tengo algún lector en Nueva York? ¿Algún consejo de última hora?

Fabra, el invisible

Las imágenes que acompañan el reportaje en su edición en papel (pinchar para ampliar).


La política tiene estas cosas, cuanto menos curiosas, y está bien que se señalen, como hace Sergi Pitarch en su artículo de hoy para Levante-EMV (que pueden leer aquí).

29 mayo 2009

El capitalismo también es esto

Comía tranquilamente con el televisor dando el informativo como banda sonora, cuando las declaraciones de uno de nuestros gobernantes han llamado mi dispersa atención. Se trataba de las vertidas hoy por el presidente autonómico de Aragón, Marcelino Iglesias, a propósito del posible cierre de la planta de Opel en Figueruelas como consecuencia de los cambios accionariales de la filial alemana de General Motors. "Tomar decisiones en contra del mercado y de la productividad de las factorías sería un gravísimo error que no debemos cometer" vino a decir Iglesias, antes de añadir que la factoría sita en tierras aragonesas "es muy productiva, funciona bien y tiene mercado". Ya antes las había escuchado en otro medio y me habían chirriado, pero fue esta segunda ocasión cuando entendí a qué se debía: Iglesias ocultaba la verdad a los ciudadanos.

Y digo que ocultaba la verdad porque dudo que el gobernante aragonés no sepa que el hecho de que la planta de Figueruelas sea económicamente rentable y da beneficios a la empresa que le permiten pagar con holgura los salarios de todos sus empleados, nada tiene que ver con que su cierre vaya "contra el mercado". Precisamente cerrarla, dejando a más de 7.500 empleados españoles en la calle, favorecería a Opel y General Motors en el único mercado que les importa, a ellos y al resto de grandes corporaciones, el de valores. ¿Que mantienes una planta que paga salarios de 1.000 euros cuando trasladarla a otro país en que puedes pagar 400 por empleado? Bajan las acciones. ¿Que planeas abrirla en otro en que puedes pagar 300? Su precio subirá como la espuma. Tener una planta que ofrece beneficios no es bueno cuando se puede sustituir por otra que ofrezca más beneficios. Así funciona el mercado, y no lo duden, Iglesias lo sabe. Lo que siempre me ha extrañado es la insistencia de gobernantes y mass media en no decir la verdad abiertamente: el capitalismo será un sistema económico "maravilloso", pero también es esto. ¿Quizás temen que la gente deje a abrazarlo con el mismo entusiasmo?

28 mayo 2009

No de la nuestra

Hace ya más de dos semanas de la muerte de Antonio Vega y parece, si no se publica pasado mañana la consabida recopilación post mortem, que se han acabado ya los homenajes. Que nadie me confunda; ni me caía mal el hombre, ni su obra me parecía infame. Al contrario, sobre su persona no tenía una opinión formada, pues no me interesaba lo suficiente; y su obra, al menos la que llegó a mis oídos, a pesar de no quitarme el sentido, me parecía digna y muy por encima de la media de los subproductos con que se nos bombardea a diario. Sin embargo toda la reacción mediática de conmoción alrededor de su pérdida me produjo una sensación incómoda; y por lo que he podido comprobar en los últimos días hablando con amigos y conocidos no he sido el único en sufrirla.

No cabe duda de que el "clamor" fue exagerado solo haciendo cuentas. El propio Antonio habría alucinado de haber podido ver como, tras unos últimos años en que recorrió el país metiendo una media de 200 personas por concierto, después de muerto en los medios le salían fans que darían para llenar estadios. No obstante no creo que eso fuera lo más molesto para los que seguimos aquí, sino la gratuidad de los comentarios que acompañaron los elogios y la mercantilización de la figura del cantante que siguió a su muerte. Todavía hoy, aunque hayan pasado ya un buen puñado de días, recuerdo como se le llegó a igualar a Mario Benedetti aprovechando que el poeta uruguayo murió poco después, o cómo, con la excusa de que Vega compuso un tema para su último "musical", en la cadena Ser entrevistaban a Nacho Cano (teclista de los infames Mecano) y aprovechaban para repartir los méritos del fallecido entre los vivos ("vivos" se puede interpretar en un par de acepciones). Todo bastante mezquino.

Sin embargo, si hubo una cosa de todo el asunto que acabó de colmar la paciencia de muchos con los que he hablado del asunto fue una frase bastante repetida esos días: que Vega compuso tal o cual canción, que fue "la de una generación". Y eso sí que no. Porque si es cierto que con alguna canción de Antonio Vega, y centenares de Mecano, Duncan Dhu, Gabinete Caligari y sucedáneos, las radiofórmulas españolas y sus medios afines -públicos y privados- trataron de lobotomizar a la juventud española (lo hicieron entonces y lo siguen haciendo hoy), fuimos legión los chavales -y no me duelen prendas en hablar en primera persona- que, movidos por diversas inquietudes, nos buscamos la vida para escuchar a otros artistas que respondieran a ellas, tras comprobar que la inane opción que nos trataban de vender por todos los medios no era la nuestra. No lo fue entonces y sigue sin serlo ahora; aunque sigan tratando de hacernos pasar a todos por el mismo aro y de hacer creer a todos que lo hacemos. No, no pasamos. Y hay que decirlo; con todos los respetos a Antonio Vega.

La foto original (sin modificar) que encabezxa esta entrada es de Jorge Ontalba.

27 mayo 2009

Tarta de manzana II (nuevo envase)

El ejemplar de Levante-EMV de hoy. Parece diferente, pero, ¿lo es?

Imaginen ustedes que han consumido toda la vida la misma torta de manzana. Hace años la compraban porque era la mejor del mercado, la que tenía mejor sabor, pero de un tiempo a esta parte han dejado de adquirirla con regularidad. Los tiempos han cambiado y con ellos el paladar del público, que demanda nuevos sabores y formatos, al tiempo que se han introducido fórmulas para que las tartas se mantengan en mejor estado durante periodos más largos (al margen de que es factible degustar ésta y otras tartas de manera gratuita). Si ante esa situación, los fabricantes de esa tarta, sin mejorar su fórmula (excepto en la disminución de manzanas, que se ha reducido de un modo considerable) y adaptarla a los nuevos gustos, cambiaran únicamente el envase en que se sirve; ¿volverían a comprarla con el entusiasmo de antaño? Hoy Levante-EMV -el diario líder en ventas en la provincia de Valencia- ha salido a la venta estrenando una rediseñada maqueta, obra de Herminio Javier Fernández. Al margen de su estética renovada, el periódico de hoy ofrece básicamente los mismos contenidos que el de ayer, aunque cabe señalar que, prescindiendo de nuevas incorporaciones, en las últimas semanas las cabecera ha despedido a dieciséis empleados, entre los que se cuenta un buen número de periodistas. ¿Creen que el cambio de maqueta será argumento suficiente para que Levante-EMV frene el descenso en su número de ventas o que mitigue su caída en comparación al resto de medios escritos?

Tarta de manzana (pero sin manzanas)

El ejemplar de Las Provincias de hoy. Parece lo mismo, pero no lo es.

Imaginen que ustedes son aficionados a la tarta de manzana, y en especial a una, con su sabor único merced a su fabricación con unas manzanas y unos edulcorantes particulares, que se envuelve en un envase muy agradable para usted. Siendo así, si llegara el día en que los fabricantes de su tarta la sacaran a la venta bajo el mismo envoltorio, con un edulcorante similar aunque no el mismo, y con mucha menos manzana; ¿seguirían comprándola como si nada? Hace un rato me han contado que ayer el diario Las Provincias (el segundo en ventas de la provincia de Valencia) despidió a 33 de sus empleados, entre los que figura un buen número de periodistas (algunos de sus nombres más célebres) y reporteros gráficos (tengo entendido que cuatro de los siete que tenían en plantilla). Hoy Las Provincias ha salido a la venta con el mismo envoltorio, pero no cabe duda de que lo que ofrece no es lo mismo. ¿Se harán sus lectores respetar o permitirán que les den menos por el mismo precio?