07 junio 2012

València, como Baltimore oeste

Esto fue primero.
La juez destapa la relación de Blasco con el saqueo de los fondos de cooperación
Las conversaciones entre los jefes de la trama de las ONG
Esto, después.
Rafael Blasco usa cabinas telefónicas

06 junio 2012

"Hablo, pues, con la autoridad que me confiere el haber pertenecido a una familia conservadora desde tiempos inmemoriales. No somos sospechosos de bolchevismo, pero tampoco tenemos una venda en los ojos. En suma, no somos gilipollas. Observamos, escuchamos, leemos y tenemos memoria. Por eso me extraña que aún haya gente de derechas que se crea los argumentos de Rajoy y su tropa".
Casi nada, dice hoy el redactor de Economía de El Mundo, Javier Carrasco en su columna La milonga de la herencia socialista, de Conexión Valencia.

05 junio 2012

El lupanar de Fabra


Aguirre Fabra y Mas se disputan la ubicación de Eurovegas.

“Daremos nuestra ayuda a quien haga falta y donde haga falta para que este proyecto tan necesario sea una realidad”. Las palabras eran de Alberto Fabra y las lanzaba al tiempo que el jurado de los Premios Rey Jaime I denunciaba la falta de apoyo a la ciencia en España. Cualquiera pensaría que el presidente de la Generalitat hacía referencia  a revitalizar las investigaciones —que no los desmanes ocasionados por los antiguos enchufados del Consell— en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (citado en el parlamento del jurado), pero no. El proyecto que Fabra considera "tan necesario" es el mismo al que Mario Vegas, presidente de Kutxabank, calificó días atrás (en la que está considerada por muchos como la única verdad dicha por un banquero español en años) de "casa de putas": nada menos que el proyecto de Eurovegas.

Eurovegas, ya lo sabrán, es un macroproyecto para establecer en Europa un complejo de casinos a imagen del de Las Vegas. Su impulsor, Sheldon Adelson, simplemente exige para instalarlo que se le permitan ciertas licencias, como pasarse por el forro el estatuto de los trabajadores, estar exento de pagar a la seguridad social y otros beneficios fiscales, así como la construcción de infraestructuras que faciliten el acceso al complejo. En definitiva, los gastos los pone la administración receptora (un estudio realizado por ATTAC respecto al coste público del proyecto en Alcorcón señala que no bajarían de los 2.500 millones), mientras que los beneficios se los llevarían los gestores del modelo impulsado por la mafia estadounidense a mediados del siglo pasado. A cambio, los valencianos, podrían ser mano de obra en régimen de semiesclavitud directamente en los casinos y hoteles, o indirectamente, como carne del lupanar.

Motivat pel tancament de l'Informatiu i en reacció al post publicat ahir ací, el col·lega Jordi Orts, que temps arrere va haver de deixar de costat la seua aventura en Aramultimedia, va publicar ahir en el seu blog Quaderns un interessant post titulat La insuportable indiferència del valencianisme. Podeu llegir-ho seguint l'enllaç.

04 junio 2012

Y al tercer día no resucitó


Hace sólo tres o cuatro días y ya parece una eternidad. l'Informatiu irrumpió un lunes 30 de noviembre cuando apenas nadie lo esperaba y dos años y medio después se fue con la misma discreción. Para los que lo hacíamos a diario, ya muy menguados en fuerzas, no fue una noticia dura, pues llevaba tiempo digerida. En cambio sí nos entristeció percibir cómo afectó a muchos de nuestros lectores, que sentían de golpe lo que nosotros comprobamos durante meses.

"Tota comunitat mitjanament sana manté, per damunt o per sota dels seus antagonismes interns, uns nexes de solidaritat bàsics, gràcies als quals continua afermant-se en ella mateixa i és ella mateixa: són aquests nexes els que, entre nosaltres, van  relaxant-se de mica en mica, es debiliten, s'esvaeixen". Así lo dejó escrito Joan Fuster hace 50 años en el prólogo de Nosaltres els valencians y me parece oportuno para definir el porqué de la tristeza que muchos sintieron ante el cierre de l'Informatiu: no era por la pérdida de un medio modesto y que les caía simpático, sino ante la evidencia de que no existen en nuestra comunidad —y no me refiero a la del pueblo valenciano, como Fuster, sino simplemente a la de los valencianos presuntamente implicados en un objetivo de cambio— esos "nexos de solidaridad básicos" que habrían podido mantener, entre muchas otras cosas, algo tan simple como ese altavoz de sus causas en que se había convertido el diario.

23 abril 2012

Un país llamado X


Dado que la situación que nos rodea parece haber entrado en un bucle del que todo apunta que solo podremos salir hecatombe mediante, hoy les propongo un juego. Imagínense que ustedes pueden especular con la deuda de países extranjeros. Yo les voy a hablar de uno, al que llamaremos X, y al final decidimos si es atractivo para invertir en él.

Según las informaciones que nos llegan de X, el país está atravesando un mal momento. El sector económico principal de X es —debido a su posición geográfica y clima privilegiados— el turismo, siendo uno de los destinos preferidos por determinados ciudadanos del norte de Europa para acudir durante unos días a emborracharse. El otro pilar económico en el que ha apoyado su crecimiento durante los últimos años ha sido la construcción, un sector finito y no competitivo, el de poner un ladrillo encima del otro, en el que cualquier gobierno avanzado descartaría apoyar sus finanzas. Tras el estallido de la burbuja especulativa en torno a este sector, la riqueza artificial del país se ha venido abajo y actualmente X registra el índice de personas sin empleo más alto de su entorno con creces.

16 febrero 2012

Yo no quiero reaccionar como los griegos


Mientras el pasado domingo por la noche arreciaban a través de Internet las imágenes de Atenas con algunas sedes de bancos ardiendo y de centenares de manifestantes tratando de asaltar la sede del parlamento griego donde se discutía la penúltima venta a precio de saldo del futuro del país, las redes sociales se inundaban —obviamente, si uno tiene amigos de su misma cuerda o similar, porque si no igual lo que veía circular eran comentarios acerca de cualquier estúpido espacio televisivo— de mensajes de envidia. "A ver si reaccionamos como los griegos" venían a decir de diferentes modos unos y otros con toda la buena intención del mundo. Sin embargo, a mí, envidia me producían poca. Más bien al contrario, me daban pena, pues resulta evidente que su reacción —encarnada, no nos engañemos, por un puñado de valerosas personas que ante la violencia ejercida institucionalmente sobre la ciudadanía han decidido que deben defenderse en la calle y como sus propios y limitados recursos les permitan— llega bastante tarde.