
"Mi columna de lunes nació muerta. Pasa a veces; uno escribe una cosa, y entre el intervalo en que lo hace y el momento en que el texto sale a la luz, la realidad se empeña en darle la contraria. A mí me sucedió exactamente eso. El sábado escribía que en las elecciones catalanas uno podía aún escuchar voces sensatas, y el domingo se ponían prácticamente todos a decir barbaridades. Y de todas las que se lanzaron, dos destacaron por encima del resto: la primera, la de Joan Puigcercós, cuando aseguraba que "en Andalucía no paga impuestos ni Dios"; la segunda, cuando Duran i Lleida apuntaba, como si de un problema se tratase, que en alguna poblaciones catalanas "más del 50% de los niños que han nacido en los últimos años son de madre extranjera".Es el principio de Una barbaridad tolerada, mi columna de hoy en l'Informatiu, que pueden leer completa pinchando aquí.
Lo curioso del asunto, y me atrevería a apuntar que lo más dramático, es que, mientras las desafortunadas palabras de Puigcercós han levantado una enorme polvareda mediática, la alarma de tintes fascistoides lanzada por Duran i Lleida apenas ha tenido respuesta."
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