
El Gran Premio de Fórmula 1 en Valencia no cumplió con sus expectativas y se celebró de modo precipitado. Así se expresó ayer en Barcelona -para mayor ofensa al provincianismo valenciano más mentecato*- Bernie Eccleston, mangante magnate de la Fórmula 1, al tiempo que se deshacía en elogios hacia el circuito catalán. Tiene su gracia la cosa. El enclenque negociante que vino a Valencia a vendernos la moto, chantajeó a las autoridades para que se hiciera un circuito urbano para satisfacer sus intereses, y metió prisas para que se llevara a cabo a tiempo -con el incremento económico que ello supuso-, dice ahora, a penas un año después de la prueba y con unas cuantas más a celebrarse por delante, que aquello fue un fiasco, sacando los colores a autoridades y organizadores. ¿A quién puede extrañarle viniendo de un tipo que se prestó a condicionar unas elecciones uniendo su circo a la victoria de un partido político?
Reza el dicho popular que el que con niños se acuesta, mojado se levanta, y no debería extrañarse Francisco Camps, a poco que la ciudadanía valenciana fuera un poco despierta, de que este gesto de un amigo suyo -no se sabe si del alma, pero sí público y notorio- hiciera más mella en su devaluada imagen. No obstante, eso es lo de menos en un asunto que ha servido a la prensa para traer a primer plano algo de lo que ya se venía hablando desde hace semanas: el escaso interés despertado por la próxima prueba de Fórmula 1 en Valencia, para la que se han vendido a fecha de hoy apenas 15.000 entradas (menos de un 10% del aforo). Esta marcha en la venta de tickets, de seguir así, constataría un nuevo fracaso de la política de "grandes eventos" del Consell, a sumar en lo meramente deportivo a los de la Copa América y la anterior prueba de Fórmula 1. Pero lo más tremendo es que los artículos aparecidos en prensa hoy dejan entrever que Valmor Esports, la empresa privada organizadora del sarao (participada por Francisco Roig, Bancaja, Jorge Martínez Aspar y no sé si alguno más), cuyos responsables iban a ser los que se lucraran si se hubieran obtenido los beneficios pronosticados, está presionando al Consell y al Ayuntamiento -e incluso al Gobierno- para que asuman parte de los gastos. Imagino que a lo largo de la mañana de hoy, si no lo han hecho ya, al menos los señores Roig y Aspar saldrán a desmentir públicamente esas insinuaciones que les ponen en el papel de sinvergüenzas y no de los excelentes empresarios que son, responsables tanto de sus éxitos como de sus fracasos. Sólo faltaría que con las pérdidas sólo apechugáramos los pobres. Venga, salgan a dar ejemplo.
*No es broma. "Es visitar Barcelona y no dejar en muy buen lugar el Gran Premio de Valencia de Fórmula 1" recoge en su nota Las Provincias, como si de una conspiración catalano-masónica se tratara. Todo antes de decir a sus lectores que les han tomado el pelo.
Reza el dicho popular que el que con niños se acuesta, mojado se levanta, y no debería extrañarse Francisco Camps, a poco que la ciudadanía valenciana fuera un poco despierta, de que este gesto de un amigo suyo -no se sabe si del alma, pero sí público y notorio- hiciera más mella en su devaluada imagen. No obstante, eso es lo de menos en un asunto que ha servido a la prensa para traer a primer plano algo de lo que ya se venía hablando desde hace semanas: el escaso interés despertado por la próxima prueba de Fórmula 1 en Valencia, para la que se han vendido a fecha de hoy apenas 15.000 entradas (menos de un 10% del aforo). Esta marcha en la venta de tickets, de seguir así, constataría un nuevo fracaso de la política de "grandes eventos" del Consell, a sumar en lo meramente deportivo a los de la Copa América y la anterior prueba de Fórmula 1. Pero lo más tremendo es que los artículos aparecidos en prensa hoy dejan entrever que Valmor Esports, la empresa privada organizadora del sarao (participada por Francisco Roig, Bancaja, Jorge Martínez Aspar y no sé si alguno más), cuyos responsables iban a ser los que se lucraran si se hubieran obtenido los beneficios pronosticados, está presionando al Consell y al Ayuntamiento -e incluso al Gobierno- para que asuman parte de los gastos. Imagino que a lo largo de la mañana de hoy, si no lo han hecho ya, al menos los señores Roig y Aspar saldrán a desmentir públicamente esas insinuaciones que les ponen en el papel de sinvergüenzas y no de los excelentes empresarios que son, responsables tanto de sus éxitos como de sus fracasos. Sólo faltaría que con las pérdidas sólo apechugáramos los pobres. Venga, salgan a dar ejemplo.
*No es broma. "Es visitar Barcelona y no dejar en muy buen lugar el Gran Premio de Valencia de Fórmula 1" recoge en su nota Las Provincias, como si de una conspiración catalano-masónica se tratara. Todo antes de decir a sus lectores que les han tomado el pelo.
2 comentarios:
A mi me gusta la formula 1 pero todavía no acabo de entender que idea tenían para crear un circuito tan soso como el que tenemos en Valencia (el GP de Europa), es un circuito estrecho con muchas curvas y con el atractivo de que tiene un puente, pero ni tiene las subidas y bajadas de Mónaco ni es tan amplio como Sanghai, así que definitivamente es un circuito para llenar el calendario de carreras y teniendo el circuito de Cheste, donde alguna vez han ido a hacer la pretemporada algunas escuderías, que podían haber mejorado y ampliado para ser más competitivo, me parece que alguien se llevo bastantes millones "construyendo" el circuito.
Ahora bien, por desgracia todos sabemos que los políticos viven de "favores" y miedo me da pensar en que favores se deben Ecclestone y Camps.
De todas maneras no hagas mucho caso de Ecclestone, ese hombre empieza a estar un poco senil y cada día suelta una chorrada distinta. Ecclestone junto a Moxley y Lauda, cada vez que hablan sube el pan.
Un saludo.
Como todas las obras del gobierno de Francisco Camps son tan enormes.. siempre generan mucho dinero.
Yo no veo un duro. pero me imagino quien los ve.
Publicar un comentario