26 febrero 2010

Para todos o para ninguno

"El pasado miércoles falleció en Cuba, a consecuencia directa de una huelga de hambre mantenida durante 85 jornadas, el preso político Orlando Zapata Tamayo, disidente del régimen dictatorial castrista que padece la isla. Seguro que se han enterado porque prácticamente toda la prensa nacional hablaba ayer y anteayer de ello. Y no es para menos. También, cabe señalar, no tardaron nada en lanzar y exigir una condena (por la violación flagrante de los Derechos Humanos que supone la existencia de presos por sus ideas en el país latinoamericano, así como las torturas a las que supuestamente se les somete, y obviamente, su abandono a la muerte), además de los medios, los principales grupos políticos españoles, encabezados por el Partido Popular.

Sin embargo, no deja de resultar llamativa toda esta unanimidad, una unanimidad en la que el discurso siempre va a acompañada de una condena a la violación de los Derechos Humanos en Cuba. ¿Pero importan los Derechos Humanos a todos estos que condenan y exigen condenas?"
Así empieza mi columna de hoy en l'Informatiu - titulada Para todos o para ninguno-, la última de una semana extenuante en la que, de haber podido, también les habría enlazado al menos ¿De quién es hijo?, publicada el pasado miércoles como reacción al escándalo montado por un impresentable de los muchos a los que se da pábulo en las televisiones de nuestro país.

Independientemente de la opinión, mi trabajo visible en el diario ha sido, además de agotador, muy satisfactorio esta semana, pues tuve el placer de entrevistar a mis admirados amigos de Obrint Pas, que anunciaban su regreso a la actividad frenética; y también la oportunidad de ayudar a difundir el trabajo de Inòpia, un grupo cuyo último disco me ha fascinado. Les dejo aquí uno de sus temas.

17 febrero 2010

Es un trabajo duro

"Lo interesante de la conversación llegó cuando mi amigo me apuntó nuestra osadía y dureza al llamar a los trabajadores en el espacio de propaganda -los simulacros de informativo que perpetra Canal 9- por su nombre y apellidos. “Trabajar allí es muy duro” me comentó y, en principio le contesté que imaginaba que sí. Sin embargo no pasaron dos segundos hasta que se nubló el cielo sobre mi cabeza y me salió del alma una continuación: “pero más duro debe ser renunciar a un trabajo porque lo que quieres hacer periodismo y no engañar a tu audiencia”."
Es un fragmento de Es un trabajo duro, mi columna de hoy en l'Informatiu, y la tercera de una semana en el que algún gracioso hacker se ha empeñado en tumbar el diario, empeño en el que ha demostrado más pericia que nuestros informáticos en evitar su ataque. A ver cuanto aguanta el último arreglo. Si se quedaron con las ganas de leer las anteriores, áyer escribí Una broma que ya no hace gracia, mientras que la del lunes se titulaba Adiós, Copa, adiós.

05 febrero 2010

Llámenme conspiranoico

"Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, salió ayer a la palestra para tranquilizar a la población y reforzar al debilitado gobierno español ante su anuncio de una posible ampliación a los 67 años de la edad de jubilación. Lo lógico, en cambio, habría sido echarse a temblar. Porque si no fue la última, la aparición pública más sonada de Botín para tranquilizar a la población a favor de nuestros gobernantes se produjo justo antes de las elecciones de 2007 asegurando que España no se hallaba frente a una crisis. El resto de la historia lo conocen."

Es el principio de Llámenme conspiranoico, mi columna de hoy en l'Informatiu. Quizás les suene un poco extraño que lo diga yo mismo, pero esta semana no me he encontrado precisamente inspirado -ni con tiempo- y por eso no les he enlazado ninguna más (de todos modos, si tienen curiosidad, las encontrarán relacionadas al final de la que les enlazo).

Los que sí lo estuvieron -sin ánimo de menospreciar a los que no cito- fueron por ejemplo Víctor Maceda (Polítics de bar), Sergi Tarín (On està Alarte?), Julià Álvaro (Conservadors) o, en otra onda, Abelardo Muñoz (Las gárgolas lo sabían). Siempre serán insuficientes -y en público aún más- la veces que confiese el honor que me supone firmar junto a periodistas con ellos (e insisto, otros tantos que se sumaron a la aventura). Da rubor el autobombo, pero también no reconocerlo.

27 enero 2010

La Comunitat, cementerio nuclear

"No me digan que no lo han pensado. 6 millones de euros al año durante 70 años y 500 puestos de trabajo garantizados. Eso es lo que el Estado pretende pagar a la localidad que albergue el cementerio nuclear que España necesita construir para esconder los resididos que generan sus centrales nucleares. Y con semejante beneficio, ¿cómo es que la Generalitat Valenciana no se ha lanzado, no solo a ofrecer un pueblo, sino todo el subsuelo de la Comunitat? Porque no me dirán que es por su interés en la defensa del medio ambiente."
Con ese interrogante empieza La Comunitat, cementerio nuclear, mi columna de hoy en l'Informatiu. Un poco más de humor negro -tras una València palma que ayer no tuve tiempo de enlazarles- para mirar la actualidad después de unos días con la mala leche a flor de piel.

Por cierto, también hoy se publica la cita semanal en el diario con la columna de Rafa Ordoñez. Encuentra su espacio en deportes y me extrañaría que, ni a los que estos asuntos no acaben de estimularles, no les resulte interesante. Su columna de hoy, Su publicidad aquí, no tiene desperdicio.

22 enero 2010

Con libertad

Ayer, durante mi participación en la tertulia del programa A vivir que son dos días Comunitat Valenciana que emitirá mañana sábado la Cadena Ser (la magia de la radio, se dice de esto), surgió una interesante cuestión. Participaba en la charla por primera vez Ximo Aguar, presentando su interesante portal Periodistas Valencianos, y resumía su espíritu apuntando que era un espacio en el que los reporteros que participan “pueden expresarse en libertad”. Lo que apuntaba no dejaba en absoluto de ser cierto, pero como la tertulia es desenfadada y eso nos permite tocar puntos delicados, cuando pude di un saltó y pregunte: ¿Pero es que los periodistas no escriben con libertad en sus medios? ¿Y entonces qué es lo que escriben?
Es el principio de Con libertad, mi columna de hoy en l'Informatiu. Como hablaba esta mañana con un admirado y estimado compañero, no piensen después de leerla que en ella violo la estúpida norma de "perro no come perro". Por el mero hecho de llenar páginas y poner titulares aquí o allá, ni todos somos periodistas, ni todos hacemos periodismo.

21 enero 2010

Que vuelva ‘el Bigotes’

"Ayer, aunque quise, no me pude enterar de cómo era el stand de la Comunitat Valenciana este año en Fitur. Y no es porque no hubiera presencia de representantes de la prensa valenciana en Feria Madrid, pero no sé, el entusiasmo de sus crónicas no era el mismo que el de otros años. Seguro que no han olvidado cómo nos describían, por ejemplo, a esas decenas de azafatas que bailaban alrededor de nuestro tinglado, que era siempre el que ocupaba más centenares de metros cuadrados. Éramos lo más. ¿Y a quién se lo debíamos? Al ‘Bigotes’, el amigo del President; seguro que no lo han olvidado."
Las batallitas siguen en Que vuelva 'el Bigotes', mi columna de hoy en l'Informatiu. Y es que ya nada es como antes.

19 enero 2010

Fúmense un pitillo

"Soy ex fumador. Durante casi una década y media fumé como un cosaco y sin respetar a nadie, por lo que, como penitencia de aquel comportamiento del que me avergüenzo, jamás pido a los que fuman a mi lado que dejen de hacerlo, aunque me moleste el humo de sus cigarros. Les cuento esto para que sepan que he estado a ambos lados del conflicto tabaquístico, y que así me he enfrentado a las declaraciones del gremio hostelero que, a través de sus diferentes delegaciones territoriales, salió ayer sincronizado en diversos puntos del Estado a decir que la nueva ley antitabaco sería devastadora para su sector."
Como ven, me he puesto en plan abuelo Cebolleta en el inicio de mi columna de hoy en l'Informatiu. Su título es Fúmense un pitillo. Ya me dicen si mejora.

La que es buena sin duda es la que firma también hoy Ignasi Muñoz. Su título es L'espill d'Haití y, sinceramente, me parece de lo mejor que he leído sobre el asunto y la manera que tenemos periodistas, políticos y sociedad de afrontarlo. No dejen de leerla.