31 diciembre 2008

Superado

Apenas faltan unas horas para que acabe el 2008, y a pesar de los pesares, si se aún se asoman por aquí en estos momentos, seguramente sea señal de que lo hemos superado con mayor o menor holgura. Deseando que el 2009 nos depare energías para no dejar de pelear pacíficamente por mundo mejor, les dejo con un vídeo que quizás les inspire si es que esta noche van a permitirse alguna licencia. Pásenlo bien.


30 diciembre 2008

Cuestión de imagen

Esta tarde asistí a una concentración que tuvo lugar en Valencia contra el genocidio sistemático que está llevando a cabo el estado israelí sobre el pueblo palestino, a cuyo último y sangriento episodio estamos asistiendo estos días. En la plaza en la que se programó el acto se concentraron alrededor de un millar de personas, entre las que se podían contar tantos españoles e inmigrantes, deduzco que árabes por el nombre que figuraba en las pancartas de los grupos que asistieron. Pero no les cuento esto no para informarles del acto, sino para comentarles lo que allí experimenté.

Me explico. Tras llegar con la concentración iniciada, asistí en principio solo a unos parlamentos, en los que los portavoces intercalaron llamadas a la paz y frases conciliadoras con llamadas a repetir consignas como "Israel, asesinos" o "sionistas, terroristas", cuando no otras en una lengua que desconozco. La sensación era un poco extraña. Ahí estaba yo, solo, en medio de un montón de gente, en la que muchos señores con aspecto árabe gritaban indignados consignas que en ocasiones no era capaz de entender. Mi primera sensación era de incomodidad y pude observar que no era el único, pues no costaba mucho encontrar asistentes cuyos rostros reflejaban cierta estupefacción. Pero entonces pensé, ¿podría ser de otra manera? Si uno se para a pensar, difícilmente habrá visto a un árabe en una película sin ser el malo de la misma (imposible olvidar panfletos como Mentiras arriesgadas) o en un informativo sin ser sujeto de una mala noticia ligada al terrorismo o al fanatismo. ¿Cómo no sentir cierto resquemor si de repente se pone a gritar junto a ti un árabe como muchas veces ves a otros en los informativos? Hay que hacer un ejercicio de abstracción y olvidar mucho adoctrinamiento para que uno no sienta nada.

En cambio los judíos nos tienen ganados. ¿Cómo no nos va a chirriar que un manifestante porte una pancarta que iguala la Estrella de David con una esvástica nazi? ¿Cuántas películas y documentales sobre lo que los nazis hicieron a los judíos? ¿Hemos visto en cambio tantas sobre la formación militar obligatoria de tres años que debe pasar todo israelí en puntos "calientes" en los que se les adoctrina para temer y a odiar a los palestinos? Nadie se extraña cuando se habla del "Holocausto" así, en mayúscula, identificándola con la masacre perpetrada sobre los judíos en la Segunda Guerra Mundial (¿quién se acuerda de los gitanos?) , pero en cambio hasta los comentarios de este mismo blog ha llegado alguien poniendo en duda que lo que está perpetrando desde hace décadas el Estado Judío de Israel -como se autodenomina- con el pueblo palestino sea un genocidio ("Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión , de política o de nacionalidad" según el diccionario de la RAE), ni siquiera en minúscula.

Está claro que la batalla del marketing Israel también la tiene ganada, hasta el punto de que llegamos a distanciarnos de un señor porque grita indignado en su lengua materna, olvidándonos de que lo hace en protesta por el asesinato de sus compatriotas, incluso de familiares y amigos, que están a miles de kilómetros. ¿Debemos basarnos en su imagen para analizar lo que está sucediendo? Espero que, aunque nos cueste superar algunos complejos, lo tengamos todos en cuenta.

PD: He de señalar que la manifestación, detalles y apreciaciones, se desarrolló sin ningún tipo de incidente, al menos por lo que yo pude observar.

PD2: Si siempre es recomendable su visita, el excelente análisis del conflicto que viene realizando Íñigo Sáez de Ugarte desde hace unos días en Guerra Eterna, hacen su lectura imprescindible.

PD3: La foto es de EFE.

29 diciembre 2008

Sin excusas

De entre todos los pensamientos que rondaban mi cabeza el pasado sábado por la tarde mientras escuchaba las primeras noticias del devastador ataque israelí sobre la Franja de Gaza, buscando palabras y argumentos para expresar mi indignación en un puñado de líneas, hubo uno que por un instante me hizo sonreír. Se trataba del recuerdo de mi negativa en 1993 a ver La lista de Schlinder. Ahora mismo no recuerdo los motivos concretos por lo que una muy joven versión de mi mismo decidió no ver la película en aquellos momentos, aunque seguramente influyera el hecho de que, tras años de asistir a la primera intifada, no me resultara muy coherente acudir a la enésima llamada de la industria hollywoodiense a mantener en nuestras mentes la imagen de víctima del "pueblo judío", a pesar de que el día a día no paraba de ofrecernos su actual encarnación de verdugo.

A día de hoy sigo sin verla, pese a que desde entonces no he dejado de ver otros films sobre el holocausto judío (sin ir más lejos, hace nada el flojo Amen de Costa-Gavras). Es inevitable, pues la industria del cine lanza al menos un par de títulos al año al respecto (es casi un género cinematográfico en sí), pero mi negativa a ver aquella película se ha convertido en un pequeño gesto personal. Un gesto que me vino a la cabeza el sábado. Entonces barajé la posibilidad de hablarles de ello, de tratar, en un momento como ese, en que los misiles judíos -si el país tiene una confesión y se debe a ella, sus misiles también la tienen- caían sobre la Franja de Gaza, de que se pusieran en la piel de un palestino y traten de experimentar lo que puede sentir cuando ve al mundo occidental llorar de nuevo ante el estreno de una película como esa.

Podría haber utilizado entonces esa anécdota y construir a partir de ella un apaño de columna de opinión, pero no lo hice. También barajé, durante mucho rato, escribir un texto en el que recopilara datos, fechas y acontecimientos que justificaran mi repulsa, pero acabé descartándolo. La situación era (y sigue siendo) tan horrible que no se prestaba a florituras, sino al grito. Por eso finalmente sólo apunté que Israel es el estado más despreciable del mundo. ¿Lo es? Quizás de todo el mundo no (desde luego despunta), pero sin duda sí lo es de "nuestro mundo"; ése que los países de occidente hemos delimitado separando a los buenos y a los malos; a los países que participan abiertamente de nuestro perfecto sistema capitalista globalizado y a los que no (independientemente del sistema político que los gobierne); a los que "profesamos" religiones "verdaderas" y a los que son "fundamentalistas" y "radicales". En este mundo nuestro, Israel es el país más despreciable, el que en virtud de su fuerza desmedida, la que le da el dinero y las armas, se salta todas las reglas y nos avergüenza. Es el hijo gamberro de la familia, el que agrede a sus compañeros y al profesor. Pero ya saben, como es de la familia, siempre hay padres dispuestos a buscar excusas a su comportamiento, e incluso padres capaces de, en lugar de reprender a su hijo, agredir de nuevo al profesor. Si prestan un mínimo de atención no les costará nada escucharlos. A mí me dan vergüenza ajena. Antes de decir cómo deben comportarse los hijos de los demás, qué menos que educar al nuestro. Y ante todo, no buscarle excusas.

27 diciembre 2008

Israel: El estado más despreciable del mundo

En días como hoy hay que recordarlo: el estado más despreciable y peligroso del mundo occidental es Israel. Ese país, creado en 1947 con el amparo de las Naciones Unidas sobre el territorio de Palestina, para entregárselo a los seguidores occidentales de una religión que asegura que su dios se lo concedió hace siglos, ha lanzado hoy decenas de misiles sobre los territorios en los que malviven los refugiados palestinos (los expulsados en los cincuenta y sus descendientes) cobrándose la vida -a estas horas- de más de 225 ciudadanos.

Los misiles judíos eran la respuesta a los cohetes lanzados por los palestinos. Los cohetes palestinos, como poco, la respuesta al embargo que desde hace meses padecen por parte de Israel y que les tiene sin los suministros mínimos necesarios para alimentarse. Se trata de un exterminio lento pero constante, ejercido por Israel desde hace décadas con la connivencia de los países occidentales encabezados por EEUU y disfrazado mediáticamente de toma y daca, aunque no sea así. El holocausto sigue vivo, pero ahora los judíos desempeñan el papel de verdugos. ¿Por qué no sacan ya una peli?

PD: ¿Con qué rostro se pueden ir dando lecciones de democracia y respeto a los derechos humanos a países como Irán -que las necesita, sin duda- cuando se hace la vista gorda y ampara a un estado tan ultraortodoxo y -probadamente- criminal como Israel? ¿Por qué no se explica a la ciudadanía que seguramente, esa invención del estado de Israel como regalo a los judíos, es el origen del nacimiento del fenómeno terrorista de oriente medio que ahora padecemos?

PS: No dejen de escuchar esta entrevista emitida hoy en la Ser.

24 diciembre 2008

Buenos deseos

"Quiero vivir en un país de todos y en el que todos nos entendamos en una lengua común"

Eso es lo que dice Esteban González Pons, el ex conseller sandía (¿o era melón?), en la felicitación navideña del Partido Popular. Si bien lo del país "de todos" no acabo de entenderlo (¿se habrá vuelto comunista y pretenderá nacionalizar de nuevo empresas como Telefónica que en su día se regalaron a sus colegas?), lo de la lengua común sí: Pons quiere que utilicen un buen castellano en sus sms de felicitación de estas Navidades. Uniendo mi deseo al suyo -y si es posible, pidiéndoles que no me manden ninguno, porque no les pienso contestar y por breves instantes me hacen sentirme un poco mal-, aprovecho la ocasión para felicitarles estas fiestas.

Ámense mucho, y si tienen que regalar algo, que sea cultura, que falta nos hace. Un abrazo a todos.

Malas sensaciones en Valencia

Ayer el Tribunal Supremo sentenció por última vez contra los intereses de los vecinos y contra el patrimonio histórico del barrio del Cabanyal, al avalar la legalidad del deseo de la alcaldesa Rita Barberá de ampliar una avenida de la ciudad de Valencia -la cuarta- hasta el mar para lo que necesitará derribar 1600 viviendas. La noticia de la sentencia habrá sido sin duda un mazazo para los centenares de familias afectadas por los derribos. ¿Será una sentencia justa? No la he leído, pero estoy seguro de que sí. Seguro que el Ayuntamiento de Valencia tiene todos los papeles en regla para demostrar la legalidad de su 'Plan Especial de Protección y Reforma Interior del barrio', que es como llaman eufemísticamente a la desaparición del existente para edificar sobre el solar otro nuevo.

Se dice que las alegaciones vecinales, apuntando a que eso sería como curar un dolor de rodilla amputando la pierna y sustituyéndola por una prótesis, más cuando el dolor lo produce el golpe que ha dado el propio medico, han sido desestimados por ser imprecisas en lo técnico. Lo que se pretende hacer no es un expolio, dice el Supremo. Los argumentos vecinales, apuntando a la dejación del consistorio durante lustros en su obligación de cuidar y proteger a los vecinos, al desvío institucional de focos de marginalidad a la zona para acelerar su degradación, a las irrisorias compensaciones que les da por sus vivienda, al valor arquitectónico que se perdería; son asuntos que no habrán venido al caso en un pleito en el que por un lado estaban los pobres ciudadanos afectados y por otro un tremendo equipo jurídico pagado a costa del erario público de los valencianos. Sin atender a las partes, solo mirándolas, se podía ver quién tenía todas las de ganar.

La única suerte, y relativa, es que esa sentencia llegue en plena crisis de la construcción y el negocio que pretendía hacer la alcaldesa con el derribo de la zona, junto a muchas constructoras afines que lo abandonaron hace meses -y ahora se encuentran en suspensión de pagos-, seguramente se aplace temporalmente. El resto son malas sensaciones. Pero sin duda la peor es la indiferencia que los valencianos siguen mostrando sobre un asunto que, en primer lugar afecta a miles de vecinos que podrían ser ellos; en segundo, queda en evidencia la arbitrariedad y las malas artes con que sus gobernantes pueden aplastarles si se lo proponen -especialmente por esa misma pasividad-; y por último, y ya en el aspecto menor y más sentimental, acabará por un capricho y un negocio de unos pocos, con parte del legado histórico de su ciudad. Mientras, pese a todo, los vecinos del Cabanyal siguen resistiendo. Pueden contar conmigo.


Más sobre el Cabanyal en Testigo accidental:
07.11.08 Los valencianos la tenemos más larga
01.07.08 Con el culo al aire
02.05.08 Cabanyal. Herida abierta
03.04.08 Justicia
15.03.08 Sobran las palabras, llegan los "bulldozers"
13.03.08 Miedo y asco en Valencia
03.12.07 Callejeros en el Cabanyal (II)
01.12.07 Callejeros en el Cabanyal
27.11.07 No es lo mismo
16.10.07 "Asustaviejas" municipal
01.10.07 "Rita prevarica"
29.09.07 Vivos (pese a quien pese)

28.09.07 Mañana tenemos una cita
26.06.07 Salvar el Cabnyal, salvar Valencia
21.06.07 No nos engañen con el Cabanyal
12.06.07 Rita cumple
21.05.07 Rita, la causa y la solución de los problemas de Valencia

23 diciembre 2008

Los deberes sin hacer

Nos encontramos hoy en la prensa -y escuchábamos ayer en radios y televisión, cuando la tontada de la lotería de Navidad dejaba un hueco- con un encendido debate sobre la financiación autonómica. No obstante, todo lo que tenía de encendido lo tenía también de maniqueo, pues básicamente se discutía en el debate sobre si el nuevo sistema de reparto debía tener más en cuenta el esfuerzo que supone atender el aumento de población en algunas comunidades o el que significa hacer lo propio con poblaciones más dispersas aunque más reducidas, como sucede en otras.

No les niego que la cosa tenga su intríngulis y el asunto sea importante, más allá de para aquello que se utiliza básicamente, ya sea atizar a los catalanes por "pedigüeños", a Rajoy a través de una Esperanza Aguirre -¿por qué no de Camps que está en las mismas?- que da su respaldo a Montilla, o a unas comunidades pequeñas que emplean su financiación compensatoria para vivir muy bien al día pero no sacar su destino del déficit eterno. Pero me parece francamente terrible que en la práctica totalidad de los debates emprendidos, no haya encontrado prácticamente un periodista o un medio que señale la alarmante situación de todas las comunidades autónomas después de una larga época de bonanza económica.

¿Dónde están los ingresos públicos de tanta pujanza, tanto PAI y tanta recalificación hasta en el último pueblo de la provincia más olvidada de España? ¿Tan malos son los gobernantes autonómicos de todas las comunidades que en poco más de doce meses han dilapidado todos los ingresos que generaron durante tantos años, para que ahora vayan todos aireando sus miserias? Sería interesante que en momentos como el actual, salieran a la luz las grandes inversiones durante la última década de cada comunidad, junto a la progresión de las realizadas en servicios públicos, cuál es el estado actual de estos últimos, el porcentaje de parados que hay entre sus habitantes, etc. Los datos dejarían en evidencia las políticas ejercidas por más de uno de los que achacan sus problemas actuales al sistema de financiación (hoy, mañana ya se verá qué nueva excusa sale) y no a su chapucera y fantasiosa gestión durante los últimos años. Que ningún presidente autónomo salga con los números en limpio acusando al resto de no haber hecho los deberes en su día, los pone en evidencia a todos. Si fuéramos listos, suspendían para siempre.


Este cuadro apareció ayer en 20 Minutos. Como verán en él, la Expo zaragozana no sirvió para que Aragón evite sufrir un descalabro en lo que a empleo se refiere (es la segunda que más ha incrementado su número de parados el último año); ni a la Comunitat Valenciana los despilfarros en Fórmula 1, Volvo Ocean Race y Masters de Golf en Castellón (es la tercera en que más sube); ni a Murcia, "la locomotora de España" (Rajoy dixit), alicatar hasta el último metro de su costa, pues sigue ostentando en solitario -y seguida por la valenciana por segundo año consecutivo- el ránking de las comunidades que más parados generan. Como siempre, escucharán a los presidentes autonómicos -y a los misnistros- tratando de despistarles hablando de los empleos que han generado con esta o aquella actividad (cada persona que se apunta un día para repartir folletos de "compro oro" es un nuevo empleo), pero lo que de verdad suma son los parados. Allá cada uno si se deja engañar.