31 mayo 2008

Vistazos - 31 mayo

  • Rompo mi letargo habitual de los fines de semana para hacerme eco del último post de Félix Soria en Im-Pulso (de obligada lectura diaria). En él -Aspas "tóxicas", mujeres envenenadas e Inspección ineficaz- relata una estremecedora situación de explotación laboral sucedida hace escasas fechas en nuestro país, en la que una importante empresa puso en peligro las vidas de las personas que empleaba sin informar a éstas del riesgo que conllevaba su trabajo. Léanlo (no es muy extenso) y compartan la sorpresa de Soria ante la escasa -y eso ya es decir mucho- repercusión que este suceso ha tenido en España.

  • Rebajando un poco el tono, les emplazo a que lean también el relato que hace Alicia -El presidente y su corte de honor- en su blog Veo..veo, de la experiencia que vivió ayer cuando fue a ver la emisión en directo del magazine de Julia Otero en el Palau de les Arts Reina Sofía. El presidente Camps era el invitado y, cuidando como siempre hasta el mínimo detalle, se llevó consigo a su clac. Otero tragó, y el programa volvió a ser un nuevo ejercicio de propaganda que emite una visión distorsionada a de la Comunitat al resto de España y contribuye a hacer cada vez más aplastante la espiral del silencio dentro de sus fronteras.

30 mayo 2008

Con la autoridad en contra

Imagínense una localidad en la que se producen numerosos robos. El índice de robos es tan alto que la ciudad se sitúa en el primer puesto del ranking de denuncias por este delito. Imagínense que ante esa tesitura, para reducir el número de hurtos, el Ayuntamiento de la ciudad, en lugar de aumentar las dotaciones policiales para tratar de atajar el número de delitos, aprobara una medida por la cuál las denuncias de robo que no acabaran con la condena del sospechoso se traducirían por una multa al denunciante. Efectivamente, bajaría el número de denuncias y la ciudad seguramente ya no sería la que más denuncias de ese tipo tendría, pero no por ello sus habitantes dejarían de padecer el mismo número de robos. Seguramente incluso el número aumentaría, porque los ladrones sabrían que los robados se pensarían dos veces denunciarlos.

Pues ahora dejen de imaginar. Valencia, una ciudad que el pasado 2003 ostentaba el lujoso honor de ser la ciudad española con mayor contaminación acústica, en la que el 86% de sus habitantes soportan ruidos por encima de lo permitido, el Ayuntamiento de Rita Barberá va a aprobar hoy una ordenanza del ruido en la que, además de eximir de cumplirla a la Fórmula 1 -ya saben el poco ruido que hacen sus coches- y a otros trece eventos y festividades, incluye un apartado que apunta que, en caso de cursarse una denuncia por ruido y no poder demostrarse el delito en cuanto se produzca la inspección, será el denunciante el que tenga que hacer frente a los gastos de la inspección. ¿Denunciaría usted al vecino que está de fiesta hasta las tantas ante la posibilidad de que cuando llegue la inspección minutos más tarde casualmente haya acabado el escándalo? ¿A los chavales que están chillando en un banco del parque que en cualquier momento pueden escampar? ¿A la obra que está armando un escándalo ante la posibilidad de que cese en cualquier momento? ¿Creen que descenderá el número de denuncias por ruido? ¿Habrá más impunidad para saltarse las leyes? Pues eso. Así se gobierna en Valencia: contra el ciudadano honrado.

Metro de vergüenza

Quiero hacerme eco, como usuario habitual de la red de Metro de Valencia, de la denuncia que ha realizado un grupo de ciudadanos a propósito de la huelga de maquinistas que se lleva produciendo en la misma desde hace unos meses, pero que incide en el caótico y lamentable servicio que esta empresa dependiente de la Generalitat Valenciana presta regularmente, independientemente de que haya o no huelga.

Como apunta la noticia publicada hoy en la edición local de ADN, los denunciantes piden al fiscal que investigue si el metro "es un servicio esencial prioritario" en las inversiones de la Generalitat y reclaman un transporte "de calidad equiparable al de cualquier ciudad europea" (cuando la realidad es que, pese a su relativa "juventud", puede ser la peor red de metro del continente). Esperemos que su denuncia sirva de algo, aunque tan sólo sea para que los vecinos de la ciudad sean conscientes del vergonozoso transporte público con que la Generalitat, preocupada de otros gastos, les provee.

Desastre Metro Valencia peq

29 mayo 2008

Paradoja

Seguro que se han fijado. Cuando los medios de comunicación tratan dos accidentes, uno sucedido en España y otro sucedido en un país lejano, el español es considerado como más importante, aunque en muchas ocasiones el volumen de la tragedia -por número de víctimas, por utilizar un baremo exacto- sea mucho menor en el caso español. En cambio, cuando toca informar de las violaciones de los derechos humanos, la mayoría de los medios consideran más importantes las que se han detectado fuera de nuestras fronteras, aunque sean en países muy distantes, que las que se perpetran dentro de ellas.

Hoy, a propósito del informe anual de Amnistía Internacional, no ha sido una excepción. Lean, si quieren saber, lo que este informe dice del caso español.

28 mayo 2008

¿Seremos los pescadores?

La batalla por el poder en el seno del Partido Popular podría resultar hasta graciosa, si uno no creyera todavía un poco en el sistema democrático que rige este país y no esperara del partido más numeroso de la oposición una mínima reacción a la labor del gobierno. Sin embargo, el espectáculo que está ofreciendo buena parte de los pesos pesados de esta organización política está siendo lamentable, pues deja a las claras que muchos de ellos ponen por delante su ambición personal a la que debería ser su vocación: velar por el interés de los ciudadanos (no puedo dejar de hacer aquí una mención especial a María San Gil, que se retrató tal como es en la famosa rueda de prensa que organizó tras el último atentado mortal de ETA, para hablar básicamente de su situación en el partido). Por otro lado, la segunda parte del drama, la aportan unos medios de comunicación afines que, lejos de recordar y exigir a los políticos populares el cumplimiento de sus obligaciones, se han sumado a la campaña de acoso y derribo de Mariano Rajoy, si es que no son sus principales instigadores.

Efectivamente, hasta aquí no les he contado nada nuevo. Sin embargo, hay en todo esto un aspecto que podría resultar beneficioso para los valencianos. Y es que algunos ya han empezado a apuntar que, en la campaña contra Rajoy y los suyos iniciada por algunas importantes empresas de comunicación nacionales, los siguientes objetivos en la campaña de desgaste del hasta ahora líder popular, podrían ser sus apoyos en el próximo congreso. Y ahí aparece el Partido Popular valenciano, autoproclamado como uno de sus principales valedores. ¿Se imaginan que, de un día para otro, a algunos medios que hasta hoy han sido correa de transmisión de la propaganda del Consell, les diera simplemente por informar? Sólo con que levantaran la alfombra el olor llegaría a Finisterre. Obviamente todo no tendría el mismo efecto. Que la edición valenciana del diario de Pedro J informara de la nefasta gestión económica de Camps prácticamente molestaría sólo a sus allegados, pues su calado en la Comunitat no es muy grande. Pero Losantos, ay si a Losantos, en lugar de decir que bonita está Valencia se pusiera a recitar uno detrás de otro los despilfarros del gobierno popular en la Comunitat y sus escasos rendimientos para la economía de los valencianos. Eso sí que iba a quitar muchas vendas y hacer temblar más de un cimiento.

No obstante, no creo que caiga esa breva. Si el diario de Pedro J se mantiene a flota en la Comunitat es en buena parte gracias a los miles de ejemplares que se distribuyen en organismos públicos y a la publicidad institucional que recala en él antes que en periódicos de mucha más difusión. Y eso merece una contraprestación. Lo mismo se puede decir de Losantos, beneficiado -como el Mundo TV- por los populares con la mayor parte de los canales de TDT de la Comunitat concedidos por la Generalitat de Camps. Con semejantes antecedentes es difícil prever que en su campaña contra Rajoy, uno y otro vayan a arremeter, sin antes no haber agotado otras alternativas, contra uno de sus principales valedores (para lo que repito, no hace falta que se inventen nada, simplemente deberían empezar a contar lo que pasa). Pero quién sabe, en este río revuelto, quizás sin esperarlo, acabemos ganando los pescadores.

Ayer se confirmó la presencia de Extremoduro en el cartel del festival Viña 2008 que tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de junio en Paiporta (limítrofe por el sur con la ciudad de Valencia). Con ellos serán 48 las bandas -básicamente de rock, hip hop y mestizaje, y prácticamente todas del Estado- que actuarán en un evento, del que se pueden encontrar similares en otras latitudes, pero que no tiene precedente en esta provincia. Barricada, Tote King, Albert Pla, Rosendo, NOFX, Amparanoia, Obrint Pas, Arianna Puello, La Excepción, Muchachito Bombo Infierno, La Gossa Sorda*... No podrán decir que no les he avisado.

*Pinchando en la imagen podrán ver el cartel completo.

27 mayo 2008

A la hora del documental

Una chica, que bien podría tener entre dieciséis y dieciocho años, arroja agua con una manguera sobre el pecho de otra chica de su misma edad, que sólo se cubre con un ceñido top blanco (resulta evidente a la vista) y unos shorts vaqueros. Mientras, un fotógrafo las retrata mientras les pide que pongan gesto sexy pero "no vulgar". O yo no entiendo mucho de moda, o el gesto no difería mucho de los que ilustran las portadas de las revistas para adultos que podemos ver en cualquier kiosko. Pero no se preocupen, seguro que es porque están empezando. Empezando, sí, en la academia para aprender a ser modelos que el canal televisivo Cuatro tiene instalada en su programación y que emite -al menos- de lunes a viernes sobre estas horas.

En el pase de hoy, tras la sesión de fotos, ha llegado el turno del desfile de lencería (no sé si en medio han hecho otra cosa, porque esos dos instantes los he encontrado zappeando), y tengo la impresión de que el común denominador de sendos instantes no es casual; la última vez que me crucé con el programa -hace semanas- fue en el momento de una pausa publicitaria, en la que, como si de una transmisión deportiva se tratara, mantenían la pantalla dividida y en un pequeño bloque mostraban a una "estudiante" duchándose sólo cubierta por un escueto bañador.

Sin entrar en lo oportuno o entretenido del programa, he de decir que sinceramente me ha extrañado que un canal como Cuatro emita este espacio, cuando esa franja horaria la podía dedicar a emitir óperas, documentales o, mejor aún, episodios de Los Simpson. Seguro que ellos no querían; se lo habrán ordenado.