04 abril 2007

Humillación a la occidental

Cuaderno de Campo me descubre este texto del ex-Monty Python Terry Jones que descubrió Magdalena Bandera en The Guardian y tradujo después al castellano Otis B. Driftwood. De su traducción copio el primer párrafo, aunque les emplazo como siempre a leer un texto completo en el que Jones, compara sarcásticamente el buen trato que han recibido los militares británicos presos en Irán, con el trato que damos en el supuestamente civilizado Occidente a los presos capturados en las guerras emprendidas en Irak y Afganistán:

"Comparto la indignación expresada en la prensa británica acerca del tratamiento de nuestro personal naval acusado por Irán de entrar ilegalmente en sus aguas. ES una desgracia. Nunca habríamos soñado con tratar a los prisioneros de ese modo… permitiéndoles fumar cigarrillos, por ejemplo, y eso que está demostrado que fumar mata. Y en cuanto a haber forzado a la pobre soldado Faye Turney a llevar un pañuelo negro en la cabeza, y después dejar que la fotografía se publicara en todo el mundo… ¿es que los iraníes no conocen el concepto del comportamiento civilizado? Por el amor de Dios, ¿qué hay de malo en ponerle una bolsa en la cabeza? Eso es lo que nosotros hacemos con los musulmanes que capturamos: les ponemos bolsas en la cabeza para que les sea difícil respirar. Entonces es perfectamente aceptable tomarles fotografías y hacerlas circular en la prensa porque los prisioneros no pueden ser reconocidos ni humillados de la forma en que estos desgraciados soldados británicos lo son."

Y además lo meneo.

PD: Y a las 14:33 ya está en portada.

43 muertos + 47 heridos = 0 responsables

Ayer inauguraban una nueva estación del metro de Valencia para acercar a sus habitantes y visitantes al mar y hoy mismo la estrenaba yo para realizar un viaje de enorme contraste: el que me llevaría de esta reluciente y pomposa parada (no recuerdo en ninguna red de metro de las ciudades que he visitado, que tengan tantas estaciones singulares como Valencia) a la que hace ya unas dos décadas se estrenó y que, por el abandono de los responsables, se convirtió en el epicentro del mayor accidente de metro de la historia de España: la estación de Jesús. Allí, la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio había convocado una manifestación bajo el lema 43 muertos + 47 heridos = 0 responsables. Había que estar con ellos. Mostrar nuestra indignación como ciudadanos por el trato que estamos recibiendo, pues al fin y al cabo sólo el azar hizo que fueran ellos, y no cualquier otro ciudadano humilde de la ciudad, los que se convirtiera en víctimas de esa fatalidad.

Manifestacion 3 abril 101

Siete paradas separan una estación de la otra, por lo que no me di mucha prisa en salir de casa y casi me pilla el toro, pues a pesar de lo que se dice, la estación está bien lejos del puerto. No obstante aún llegué a las 18:40, veinte minutos antes de la partida de la manifestación desde la estación de Jesús. Y si la nota oficial pasada a los medios por Generalitat o Ayuntamiento no nos engañaba, una vez en el metro estaría en el centro en 9 minutos. Sin embargo la realidad se empeñó en dar la contraria a sus dirigentes y tardé 24 minutos -siendo generoso- en recorrer las siete paradas (aquí tienen una foto de mi reloj de pulsera esperando en la estación -al cuarto intento-, otra de la hora en la que accedí al vagón de metro, una del reloj del andén en que tuve que hacer transbordo -ya que aunque parezca que se trata de la misma línea, no lo es- y una última a punto de bajar en Jesús). Así pues, para el que todavía no lo haya probado se lo digo yo: la estación será preciosa por fuera, pero por bajo el servicio que ofrece el metro valenciano sigue siendo el más malo de los que he viajado en mi vida (Madrid, Barcelona, Milán, París o Londres son los que recuerdo a bote pronto y, el valenciano es más joven que todos ellos, aunque no aprendió de sus aciertos).

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Sea como fuere, llegué diez minutos tarde al inicio previsto para la manifestación, pero por entonces todavía salía ésta de las inmediaciones de la estación en busca de la calle San Vicente. Ante el desconcierto del inicio me decidí a acudir hacia la cabeza de la manifestación y no me costó encontrar al primer político de los que fueron a rascar algún voto (de los líderes pillé a Joan Ignasi Pla y Carmen Alborch del PSPV, y a Enric Morera de Compromís Pel País Valencià por el Bloc, aunque oí que su compañera en CPPV por EU Gloria Marcos también estuvo por allí). Sinceramente, por un lado su presencia me desagradó, pero por otro, cuando lo que se denuncia es el vacío hecho a las víctimas por el gobierno popular y su líder Francisco Camps, que no fueran los líderes del resto de fuerzas políticas no habría sido muy cortés (en este sentido no ví a los líderes de las más minoritarios Unión Valenciana o Coalición Valenciana, lo que no quiere decir que no acudieran).

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No obstante los políticos no quitaron en ningún momento el protagonismo a las víctimas y a sus familiares, cuya estampa al frente de la manifestación debería hacer reflexionar a los que les acusan de estar actuando por motivos políticos. ¿Está esta gente actuando por motivos políticos? ¿Se les ve cara de militar en alguna fuerza en particular? No se escuchó, a lo largo de toda la manifestación ni un solo cántico, ni una petición de dimisión de éste o aquél, nada. El momento quizás más tremendo se produjo cuando se marchó, desde la plaza del Ayuntamiento hasta la de la Virgen en completo silencio -algunos silbatos ponían un ruido constante de fondo a la marcha- tras ser solicitado de ese modo como muestra de respeto y recuerdo a las víctimas. Jamás había estado en una manifestación tan correcta.

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Ya en la plaza y tras realizar un enorme corro en torno a las víctimas vivas que acudieron y a los familiares de las que ya no están aquí, los asistentes les rindieron en homenaje cinco minutos de silencio que se rompieron con un aplauso, antes de que se procediera a la lectura de un manifiesto, también elaborado con la mayor corrección. En él, además de señalar que a día de hoy -nueve meses después del accidente- los familiares siguen sin recibir una explicación de porqué sucedió el accidente; además de recordar que al sobreseimiento del juicio penal se llegó a pesar de haberse omitido y aportado pruebas falsas para hacer del conductor el único culpable; además, en su parte más dura para con los gobernantes de esta Comunidad, sí que apuntó algo que no debemos pasar por alto: que "igual que cuando se inaugura un gran evento o una gran obra los gobernantes se pegan por salir en la foto porque debe considerarse un éxito de su gestión, cuando sucede un accidente en una de las obras o servicios que están bajo su responsabilidad deben hacerle frente y asumir lo que no es sino el fracaso en el desempeño de sus responsabilidades".

Poco más puedo añadir, al margen de que, si de aquí a un mes no han cambiado las cosas, deberemos volver a estar allí con ellos. Les dejo con una foto de la inauguración de la estación de metro de Serrería el lunes de la portada de Hoja De La Tarde. Seguro que en el momento de tomarla Rita no le preguntó a García Antón -(Conseller de Infraestructuras y responsable de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana) porque deja que el metro que pasa por debajo de su ciudad y en el que circulan sus habitantes es tan deficiente y peligroso. Su silencio también le hace cómplice.

PD: Por cierto. Canal 9 no estuvo allí (¿será porque no estaba Camps, que copa la práctica totalidad de sus informativos?). Aunque ya saben, de la realidad a lo que sale en el canal autonómico valenciano dista un enorme trecho.

02 abril 2007

Vistazos - 2 abril.

  • No, no estoy de vacaciones, pero he tenido un día muy duro. No obstante me asomo para apuntar dos detalles que no quiero dejar pasar.

  • El primero es que hoy -cuando lean esto, probablemente- martes 3 de abril la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio ha convocado una manifestación a las 7 de la tarde. El lema: 43 muertos + 47 heridos = 0 responsables. La marcha se iniciará en la estación de metro de Jesús (acceso Rois de Corella) y finalizará en la Plaza de la Virgen. Si nada se lo impide, tienen que estar allí, por solidaridad con las familias de las víctimas, porque podríamos haber sido cualquiera, porque los ciudadanos debemos demostrar a nuestros gobernantes que negligencias como ésta no pueden quedar impunes. Si tenemos vergüenza, como valencianos estaremos allí.

  • Ya han hablado de la manifestación OtroMundoEsPosible y Malva-Rosa Connection. Precisamente la entrada de este último he meneado la entrada relativa a la manifestación titulada Camps baja al metro. Si quieren que la convocatoria tenga más repercusión pueden entrar en este enlace y pinchar en el botón que pone "menéalo" junto al título "Manifestación en Valencia para pedir responsabilidades por accidente Metro".

  • La otra cosa que quería contarles es que hoy en la prensa he encontrado un artículo que expresa todo lo que yo les he querido decir en alguna ocasión sobre mi ciudad (ésta la más reciente) pero no he acertado a resumir con tanto acierto. El artículo lo firma Manuel Cerdá y se titula, precisamente, Valencia está de moda. Un fragmento dice así:

    "Imagino que [con la afirmación repetida por las instituciones locales de que Valencia está de moda, n.a.] se quiere transmitir que se están haciendo muchas cosas para que Valencia cada día sea más conocida mundialmente. Así, los turistas vendrán en tropel, las inversiones serán de tal calibre que ya no sabremos qué hacer con ellas, nadaremos en la abundancia y el dinero lloverá a espuertas, cual maná caído del cielo. Se vende la imagen de una Valencia nueva, floreciente, pujante, y para ello se alude a «una serie de llamativas infraestructuras como la ciudad de las Artes y las Ciencias y el Museo Príncipe Felipe» (web oficial de turismo de la Comunitat Valenciana) y a eventos como la Copa del América. Puede que incluso se esté vendiendo bien -otra cosa es a qué precio- y que Valencia esté, efectivamente, de moda. Pero, si es así, ¿hasta cuándo?, ¿hay un modelo de ciudad que permita pensar en una continuada afluencia de turistas -«clave para un futuro de bienestar y prosperidad» (F. Camps)- pasada la moda de los proyectos megalómanos en que se basa fundamentalmente la oferta valenciana?, ¿qué pasará cuando otras ciudades ofrezcan nuevas construcciones faraónicas, más a la moda del momento? Las ciudades no son parques temáticos que tengan que competir por ver quien ofrece la atracción más novedosa."

    Les recomiendo que lo lean completo. No tiene desperdicio.
  • Y ya que estoy, y a colación del artículo anterior y lo ya apuntado en anteriores ocasiones, les dejo como cierre esta noticia publicada hoy en la edición local del gratuito Metro, para que vean que la realidad me da tristemente la razón.

30 marzo 2007

Busca hijo, busca

Eneko vuelve a bordar en su viñeta de hoy en 20 Minutos, su retrato de otro de los aspectos que rodean el juicio sobre los atentados del 11M.

Los delirios del conseller

Gónzalez Pons dice que es «delirante», «fruto de una mala digestión» o de «una noche de mal sueño». El verdadero delirio consiste, sin embargo, en tratar de ocultar con bravuconadas las agresiones al medio ambiente, la especulación de la tierra y el agua, y la destrucción de la naturaleza y el patrimonio cultural. Lo denuncian también muchos colectivos, hartos de que se potencie la construcción sin medida y de que crezca el beneficio particular e inmediato: basta con darse una vuelta por nuestras costas mutantes para encender la sospecha.

María Lozano lo expone con brevedad y claridad hoy en su columna Los delirios del conseller (pinchar en el título para leerla completa) en la edición valenciana de 20 Minutos.

29 marzo 2007

Mucho de lo que sentirse orgulloso

Amo Valencia. No creo que fuera necesario escribirlo, pero por si acaso alguien de los que lee algunos de mis textos lo dudaba (supongo que la mayoría, al contrario, ya lo suponían), lo pongo así, explícitamente. Pero es un amor sincero, que no depende de las circunstancias. Hoy por ejemplo me he enterado -leyendo la prensa, qué cosas tiene- de que una importante empresa ha alquilado una noche el Mercado Central de la ciudad para realizar una fiesta en el marco de la Copa América. Un sarao de postín a la que podrían acudir Brad Pitt y Angelina Jolie. ¿Y qué siento? Pues una enorme alegría, principalmente por el hecho de que esa empresa -el grupo Prada- ha elegido para su exclusiva cita uno de los muchos edificios históricos de la ciudad.


¿Y quieren que les diga más? No me duelen prendas en reconocer que, si se hace esa fiesta es gracias a un gasto que considero tan prescindible para la ciudad como la Copa América. Pero eso sí, este reconocimiento no debe ocultar el otro matiz del acontecimiento: de todos los sitios de la ciudad que la prestigiosa empresa catalana podía alquilar para llevar a sus invitados, eligió el Mercado Central. Y es que ese edificio, como la Lonja que tiene enfrente, como las Reales Atarazanas, la Estación del Norte, las dos torres de Serranos y Quart, o barrios como el de Ruzafa, el Cabanyal o el mismo casco antiguo de la ciudad, son los que contienen la personalidad y la esencia de Valencia. Ahora el Mercado Central acaba -está en ello- de ser rehabilitado, y los valencianos tenemos que estar orgullosos de ello; pero al mismo tiempo debemos cuidar y exigir el cuidado del resto de nuestro patrimonio. Y eso no sucede.

La misma Copa América ha sido la excusa esgrimida por el Ayuntamiento para derribar una histórica fachada marítima -con edificaciones similares a los que tanta fama dan a Cádiz- donde se ha asfaltado un parking para los visitantes de la competición (¡!), aparcamiento provisional que seguramente en unos años se recalificará para edificar nuevas viviendas que nunca igualarán a las perdidas. Pero cualquier excusa es válida para poner en marcha la maquinaria de derribo en busca de nuevos solares. Rita Barberá lleva años intentando convencer a los ciudadanos de que es necesario eliminar un grandísimo número de edificios del Barrio del Cabanyal, el poblado marítimo de Valencia, para hacer una avenida que llegue desde el centro de la ciudad hasta el mar, una vía que nunca existió (y nadie reclama) y que costaría el derribo de edificios casi centenarios, algunos de características únicas en el mundo.

Y los que verdaderamente amen Valencia deben impedirlo. Porque edificios de Calatrava, para alegría de su diseñador, hay centenares en todo el mundo, pero arquitecturas únicas cada ciudad tiene pocas, cada vez menos, y sólo sus ciudadanos podemos preservarlas y con ellas, parte de nuestra identidad. A ver si eventos tan anecdóticos como éste nos sirven a los valencianos -que muchas veces necesitamos que vengan de fuera a decírnoslo- para abrir definitivamente los ojos y darnos cuenta de lo que realmente importa; de que nuestro valor no lo tiene que dictaminar, por poner el caso que viene a cuento, un maldito premio de Fórmula 1.

Telemadrid

Está en muchos blogs, pero lo que cuenta es tan importante -en lo relativo al derecho a la información veraz de los ciudadanos- que es necesario que todo el mundo lo sepa, y que entre todos tratemos de atajar que hechos como los que relata se repitan: el de la manipulación informativa desde un medio de comunicación público. Éste es el caso de Telemadrid denunciado por su comité de redacción. ¿Existe algún vídeo similar de Canal 9?