27 octubre 2013

Los trabajadores de Nou confirman que sigue la manipulación en RTVV

Frederic Ferri, tan creíble hoy como ayer.
Permítanme que empiece disculpándome por el título. Obviamente no es exacto; lo justo sería añadir “algunos” y añadir los detalles de cómo lo hacen. Pero el espacio en el periodismo es limitado y a veces pasan esas cosas, no se entra al detalle si se explica más adelante o si se entiende que le lector está cualificado para entender el mensaje. 

Viene todo esto a cuento de la campaña emprendida desde hace unos días por el Partido Popular valenciano asegurando que Nou —el Canal9 de toda la vida (o al menos, los últimos quince años), pero con menos plantilla y diferente grafismo— es ya un dechado de pluralidad informativa sin nada que ver con el pasado de manipulación que arrastra la gran mayoría de los miembros de su organigrama.

15 octubre 2013

Por la instauración del 'Indicador Bici'

Imagen original publicada en Heraldo.es

No sé si a ustedes les pasará algo parecido, pero a mí, desde hace muchos años, me ofende escuchar cómo se emplea en los medios de comunicación el número de vehículos matriculados como un indicador de la salud de la economía. Es cierto que, contemplándola como un asunto frío, especulativo, aséptico e inhumano, la venta de coches y otros vehículos de motor ofrece un dato de interés, en tanto que se valora por los economistas como un gasto prescindible —o cuanto menos aplazable— en épocas de carestía y por tanto, cuantos menos vehículos de motor para el transporte privado se venden, mayor es la sensación de crisis de la ciudadanía y el empresariado. Sin embargo, si algún medio contemplara la economía no como algo inhumano y ajeno a la ciudadanía, sino como algo de cuyo equilibrio dependen las vidas y el bienestar de miles de millones de personas, la venta de vehículos sería indicativo de más cosas: de la responsabilidad o irresponsabilidad de una sociedad que compra más o menos algo que seguramente no necesita; de su capacidad para administrar sus recursos, de su cultura, de su sensibilidad con su entorno, o de la carencia de las mismas.

25 septiembre 2013

Mearse en nosotros sí sale barato


Parece mentira que seamos tan tontos, pero, a la mínima que te despistas, te giras y ves como el balón ha llegado al fondo de la red sin oposición, mientras el sistema lo celebra entre risas. Que Adif cobrará por usar los baños de la estación de Atocha  fue ayer una de las noticias más comentadas en España y el sentimiento general era de indignación. “Ya nos cobran hasta por mear” era el comentario más repetido en medios digitales y en redes sociales, mientras que en radios y televisiones no se abstenían de recoger testimonios de gente asegurando que, como alternativa, “habrá que mear en la calle”. 

17 septiembre 2013

Esperar no es suficiente


El castillo de arena montado por el PP en la Comunitat Valenciana, aquel cuya debilidad, inviabilidad e insolvencia muchos pronosticamos hace años, está ya desmoronándose por entero. Su estructura calatraviana, además de inútil y desproporcionadamente cara,  hace aguas por todos lados, mientras los fastos míticos que lo adornaban van cayendo uno tras otro dejando un rastro de deudas que ya pagamos en forma de deterioro de los servicios públicos y seguirán pagando las futuras generaciones de valencianos. Es evidente que, durante años, el PP supo hacer frente a sus contradicciones vendiendo un discurso capaz de convencer al electorado con menos luces, pero ante el evidente desmoronamiento y la baja calidad de los mandos en plaza del partido —cómo no, si los aspirantes a tocar poder, siempre apoyan a quien cree que no les va a hacer sombra (véanse Zaplana eligiendo a Camps, y Génova a Alberto Fabra, o Carlos Fabra a Javier Moliner)— ya ni estos parece que les van a dar de nuevo su confianza, y los sondeos electorales comienzan a apuntar, cada vez con más firmeza, a un vuelco electoral —pactos mediante— en las próximas elecciones autonómicas.

10 septiembre 2013

'No pintem Fabra'


Si no recuerdo mal, fue una diputada autonómica de Compromís la que, interpelando al President de la Generalitat, le dijo en un accidente verbal —seguramente intencionado— que "vosté no pinta Fabra en Madrid". Lo que presuntamente quiso decir es que "no pintava fava", que viene a ser lo mismo que el "no pintar nada" de la lengua castellana. Sin embargo, lo que acabó haciendo es una especie de neologismo que habría que acuñar, puesto que "no pintar Fabra", o pintar lo que pinta Alberto Fabra es eso: no pintar absolutamente nada. Así viene quedando demostrando desde que tomó el relevo de Francisco Camps con el beneplácito de Génova como candidato más manejable de los disponibles (por ese mismo motivo eligió Zaplana a Camps para relevarle, aunque "el curita" le salió rana). Desde entonces, aunque el PP autóctono prometía zanahoria para los valencianos con el advenimiento de Mariano Rajoy en la Moncloa, lo que ha llegado es palo, mucho palo. Por dos ocasiones se han rebajado la financiación y las inversiones estatales y aquel Zapatero al que justamente se acusaba de discriminar a los valencianos (igual que González aunque menos que Aznar) parece ahora el más dadivoso de los presidentes con que nos hemos topado. Hasta se puede decir que Rajoy no visita más nuestras tierras como presidente de lo que lo hacía el leonés.

09 septiembre 2013

La lección de Madrid 2020


Les confieso que, por un momento, llegué a pasar miedo. ¿No caerán aquí —si uno atiende a los medios estatales, Madrid es aquí, aunque uno viva en Rentería— los juegos? Si uno conoce mínimamente la historia y la mecánica del COI a la hora de seleccionar las candidaturas, sabía que Madrid no tenía ninguna posibilidad, pero el nivel de brasa de los medios de persuasión del sistema estaba siendo tan atronador que la duda acababa germinando. ¿Y si el gobierno del PP ha sido capaz de gastar lo que no tenemos en sobornos, para conseguir esa gigante cortina de humo en forma de bandera rojigualda con la que tratar de cegarnos al menos hasta el 2020 y más allá? Era descabellado, puesto que tanto turcos como japoneses también podrían pagar sobornos —quizás con menos arte, eso sí— y al final la cosa volvería a decidirse por la lógica del COI. 

12 julio 2013

#PPilegalización



Clama al cielo que lo que toca es dar ese paso, o al menos a mí me lo parece, visto lo visto. Pero por más que escucho a diferentes comentaristas discutir sobre los vericuetos de tanta actividad delictiva continuada, desde hace un tiempo asisto con extrañeza a un silencio a este respecto. ¿Cómo, siendo lo más lógico, nadie plantea seriamente ilegalizar el Partido Popular?

Veamos. De probarse lo que apuntan las informaciones con que nos ilustra cada día la prensa española (El País y El Mundo, nada menos, nada de panfletos de izquierdas ni propaganda ultraderechista), el Partido Popular sería una organización dedicada —entre otras finalidades y desde hace varias décadas— a enriquecer a su cúpula dirigente por vías ilícitas y huyendo del control de la hacienda pública; ayudada por su acceso —o posibilidad de acceso— al poder en las diferentes administraciones, que habría utilizado también de modo ilícito para incrementar el enriquecimiento de sus dirigentes. Si recuerdan la trilogía de El Padrino, el sueño de Michael Corleone.