07 febrero 2009

La Comtessa va avisar i allà que anàrem Sergi Pitarch i servidor a vore Va de bo! al Teatre El Musical, ben a prop de casa. El que varem vore ho conta molt bé el company al seu blog, així que a soles els conte que, si no tenen pla per a aquest cap de setmana a València, segurament encara puguen comprar una entrada per a vore esta comèdia (amb un humor que a mi em va recordar prou al que es fa a l'espai d'humor de EiTB Vaya semanita però a la velenciana) hui a les 21 hores i demà diumenge a les 19. Val la pena.

05 febrero 2009

Ni los gestos

No es difícil encontrar todavía a muchos de los votantes que, tras dar su voto al PSOE en las elecciones de 2004 después de muchos años de abstinencia o de renuncia de esa opción, mantengan que aquella fue una decisión acertada. Tampoco, a aquellos de estos que, pese a haberse diferenciado su gestión de la de sus predecesores exclusivamente en algunos gestos sociales -importantes algunos pocos como el matrimonio homosexual o la ley de paridad, sí, pero tampoco excesivos- consideren que aquella primera fue una mala legislatura. Sin embargo, lo que cuesta cada día más de encontrar es a uno solo de los votantes tradicionales de izquierda (la denominación no es mía) que depositaron entonces su voto por José Luis Rodríguez Zapatero, que aprecie su actual andadura.

No es ya solo por la crisis, de la que el gobierno actual es tan culpable como sus predecesores (o más, porque aquellos jugaban abiertamente a su juego y habían sido elegidos por ello, mientras que su gobierno, con la etiqueta de socialista, podría haber tomado alguna medida de izquierdas en su momento que nunca tomó sin traicionar a su electorado). Es porque de aquél primer gobierno ya no quedan ni los gestos. Ayer, después de unos años en los que la jerarquía eclesiástica española, con la connivencia y complicidad de sus jefes vaticanos, se han dedicado a torpedear todos y cada uno de los avances sociales que se han producido o tratado de llevar adelante en el país, el presidente del Gobierno recibía con un tratamiento de jefe de estado al llamado "número dos" del Papa Benedicto XVI, al que se dispuso a dar, lejos de la presencia de cualquier periodista, todo tipo de explicaciones respecto a su política. Y todo, mientras en el Congreso, su grupo se unía al Partido Popular para votar en contra de las propuestas lanzadas por Izquierda Unida, Iniciativa Per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya, para "eliminar los privilegios que tiene la Iglesia Católica" en España respecto a otras confesiones, y facilitar, también con el fin de reforzar la libertad de culto, la posibilidad de los ciudadanos de apostatar. Si eso no es hoy posible, la culpa sólo es achacable a un partido de los que asegura a sus votantes estar por tomar esa decisión.

En cambio, Zapatero ha apostado, dicen, por otro gesto, el de mostrarse conciliador y respetuoso con todas las confesiones. Lástima entonces que se haya equivocado de nuevo, porque puestos a recibir podría haber llevado a Moncloa a Tom Cruise, de visita por nuestro país hace unos días, para estrechar lazos con la Cienciología (patraña de la que Cruise ha servido de embajador en numerosas ocasiones). Me da que está más en alza, sus seguidor
es parece que tienen más pasta y, para qué engañarnos, la foto habría vestido mucho más.

¿Se lo imaginan? Habría sido la monda y seguramente nos habría salido más barato.

04 febrero 2009

París-Valencia

No sé si a ustedes les sucederá lo mismo, pero a mí, cuando voy a pasar unos días a cualquier pueblo o ciudad de un tamaño considerable, siempre me asalta la necesidad de descubrir en ellos alguna librería y alguna tienda de discos. En el caso de estas últimas la explicación es sencilla; las visito por si, por una de aquellas, tuvieran en algún rincón alguno de los discos descatalogados que busco sin remedio desde hace años o por si tuvieran alguna oferta muy especial. Sin embargo, el caso de las librerías es diferente. Las librerías son para mí una especie de baremo para medir la calidad de un pueblo. Es obvio que algunos, por su reducido tamaño no tienen el suficiente mercado para que una tenga salida, aunque me produzca bastante satisfacción descubrir que en el kiosko de alguno de estos pueblos se encuentren al menos un puñado de los superventas de la temporada. Sin embargo, cuando llego una población que supera la decena de miles de habitantes, tropezar en ella con una librería en toda regla me transmite unas sensaciones difíciles de explicar. Es como, si el hecho de contar con una librería convirtiera la localidad en un lugar mejor y más seguro. Creo que, en el fondo, sí es así.

También las busco con la mirada en las ciudades más grandes, y si me cruzo con alguna disponiendo de tiempo, siempre entro, cuanto menos, a curiosear. Por suerte para mí, vivo en una de estas ciudades, en la que todavía, pese al florecimiento de grandes superficies, sobreviven un puñado de librerías tradicionales, muchas de ellas ejerciendo una labor de difusión de la cultura magnífica. Y para mayor suerte, además de éstas (pequeño y cercano comercio que debería ser el primero en que compráramos libros siempre, y más en estos momentos en que florece la conciencia de lo que significa cada gesto), también cuenta Valencia con un grupo de librerías como por ahora no he encontrado en otro lugar. París-Valencia es su nombre, y pese a las veces que las visito, me doy cuenta ahora de que jamás les he preguntado el origen de su curiosa denominación.

Lo que las hace especiales, al margen de contar con un catálogo importante, es el espacio que le dedican al libro de ocasión. Y es que en ellas uno puede encontrar una cantidad ingente de libros nuevos que, bien porque sus editoriales han decidido cambiar el aspecto de las colecciones que los integraban, bien porque no han tenido una buena vida comercial o, sencillamente, porque han de hacer hueco a nuevos libros en los almacenes de sus editores, acaban en sus estanterías a precio de saldo. Bucear en ellos es ya el primer placer. Allí he descubierto a numerosos personajes de novela negra, accedí a clásicos a precios muy accesibles, e incluso encontré alguna primera edición de autores posteriormente consagrados. Es por eso que si paso por delante suyo con un mínimo de tiempo, siempre me detengo para ver si han recibido algo nuevo. Porque lo bueno vuela. El lunes, sin ir más lejos, tuve suerte. Allí estaban, por 3 euros, varios ejemplares de La Memoria Insumisa de Nicolás Sartorius y Javier Alfaya; y junto a ellos, por 4, otros tantos de Los años oscuros de la transición española, de Eduard Pons Prades. Ambos se vinieron conmigo (al segundo ya lo estoy devorando). Aún hoy, tres días después, me dura la satisfacción del hallazgo.

Valorando lo que les contaba al principio, quién sabe: quizás esta y el resto de magníficas librerías de la ciudad también influyan para que siga pegado a esta tierra.

03 febrero 2009

Estos también los descartaría la EMT de Valencia (y no serían menos ciertos que los otros)

Haga el suyo y cuélguelo en su blog con el Bus slogan generator (visto en Guerra Eterna).

Responsables irresponsables (II)

Hace unos minutos se han dado a conocer las cifras del paro correspondientes al mes de enero y son escalofriantes. Casi 200.000 parados más en un solo mes. De ellos cabe señalar, por lo que comentaba ayer mismo, 31.021 son valencianos. Sólo 1.500 menos que en Cataluña, pese a contar con dos millones trescientos mil habitantes menos, aunque el peor síntoma para los valencianos es que mientras en el resto de España el paro empezó a crecer en enero de 2008, en la Comunitat Valenciana ya lo hacía en julio de 2007 (cuando en el resto aún crecía el empleo). Este mes sólo en las comunidades de Andalucía, Baleares, Castilla La Mancha, Extremadura y Galicia ha crecido el paro por debajo de la media, aunque subió en todo el país (excepto Ceuta y Melilla). Como se comentó, el que diga que aplica una receta diferente y mejor, miente. Simple y llanamente.

02 febrero 2009

El cutre metro valenciano llega a Facebook

No, si acabará sirviendo de algo. Gracias a un amigo me enteró de que en Facebook lleva un tiempo funcionando un grupo llamémosle de protesta titulado Metro Valencia, el más caro, más lento y más malo de España. No hace falta que les diga de qué va. A día de hoy hay puntadas a él 168 personas, pero algo me dice que en breve serán muchas más (para unirse hay que formar parte de la red "Spain"). ¿Que de qué servirá? Pues ahora mismo de poco, pero esperemos a ver si la cosa se anima. Si es así, les cuento.

Facebook al margen, y ya que hablamos del metro, el pasado fin de semana se cumplió un mes desde la puesta en funcionamiento de las nuevas tarjetas de acceso. ¿La mejora que aporta la millonaria inversión? Que se sale de las estaciones un pelín más rápido. ¿Pero ha cambiado algo la frecuencia de paso mínima entre trenes? No, sigue siendo de 7 minutos en algunas líneas de las estaciones más céntricas, para arriba (10, 15 o 20 minutos son habituales en muchas líneas). ¿Qué han ganado los usuarios con ello? Pues algo parecido a lo que ganarán los valencianos con la puesta de farolas en la que el Ayuntamiento ha decidido invertir el dinero destinado por el llamado Plan Zapatero en Valencia, poco o nada (porque para poner farolas sólo hace falta una cuadrilla de cuatro cinco personas lo que equivale a cuatro o cinco empleos). Eso sí, con la compra de las nuevas máquinas del metro y de más farolas algunos, dos o tres a lo sumo, estarán ganando mucho. No lo duden.

Responsables irresponsables

Este fin de semana vino Mariano Rajoy por enésima vez a tierras valencianas con el fin de darse un baño de multitudes, seguramente movido tanto por el cariño que aquí le profesa, más que la ciudadanía, la adocenada prensa autóctona. Tan amaestrada como la tiene Camps aquí la querría él en Madrid (que sirva como aviso para navegantes mesetarios, si el molt honorable llegara un día a mandar por aquellas tierras, Urdaci se quedaría corto para lo que implantaría). El caso es que vino para presidir las "Jornadas Económicas" de su partido, y en su intervención no hizo sino acusar en exclusividad al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de la crisis que azuza al país y poco más y a ofrecerse -a él y a los suyos- como alternativa para solucionar el desaguisado.

Nada nuevo, dirán (sí, dijo que él tenía unas medidas, pero éstas empiezan a considerarse una nueva leyenda urbana, porque se habla mucho de ellas pero nadie las ha visto). El gobierno apunta a que la crisis tiene un orígen internacional, y Rajoy, no sin razón, apunta a su particular dimensión nacional. ¿Pero es Zapatero el único que gobierna en España? Lo cierto es que el gobierno tiene sus competencias, pero España es un partido autonómico en el que cada región tiene las suficientes competencias como para orientar de un modo u otro su tejido productivo y sus intereses económicos. Y autonomías hay tanto socialistas como populares (y de otros signos). De modo que, de ser cierta la palabra a Rajoy, debería observarse en el mapa autonómico que las comunidades dirigidas por el Partido Popular o con su colaboración, deberían haber evitado la crisis o haberla sufrido en menor medida. Sin embargo, como seguro que sospecharán, la realidad ofrece una versión bien distinta.

Y es que, atendiendo a las cifras de paro registrado el pasado año por Comunidades Autónomas (en el cuadro inferior con datos del pasado mes) cinco de las siete comunidades autónomas* con el Partido Popular en el gobierno -incluídas Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia- crecieron muy por encima de la media en número de parados; lo que ofrece un balance bastante significativo, si no de que su política económica sufre las mismas carencias que la del gobierno nacional, de que las agrava (les dejo que elijan). ¿Con qué rostro se atreve entonces a señalar que de estar en el poder central su política sería mejor que la actual cuando teniendo el poder en diversas autonomías lo hace igual o peor que su rival? ¿Cómo junto a él sonríen complacidos y dándole la razón los responsables irresponsables de que en sus comunidades el desaguisado aún sea mayor? ¿Cuándo arrimarán el hombro en lugar de sumarse a la ceremonia de la confusión? Luego las encuestas, pese a la que está cayendo, aún les ponen por debajo de sus rivales en intención de voto. Aún les extrañará.


*Al margen, el PP también gobierna en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, como viene indicado en el cuadro (naranja donde gobierna solo o en coalición el PSOE y azul para el PP en las mismas condiciones).

PD: Los resultados de las comunidades gobernadas por el PSOE no son canela en rama (que nadie lea lo que no escribo). E incido en los que ofrece la aragonesa en el año de la Expo, zaragozana, evidenciando que los grandes eventos -como también evidencia la Comunitat Valenciana- son en la mayoría de los casos un regalo envenenado a los ciudadanos por parte de sus gobernantes.