08 mayo 2007

¿Por qué cambiar?

Eso parece que piensa la mayoría de los valencianos, o al menos eso refleja la encuesta que Opina ha realizado para Radio Valencia, Cadena Ser, que apunta a que todo seguirá igual tras las elecciones del día 27, con el PP gobernando con mayoría absoluta tanto en la Comunitat Valenciana como en sus tres capitales de provincia.

Ya hay hasta un himno reflejando el sentir de la mayoría de las gentes de Valencia hacia su ciudad. Véanlo y siéntanlo, pues refleja la idiosincrasia de este pueblo tan noble y desprendido, dispuesto a poner la otra mejilla los próximos cuatro años después de que le hayan dejado la actual hecha unos zorros. Eso sí, por el bien común. Cantemos pues ¡Qué bonita es mi Valencia!.


Visto en Alabarada.

PD: Por cierto. Lo comentado son los resultados de una encuesta. Todavía estamos a tiempo de hacer algo para que este NODO continuo y la realidad que oculta, acaben este mismo mes.

07 mayo 2007

Indignación

Llevo todo el santo día dándole vueltas en la cabeza a lo que les quiero contarles. Pero, tras media hora escribiendo y viendo que me perdía por los cerros de Úbeda, he borrado todo y se lo voy a relatar de modo más telegráfico empezando por la conclusión: Este fin de semana grupos organizados de violentos se dedicaron a apalizar a jóvenes por Valencia -alguno podría ser familia suya- con la connivencia y la aprobación de algunos sectores de la ciudad.

¿No se había enterado? Quizás es porque usted ve Canal 9 o lee Valéncia Hui, ABC Comunitat Valenciana o Las Provincias. ¿Y por qué no lo dicen en estos medios? Porque los autores de estas palizas son seguidores de las ideas que estos diarios, y los partidos políticos que apoyan, defienden. Efectivamente, las víctimas de las graves agresiones que tuvieron lugar en varios puntos de la ciudad la tarde noche del sábado fueron, en su mayoría, asistentes al concierto fiesta que realizaba la organización Acció Cultural del País Valencià. No obstante, no fueron los simpatizantes de esta asociación las únicas víctimas, porque una vez empezado el festival de agresiones, algunos violentos no tuvieron bastante y entraron en un pub de la zona del Cedro donde golpearon a todos los presentes. Vamos, que le podría haber tocado a cualquiera.

Pero los medios antes citados no informan de ello. No quieren que sus muchos lectores sepan la verdad. Ellos plantan la semilla del anticatalanismo con noticias como las siguientes:

Gritos a favor de Terra Lliure y actos vandálicos en la manifestación de ACPV (Valéncia Hui)
Marcos y Morera, con los autobuses de Cataluña (ABC)
Una manifestación catalanista en Valencia deja atrapados cientos de vehículos (Las Provincias)

Y luego Camps y Rita recogen (El PP activa su campaña de movilización y apunta hacia el voto útil del valencianismo dice hoy, por poner un solo ejemplo, un titular de ABC). No importa que alimenten alimañas y que con sus mentiras siembren el odio, si eso sirve para recoger votos. Luego, si la realidad -que los cachorros blaveros sí son violentos, o que son los grupos musicales que actuaban en la fiesta del sábado los que se preocupan de usar la lengua autóctona y que ésta siga viva, y no, por poner otro ejemplo, la propia alcaldesa de la ciudad, a la que no se ha oído jamás conversar -que no recitar dos frases- en valenciano) se empeña en darles la contraria, ya se encargarán de ocultársela a su audiencia.

De modo que si alguna vez usted, sus hijos o algún familiar salen a tomarse unas copas y reciben una ensalada de golpes sin venir a cuento, no se extrañen ni protesten, porque quizás estén haciendo un acto de valencianía. Mientras tanto, si lo desean, sigan viendo Canal9 o leyendo esos periódicos. Creyendo, como los burros a los que los tapaojos les impiden ver lo que el amo no quiere que vean, que lo que les rodea es perfecto. Hasta que la verdad les alcance.

"Nuestros chicos la defienden a ost**s" dicen que Camps comentaba en ese momento a Aguirre. (Foto EFE)


04 mayo 2007

Rock en el número 1 (que nadie se entere)

Esta entrada ya tuvo un precedente en este blog, aunque entonces con el hip hop como protagonista. Ahora es el rock, que de la mano de Marea y sonando cero veces en los 40 Principales y saliendo menos en TVE las últimas semanas que -por poner un caso reciente de un grupo que no le importa a nadie- Los Ronaldos, han colocado su nuevo trabajo el número 1 en la lista de ventas de Promusicae (la antigua AFYVE).

El rock estatal ha estado más veces en lo más alto de las listas de ventas españolas, pero como en esta ocasión, se dirá muy poco. Sin embargo la realidad está ahí fuera y aunque muchas veces los medios se empeñen en contarnos otra cosa, algunos haremos algo para que corra la voz. Os dejo con el vídeo de Aceitunero, el primer single del disco número uno en ventas de esta semana (por encima de Bosé, Marta Sánchez, El Sueño de Morfeo, Quijano y todos los que seguro conocéis y también seguramente odiáis), Las Aceras Están Llenas de Piojos. Lo dicho, que corra la voz.


03 mayo 2007

Estación 3 de Julio

Quizás, en alguna reciente visita al puerto de Valencia, la hayan visto. Es una estación nueva, pero no tiene nombre ni pasa por ella ninguna línea. Está ubicada en la calle Fuente Podrida y sus vías unen (y seguramente unirán) las líneas 4 y 5 de la red del metro valenciano. Sería una estupenda parada para acercarse al paseo marítimo y desde allí, atravesando dos o tres calles, a las instalaciones de la Copa América. Sin embargo, la estación no funciona.

Y es que Ferrocarrils de la Generalitat, seguramente con la connivencia del Ayuntamiento, en lugar de haber enlazado la antigua línea 5 hasta la nueva estación de Metro de Serrería, decidió crear a apenas 100 metros la parada Neptú, que deja en la entrada misma del Puerto y resta el tránsito de visitantes -y la vida que éste conlleva- a los viejos bloques de la playa. Seguramente había prisa por estrenar la línea antes de las elecciones (ya se ha visto, con la que llega hasta el aeropuerto, que sale a incidente diario), pero es de cajón que, tarde o temprano, las líneas sean una, se active la estación y la red del metro funcione de un modo más lógico para los ciudadanos (la decisión de ahora, como muchas de las que se toman en la ciudad, está tomada pensando en los turistas, y no en los estudiantes de los Poblados Marítimos que podrían ir en tranvía al Politécnico o Los Naranjos).

Pero por ahora la estación no funciona, y ahí está como un fantasma, todavía sin nombre. Quizás la estrenen antes de elecciones, ya se sabe como es esto, pero de no ser así, a mí se me ha ocurrido hoy una idea que podría recoger el futuro alcalde/alcaldesa de Valencia (no quiero pensar que no seamos capaces de cambiar). Y no es otra que la estación se llame 3 De Julio, en memoria de las víctimas que fallecieron en el accidente que tuvo lugar ese mismo día hace hoy casi un año, y de cómo ha de ser la red de metro de la ciudad y ahora mismo no es: un servicio de transporte público, seguro y eficaz para los habitantes de la ciudad. Sería una fantástica manera de iniciar una nueva época.


No olvidamos

Hoy, como cada 3 de cada mes desde el pasado mes de julio, los familiares de las víctimas del accidente de metro acontecido el pasado año en el deficiente subterráneo de la ciudad, volverán a reunirse (a las 19:30 horas en la Plaza de la Virgen) para pedir una explicación y unas disculpas por la tragedia que vivieron y viven. Hoy, como el 3 del pasado mes, y como el 3 anterior, llueve sobre Valencia.

Manifestacion 3 abril 146

No dejes que otro decida por ti...

...porque puede hacerlo alguien con el raciocinio anulado por sobreexposición a los informativos de Canal9.

Hoy en la edición valenciana del gratuito Qué!

02 mayo 2007

Lectura: "El Economista Camuflado" de Tim Harford

"Mi consejo, si estás convencido de los méritos de los alimentos orgánicos, es que no permitas que los minoristas de los productos alimenticios se aprovechen de tu entusiasmo: por medio de tu bolsillo demuestra tu apoyo a cualquier minorista o proveedor directo que lleve el precio de los alimentos ecológicos a un nivel más cercano al de los alimentos no orgánicos."

Con frases como ésta -en este caso tras demostrar que el coste más elevado en la producción de los alimentos orgánicos no justifica el encarecimiento a veces excesivo con que se venden en determinados comercios- Tim Harford se mete en el bolsillo al lector en los primeros capítulos de El Economista Camuflado (Temas de Hoy, '07), su última obra de reciente publicación. Harford es -según la solapa del libro- columnista del Financial Times y redactor de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial. Pero además, y esto se lo digo yo, sabe como ganarse la confianza del lector.

Mediante la búsqueda de la complicidad en determinados aspectos a veces comunes -la búsqueda de lo más barato- o simplemente positivos -apostar por reducir la contaminación-, Harford conquista al lector en las primeras páginas de una obra que parece plantearse como un manual de economía para profanos, cargado de trucos para evitar las trampas que muchas veces nos tiende el mercado, principalmente en la economía doméstica. Así el periodista, nos explica en los primeros capítulos el porqué de los precios arbitrarios en productos similiares, el porqué de la existencia de fenómenos como las rebajas, los vuelos baratos o de la misma edición de las obras en tapa dura y bolsillo.

Sin embargo esta línea se diluye mediada la obra, precisamente cuando Harford pasa de la micro a la macroeconomía. Es llegado a este punto cuando nos encontramos al escritor apasionado del sistema capitalista, hasta entonces un poco agazapado, no sé si con intencionalidad o simplemente por dejadez -ya les explicaré esto un poco más adelante-, que bien explica con sencillez el funcionamiento del mercado bursatil, como trata de convencernos de que el libre mercado es la solución para la pobreza. Y es también en estos capítulos cuando la exposición se torna más simplista argumentalmente, al tiempo que farragosa. Por poner un ejemplo, imagino, aunque no comparto, que Harford podrá justificar por qué los países pobres lo son -él es economista, yo no-, pero falla en esta obra al reducirlo al caso de uno de los países más corruptos del mundo y generalizar a partir de él al resto de países pobres cuya realidad nada tiene que ver con la de éste.

Igualmente, es en esta segunda parte cuando, para justificar el sistema que admira, el autor saca a los seres humanos de la ecuación (no importa si centenares de personas pierde sus empleos por la deslocalización, porque asegura que pronto encontrarán otro; o tampoco que los trabajadores sean explotados por empresas occidentales en el tercer mundo, pues podrían trabajar en peores condiciones o ni siquiera hacerlo), y efectivamente el sistema funciona, aunque algunos los lectores más sensibles a la vida ajena ya no miren con tanta simpatía al escritor que al principio del libro les animaba a ahorrarse unas perrillas. El Economista Camuflado se desinfla así a medida que avanza la lectura, hasta desencadenar en un último capítulo dedicado al "milagro" económico de China, que cierra el libro de modo inesperado, pues no guarda ninguna relación con su inicio, ni se refiere a él de ningún modo. Queda así el ensayo a mi entender, como una obra acabada físicamente a marchas forzadas -o simplemente con dejadez-, y que, pese a su brillante inicio, se diluye en un batiburrillo de argumentos, formalmente contradictorios, que no conducen a la obra sólida que prometían sus inicios. Una pena.